PRUEBA: Tesla Model X P100D

No es el vehículo más bonito del mercado, en eso creo que estamos de acuerdo. También en que sí es, junto a sus hermanos de marca, el más avanzado de los que se comercializan en la actualidad. Si te asoman algunas dudas por la cabeza ante mis palabras, te animo a que te las disipes de un plumazo leyendo la prueba del Tesla Model X P100D, la versión más rápida de la gama gracias a su motor dual que entrega una fuerza equivalente a unos 612 CV. De esta forma podrás descubrir cómo un automóvil puede dejar anticuados a la inmensa mayoría que se han ‘autoproclamado’ innovadores.

prueba Tesla Model X P100D

Y es que este coche está a años luz del resto. Hace dos meses pudimos comprobar cómo el Tesla Model S P100D no tiene rival en el mercado, ni por prestaciones, ni por la autonomía que ofrece su batería de 100 kWh. Lo mismo ocurre con el Model X, que a pesar de su elevado precio de partida de 97.150 euros -172.400 alcanza la unidad de pruebas-, creo que cada euro está justificado. Porque es un ordenador sobre ruedas que desde su pantalla de 17” -43 cm si trazamos una diagonal- se controlan, como si de HAL 9000 se tratase, casi todas las funcionalidades del vehículo. Y porque es el SUV, como lo denomina la marca, monovolumen como lo definiría yo, más rápido gracias a su magnífica aceleración. Y es que puede pasar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,1”. ¡Alucino!

Como también alucino al abrir desde el mando las puertas Falcon Wings, con apertura tipo ala de gaviota, correspondientes a las plazas traseras. Como también me quedo fascinado al ver que la puerta del conductor se abre al acercarme al coche, la misma que se cierra como por arte de magia al pisar el pedal del freno. Como también me impresionan los seis sensores que miden la distancia que separa algún obstáculo de las puertas para abrirlas más o menos -pueden abrirse con tan solo 30 cm de espacio- o variar el ángulo de apertura de las mismas. De película de ciencia ficción…

Tesla Model X P100D

Una vez sentado en sus cómodos asientos con diseño semibacquet y con un tapizado exquisito al tacto, observo lo que me rodea. Elementos donde el diseño prima -solo hay que echar un vistazo al asidero de la puerta- y se fusiona a la perfección con excelentes materiales como el cuero, la madera de fresno o la Alcantara. Lástima que algunos ajustes sean mejorables.

La visibilidad frontal es espectacular porque su luna es la más grande en un vehículo de producción. La zona superior está tintada para que el sol no nos amargue el viaje, que perfectamente puede hacerlo en verano -también existen unos parasoles que están situados en el pilar A y que se desplazan para cumplir su cometido-. Pero esa destacada visibilidad se ve reducida muy mucho en la parte trasera, que te obliga a echar mano de la cámara posterior, proyectada en la enorme pantalla y que muestra la imagen incluso circulando, algo insólito hasta la fecha.

interior Tesla Model X P100D

Es hora de testar las plazas traseras. A la segunda fila se accede de forma sencilla, nunca vista por estos ojos que te escriben, ojos que corresponden a un periodista del motor que ha probado cientos de coches. Los pasajeros disfrutan de un espacio enorme para las piernas, lo mismo que para la cabeza. Y si de cosas inusuales se trata, también cabe señalar el acceso a la tercera línea -el Model X puede estar disponible con cinco, seis o siete asientos, como el coche de prueba-. Con tan solo tocar un botón, el asiento lateral de la segunda fila se desplaza hacia delante, brindándote el hueco que necesitas para acceder a él fácilmente. Eso sí, el espacio disponible no es el adecuado para hacer largos trayectos… ¿Qué no quieres dos asientos extra? Pues toca otro botón y los respaldos se plegarán, aumentando el maletero, todo ello con un piso totalmente plano. Y hablando del maletero, tiene uno en la parte posterior de 357 litros -ampliable a 958 y a 1.773, dependiendo de los respaldos abatidos- y otro bajo el capó de 187 litros, por lo que el exceso de equipaje en viajes no es un problema. Como tampoco lo es su autonomía. Oficialmente puede recorrer 542 kilómetros, aunque normalmente la distancia suele rondar los 430. Ya no hay excusa para no viajar con un eléctrico. Y es que existen 10 supercargadores repartidos por el territorio español -a finales de año serán 24 para cubrir las principales rutas- que permiten cargar en 20 minutos 250 kilómetros. Tiempo idóneo para estirar las piernas o tomar un refresco. Además, el sistema de navegación, que es propio de Tesla aunque utiliza los mapas de Google, te organiza el viaje, mostrándote en todo momento las pausas que debes hacer, así como el nivel de la batería que tendrás al llegar a cada punto. Vamos, que todo está medido y atado.

prueba SUV Tesla

Vuelvo a sentarme en el puesto del conductor para trastear su pantalla. Como te comentaba anteriormente, desde ella puedo controlar la mayoría de funcionalidades del coche: apertura de puertas, suspensión neumática, apps, perfiles de conductor… Accedo al climatizador, que tiene un filtro HEPA, el usado en quirófanos y que elimina hasta el 99.97% de las partículas de contaminación. De los tres modos me decanto por el que limpia el aire del exterior al introducirlo al habitáculo; el anti armas biológicas, que crea presión dentro de la cabina, en estos momentos, a pesar de los rifirrafes entre Donald Trump y Kim Jong-un, lo veo excesivo. Puesto que el coche está conectado a Internet en todo momento y de forma gratuita de por vida, me decanto por la app Spotify en lugar de elegir un postcast. Es el momento de comenzar la prueba dinámica del Tesla Model X P100D.

En mi primer contacto con el pedal, el vehículo me lo deja bien claro: tengo que tratarlo con tiendo, porque si me excedo a la hora de dar g̶a̶s̶  electricidad, puede ocurrir un contratiempo. Una vez domado y seleccionada la frenada regenerativa al mínimo nivel -solo tiene dos, a diferencia de otros coches como el Mitsubishi Outlander PHEV-, puesto que el más alto decelera el vehículo con demasiada intensidad, recorro varias calles de la ciudad. Aunque su ratio de giro es demasiado amplio, me sorprende la agilidad con la que se puede mover este vehículo de 5,05 metros y 2.509 kilogramos. Es un extraño gustazo circular por la urbe sin ruido. La suspensión neumática, que me permite levantar la carrocería en tres alturas, es demasiado rebotona. Lo noto al pasar por los badenes, juntas, alcantarillas… El puntazo viene cuando a través de su megapantalla le pido al vehículo que suba o baje la carrocería, instante en el que me pregunta si quiero que haga esta operación cada vez que pase por este punto. Y es que su GPS guarda las coordenadas para que la próxima vez, circulando a menos de 55 km/h, ajuste el vehículo a las condiciones óptimas sugeridas anteriormente por mí.

Pantalla 43 cm Tesla Model X P100D

Salgo a la autovía, donde puedo disfrutar de las excelentes prestaciones que consigue el SUV. Selecciono el modo Ludicrus, y al pisar el acelerador el vehículo se lanza cual cohete espacial. Es tremenda la aceleración que brindan sus 967 Nm desde el primer metro: ventajas de los eléctricos. Pero como me gustan las sensaciones fuertes, elijo el modo Ludicrus +. Para su activación pulso durante diez segundos el botón Ludicrus. A continuación aparece una animación simulando un viaje espacial con el Halcón Milenario tras el cual aparece el mensaje: “¿Seguro que quieres ir hasta los límites? Esto va a causar impacto en la batería, los motores…”, con las opciones: “No, quiero a mi madre” o “Sí, tráelo”. Mientras el coche calienta la batería para su funcionamiento, sigo recorriendo kilómetros para comprobar la precisión de la dirección, que tiene un tacto muy bueno. Pero sobre todo lo que más me llama la atención es el Autopilot.

Prueba Tesla Model X P100D

Primero tengo que activar la velocidad de crucero accionando la palanca situada en la columna de la dirección. Como con otros coches, el Tesla frena y acelera, dependiendo del tráfico que se halle enfrente de él. Acciono de nuevo esa misma palanca, solo que en esta ocasión dos veces, y comienza a funcionar el sistema de conducción autónoma, que realiza las mismas funciones del control adaptativo, pero con el que además el coche circula de forma autónoma siguiendo las líneas de la carretera gracias a sus tres cámaras frontales, a las dos de cada puertas y a la trasera, así como al radar y a los diferentes sensores distribuidos alrededor del coche. Toco el intermitente para adelantar al vehículo que me precede e increíblemente el coche se cambia de carril, esperando a que de nuevo accione el indicador de dirección para volver solo a su posición original. Da mucha más seguridad que otros coches, puesto que en el cuadro de instrumentos observo cómo el automóvil lee lo que se sitúa delante de mí gracias a los gráficos que ‘pinta’ el cuadro de instrumentos: una moto, un camión, un coche… Eso sí, Tesla es consciente de que esta es una funcionalidad de ayuda a la conducción, que no es un coche 100% autónomo -tiene el nivel 2 de 5 en autonomía del NTHSA–, por eso en el momento en el que quito las manos del volante, salta el mensaje: “mantenga las manos en el volante”, además de impedirme cambiar de carril. Y bien hecho, porque como era de esperar, no es infalible, como compruebo en una curva bastante cerrada, en la que tengo que tomar el mando de inmediato.

cuadro mandos Tesla Model X P100D

Calentada la batería, toca probar el modo Ludicrus +. Para ello tengo enfrente de mí una recta casi infinita en la que no hay vestigio de tráfico. Hundo el pie en el pedal del acelerador y mi viaje comienza con mi cuerpo estampado en el asiento cual calcamonía y notando cómo el cerebro se desplaza hacía la parte posterior de mi cráneo. Es una sensación que ninguna montaña rusa me ha brindado y que, por supuesto, ningún otro coche. Tras otros dos viajes más, mi estómago parece suplicarme que cambie al modo ‘sport’, el más tranquilo, si se le puede denominar así…

Mi última prueba del Tesla Model X P100D la realizo fuera de la calzada. Su tracción total y su altura libre al suelo permite desenvolverse por pistas con total confianza, siempre teniendo en meten el tipo de coche que es, así que olvídate de las capacidades de un, por ejemplo Wrangler… Obvio.

Prueba Tesla Model X P100D siete plazas

Y no podía sin testar otra de las funcionalidades del Autopilot: la que desde el móvil me permite mover el vehículo fuera de él. Sin duda, mucho más lograda, sobre todo por la distancia desde la que se puede manejar, que la de otros vehículos como el BMW Serie 5 2017 o el Mercedes Clase E.

Sin duda, el SUV de Tesla es un coche fuera de lo común; no por su diseño, que también podría serlo, sino por lo que ofrece. Al estar totalmente conectado y recibir actualizaciones, podría decirse que los años pasan mejor para él que para otras opciones, y es que el coche va cambiado y evolucionando a lo largo de su vida. Mención aparte merece el acceso a la segunda fila de asientos gracias a sus puertas Alas de Halcón. Pero por encima de todo cabe señalar su increíble aceleración. Por estos motivos creo que cada euro desembolsado lo vale, a diferencia de los grandes vehículos por los que hay que pagar cantidades astronómicas.

Prueba Tesla Model X P100D

  A destacar   A mejorar
Tecnología Ausencia de botones físicos
Velocidad Visibilidad trasera
Acceso plazas traseras Frenada regenerativa
Ficha técnica Tesla Model X P100D 7 plazas
Motor Tipo Eléctrico
Motor Dual
Potencia máxima 612 CV /450 kW
Par máximo 967 Nm
Transmisión Caja de cambios Automática, 1 velocidad
Tracción Total
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable, resorte neumático
Trasera Paralelogramo deformable, resorte neumático
Dimensiones Longitud 5.052 mm
Anchura 1.999 mm
Altura 1.684 mm
Distancia entre ejes 2.965 mm
Alimentación Batería Li-ion 100 kWh
Peso Peso 2.509 kg
Prestaciones Velocidad máxima 250 km/h
Aceleración 0-100 km/h 3,1 seg
Consumos Urbano -,- l/100 km
Extraurbano -,- l/100 km
Combinado -,- l/100 km
Emisiones Emisión CO2 0 g/km
Precio Precio final 172.400 euros

Fotos: Álex Aguilar

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