Hummer H1. Eso es lo que respondo siempre que alguien me pregunta qué coche me compraría si solo pudiera tener uno y el dinero no fuese un problema. Sí, lo sé, es un armatoste enorme, pesado, lento, extremadamente ‘gastón’… pero es diferente a todo lo que puedes encontrar en el mercado y la realidad es que todo lo que se le parece, está inspirado en él.

Hummer resucita con un eléctrico de más de 1.000 CV

Su imponente imagen y sus bestiales capacidades 4×4 me conquistaron cuando era un niño y varias décadas después, sigue despertando lo mismo en mi interior. No creo que nunca pueda tener uno, pero por lo menos puedo decir que he tenido la oportunidad de probar un Hummer H1. Una experiencia que siempre guardaré en mi memoria, un bonito recuerdo del día en el que uno de mis sueños se hizo realidad y todo gracias a la amabilidad del custodio del vehículo.

Hummer H1: el origen de la versión civil y de una obsesión

Humvee Guerra del Golfo
El HMMWV, más conocido como Humvee, se popularizó en la década de 1990 gracias a la gran difusión mediática de la guerra del Golfo.

Mi obsesión por este 4×4 surge a raíz de la primera Guerra del Golfo, popularmente conocida como Operación Tormenta del Desierto. Las imágenes emitidas en televisión mostraban los horrores de toda contienda, pero también unidades del Humvee (denominación popular de la versión militar original) circulando en caravana a toda velocidad por el desierto, cubiertos de polvo. Parecían vehículos imparables y muy poderosos algo que, junto a su peculiar imagen, me cautivó. Evidentemente, no fui el único que se ‘enamoró’ de esos 4×4.

Porque aunque el Humvee se usó por primera vez en combate en la invasión estadounidense de Panamá en 1989 y su desarrollo comenzó en 1979, no fue hasta principios de la década de 1990 cuando empezó a ser conocido y apreciado por civiles. Fue entonces cuando el ‘gran público’ se dio cuenta de que el Ejército de los Estados Unidos tenía un nuevo jeep. Así, apoyado por las imágenes en las que se les podía ver superando toda clase de obstáculos mientras las tropas avanzaban por Iraq, pronto se convirtió en un objeto deseado por muchos.

Arnold Schwarzenegger con un Hummer H1
Arnold Schwarzenegger sigue sintiendo hoy en día la misma pasión por este especial vehículo. Aquí puedes ver al actor durante el debut de una unidad eléctrica creada expresamente para él.

Con toda esa publicidad indirecta y consciente del potencial del modelo para aplicaciones no militares (y con el antecedente del Jeep Willys), en 1992 AM General comienza a desarrollar un Humvee para civiles. Fue entonces cuando decidieron que sería denominado con el nombre de Hummer. En un primer momento, creyeron que el público objetivo serían grandes compañías que necesitaran vehículos capaces de llegar a cualquier sitio o para los servicios de vigilancia y rescate.

Y así fue. Lo que pasó es que también muchos particulares no desaprovecharon la oportunidad de adquirir este vehículo, que comenzó a convertirse en una leyenda entre los aficionados al 4×4. Rápidamente paso a ser un símbolo de estatus, un reflejo de la forma de vida de sus propietarios, ayudado en gran medida por el éxito que logró en Hollywood. Es aquí cuando hay que mencionar a Arnold Schwarzenegger, pues no solo fue uno de los civiles que adquirió una de las primeras unidades del Hummer H1, su interés por el modelo fue clave en la decisión de fabricar las versiones para particulares.

AM General Hummer
La gama inicial de AM General estaba compuesta por cuatro carrocerías: pick-up de cabina simple, pick-up de doble cabina con techo duro o blando y por último, el Station Wagon.

Es más, sin Schwarzenegger nunca habría podido probar un Hummer. Ten en cuenta que es una máquina de guerra y como tal, el Gobierno de Estados Unidos no permitía que ningún particular pudiera adquirirlo. Pero Schwarzenegger, que en ese momento gozaba de una tremenda popularidad gracias, entre otras cosas, al por entonces relativamente reciente estreno de la película Terminator 2: el juicio final, les hizo cambiar de opinión personalmente. Consiguió una autorización por escrito del mismísimo Colin Powell, presidente del Estado Mayor Conjunto durante la Guerra del Golfo y quien más tarde llegaría a ser Secretario de Estado.

En una entrevista concedida a la reputada revista estadounidense Road & Track, Schwarzenegger dijo lo siguiente sobre el Hummer:

“Cuando lo conduje por primera vez, se convirtió en un mundo completamente nuevo. No solo era visualmente interesante para mí, sino que era perfecto cuando lo conducía porque cuanto más bacheadas se volvían las carreteras, más suave era su comportamiento. No solo es imponente, sino que además es realmente resistente en lo que puede aguantar. Para mí eso es lo máximo que puedo esperar de un vehículo”.

El siguiente vídeo, tomado en 1992, muestra el momento de la entrega al actor de una de las primeras unidades del Hummer civil:

La aparición de este 4×4, que posteriormente sería denominado Hummer H1, en numerosas películas también ayudó a aumentar su popularidad. Salió en muchos films y programas televisivos desde su lanzamiento. De todos ellos, a mí el que más me marcó fue la escena de persecución que protagonizó una unidad negra junto a un Ferrari F355 Spider amarillo en la película La Roca, estrenada en 1996 y protagonizada por Sean Connery y Nicolas Cage.

Que fuera el vehículo de moda, con propietarios tan famosos como los deportistas Mike Tyson (que en una ocasión compró al menos seis unidades de golpe para regalar a sus amigos), Andre Agassi o Karl Malone, no hizo más que agrandar todavía más su imagen y ayudar a convertirlo en una leyenda. General Motors se percató de esa aura que rodeaba al modelo y del posible potencial comercial del nombre, y en 1997 empezó a analizar Hummer como marca. Siete años después del lanzamiento del Hummer civil, GM compró el nombre Hummer, lo que acabaría traduciéndose posteriormente en el Hummer H2 y H3, de los que hablaré en otra ocasión.

Cualquier encuentro con un Hummer H1 es toda una experiencia

Hummer H1 vadeo
Tal y como viene de serie, el Hummer H1 tiene una capacidad de vadeo notable: 80 cm. Existen variantes militares capaces de circular en masas de agua con más de 1,5 metros de profundidad.

No recuerdo muy bien la fecha porque por entonces tendría unos ocho años, pero diría que fue en 1995 o en 1996 cuando tuve la primera oportunidad de ver en persona y de subir a bordo de un Hummer. Se trataba de una unidad Station Wagon de color rojo equipada con el motor 6.2 V8 diésel atmosférico. Estaba expuesta en un concesionario ubicado en la intersección de la calle Velazquez con Joaquín Costa, en Madrid. Sin saberlo acababa de tener la oportunidad de ‘toquetear’ el que probablemente era el primer Hummer H1 que había llegado a España.

Un coche que previamente había ojeado miles de veces en unas pocas fotos, pues esa misma unidad había aparecido en el número 56 de la revista Auto Verde (noviembre de 1993). Una publicación que como podrás imaginar, adquirí en su momento y que hoy todavía guardo con mucho cariño. Con el paso del tiempo, llegó hasta mis oídos la noticia de que ese ejemplar en el que me había subido fue el que utilizó como referencia la compañía gallega Uro Vesa para crear su propia versión mejorada del Hummer, el Uro Vamtac.

prueba hummer h1 zaga

No sabía por aquel entonces que no volvería a ver un Hummer H1 en persona hasta que pasé una larga estancia en Estados Unidos con el cambio de siglo. Mientras estudié en EE.UU., aproveché cualquier oportunidad para ir a un concesionario de Hummer o a cualquier evento en el que pudiera ver uno de estos todoterrenos. Gracias a eso, pude subirme en diferentes ejemplares del Hummer H1, incluido un rarísimo Hummer H1 Alpha, la especial versión con la que se puso fin a la producción de este mastodonte. Además, conseguí reunir una importante cantidad de catálogos, posters, libros y todo tipo de parafernalia relacionada con este coche.

Para cuando regresé a España, el Hummer H2 ya era bastante popular y no era extraño verlo por las calles de Madrid. Pero el Hummer H1 seguía siendo extremadamente raro a este lado del Atlántico. En cierto modo, tenía claro que difícilmente se repetiría la experiencia que tuve en la década de 1990, pero estaba equivocado.

prueba hummer h1 morro

Para mi sorpresa, un día me crucé con otro Hummer H1. Estaba montando en bicicleta por la urbanización donde vivía entonces cuando lo vi. Hice todo lo posible por seguir al coche para intentar hablar con el dueño y verlo más de cerca. Pero a pesar de que no es un vehículo especialmente veloz, no logré mi objetivo. Regresé a casa totalmente agotado y decepcionado.

Esa noche me costó conciliar el sueño. Y en cuanto salió el primer rayo de luz, me puse manos a la obra a buscar casa por casa aquel Hummer H1. Tardé aproximadamente cuatro horas en localizar la vivienda donde estaba aparcado y sin poder contener mi emoción, toqué el timbre. Cuando contestaron, expliqué de la forma más educada posible que había visto que tenían un Hummer aparcado dentro, que era mi coche favorito y que me harían muy feliz si me dejaran verlo de cerca.

prueba hummer h1 zaga

Y la respuesta de la persona que estaba escuchando al otro lado del cable no pudo ser más inesperada: “Por supuesto, te abro la puerta y pasa pero por favor, ten cuidado con los perros, que no se escapen”. Tras una breve presentación e intercambio de palabras, aquella persona estiró el brazo y dejó caer sobre mis manos las llaves del coche. Me daba vía libre para subir, ponerlo en marcha e inmortalizar la experiencia con una cámara de vídeo que había llevado por si las moscas. No me lo podía creer.

Con el paso de los días y meses, regresé a esa vivienda en muchas ocasiones. Poco a poco, fui entablando amistad con el custodio de aquel imponente y atractivo Hummer H1. Salimos juntos a dar una vuelta con el coche varias veces, pero siempre conducía él. Hasta que un día me dijo que si me gustaría llevarlo yo y antes de que terminara la frase, contesté que sí. Como te podrás imaginar si has leído hasta este punto, con esa propuesta no solo me permitía probar un Hummer H1, es que al mismo tiempo también estaba ayudándome a cumplir un sueño.

Un sueño hecho realidad

prueba hummer h1 bajos

Con una longitud de 4.686 mm, una anchura de 2.480 (con retrovisores, 2.197 sin ellos) y una altura de 1.905 mm, el H1 es un verdadero gigante. Su estética está condicionada por su considerable anchura y esta es consecuencia de sus especiales características técnicas. Su radical imagen también está determinada en gran medida por la ubicación de los ejes. Estos se sitúan en los extremos de la carrocería, favoreciendo así los ángulos de ataque y salida. A esto también ayudan los enormes neumáticos Good Year Wrangler MT de 37” calzados sobre llantas de 16,5”.

Otro aspecto fundamental para entender el diseño de este todoterreno tiene que ver con la altura libre al suelo. Esta es de nada menos que 41 cm, un dato que solo superan un puñado de todoterrenos de producción en serie tan especializados como este y que, casualmente están inspirados en él, como el Toyota Mega Cruiser o el mencionado Uro Vamtac. Es mucho más ancho que alto y además, la parte más baja de la carrocería queda muy alejada del suelo, creando como resultado una imagen brutal.

prueba hummer h1 inclinación

La carrocería está realizada en una combinación de aluminio (cabina) y fibra de vidrio (capó) y está plagada de remaches. Ojo, que aluminio generalmente suele ser sinónimo de ligereza, pero no en este caso: la unidad probada supera los 3.500 kg en vacío. Las formas cuadradas y las pequeñas ventanas, como todo lo demás, son consecuencia de su origen militar: por ejemplo, el parabrisas, que es de dos piezas, es totalmente vertical para disminuir la posibilidad de que el vehículo sea detectado en combate por los radares (y no me refiero a los de velocidad, que no son un problema para este coche).

Para acceder al interior del Hummer H1 hay que estar en forma o ser muy alto, pues el piso del habitáculo queda realmente lejos del suelo. Pero una vez que consigues entrar, lo que más sorprende es su terrible habitabilidad. Porque no puedes evitar preguntarte cómo es posible que, con lo grande que es por fuera, solo pueda transportar a cuatro pasajeros en cuatro asientos individuales. La explicación de esto es simple: en lugar de tener una configuración convencional típica de todoterrenos, en la que la carrocería descansa sobre un chasis de largueros, digamos que en este caso la carrocería ‘abraza’ el chasis.

prueba hummer h1 interior

El robusto chasis es más ancho de lo normal para poder albergar entre sus largueros todos los órganos mecánicos. Desde el motor a la caja de cambios, pasando por la caja de transferencias, los diferenciales o incluso los frenos o los radiadores, todo está ‘embutido’ ahí dentro y protegido de esta forma de cualquier agresión externa. La carrocería en cierto modo se ‘descuelga’ por los laterales exteriores del chasis, limitando de esta forma la habitabilidad pero creando unos bajos totalmente planos y despejados, perfectos para el campo.

Uno de los requisitos del Ejército de Estados Unidos era que pudiera ser transportado en el interior de aviones militares y eso implicaba reducir su altura total al máximo. Por esa razón, junto con lo expuesto anteriormente, los radiadores se sitúan en una posición prácticamente horizontal obligando a colocar el motor mucho más retrasado de lo habitual. Parte del enorme bloque V8 se adentra en la cabina, seguido del resto de órganos mecánicos, mermando la capacidad del interior. Podría decirse, por tanto, que el Hummer H1 es un automóvil con el motor en posición central-delantera.

prueba hummer h1 asientos

Más allá de la reducida habitabilidad, del habitáculo me llama la atención la presencia de materiales de aspecto sencillo y la casi total ausencia de elementos de confort. Sí, el Hummer H1 de la prueba tiene aire acondicionado, elevalunas eléctricos, cierre centralizado, equipo de sonido… pero poco más. Algo sorprendente si tenemos en cuenta que las últimas unidades producidas en 2006 se vendían oficialmente a precios de alrededor de 140.000 dólares en Estados Unidos.

Sentado en el puesto de conducción del Hummer H1 te resultará imposible alcanzar el asiento del acompañante. Es tan ancho que ni estirando el brazo al máximo lograrás llegar. Esa descomunal anchura, unida al hecho de que vas sentado en un pequeño hueco totalmente pegado a la puerta, domina todo a la hora de conducir el Hummer H1. Y si a eso añades que muchas calles y carreteras españolas no son las más indicadas para vehículos tan anchos, comprenderás que sus dimensiones muchas veces pueden llegar a convertirse en un verdadero problema. Y no solo por la carretera, también en conducción 4×4.

prueba hummer h1 frontal

En entornos como los desiertos que rodean el golfo Pérsico, su amplia anchura no es un problema. Pero sí que se convierte en un gran hándicap cuando te enfrentas a caminos como muchos de los que discurren por la geografía nacional, que generalmente son estrechos y están ‘comidos’ por la maleza. Así que ten muy claro que no podrás evitar rayar la bonita carrocería contra las ramas de los árboles y arbustos si realmente haces uso de sus capacidades todoterreno.

Si cabe, pasará como si nada

prueba hummer h1 vadeo

Un motor 6.5 V8 turbodiésel de origen General Motors es el encargado de mover este ejemplar del Hummer H1. Se trata de un motor de alto cubicaje y muy poca potencia específica, pues a pesar de su elevada cilindrada produce tan solo 190 CV (o hasta 205 CV, en función del año). Pero lo que interesa en un todoterreno no es ese dato sino el de par motor y ahí no va tan mal: casi 600 Nm.

Un dato elevado que, antes de llegar al suelo, aumenta todavía más gracias a la desmultiplicación realizada por la caja de transferencias y por los engranajes que componen sus ejes pórticos con suspensiones independientes en ambos trenes. Porque parte de su gran altura libre al suelo hay que agradecérsela a la presencia de un mecanismo que permite que los palieres estén descentrados. Gracias a eso, se han podido elevar los diferenciales obligando a montar los frenos de disco en los extremos de estos y no en el interior de la rueda, porque recuerda que ese hueco está ocupado por los mencionados engranajes.

prueba hummer h1 cruce puentes

La brillante capacidad todoterreno del Hummer H1 está determinada por numerosos factores: una amplia altura libre, unos ángulos 4×4 muy favorables, unos neumáticos de gran diámetro y por la presencia de una reductora y de bloqueos del diferencial central, trasero y delantero. Y por si todo esto no te parecía suficiente, anota: tiene un sistema, denominado CTIS (siglas de Central Tyre Inflation System) que permite hinchar o deshinchar los neumáticos en marcha con tan solo presionar un par de botones.

Vamos, que tiene todo lo necesario para ser un 4×4 de libro: un propulsor con mucha fuerza desde pocas revoluciones, unos bajos totalmente despejados y protegidos, suspensiones con más de 50 cm de recorrido y una capacidad de tracción bestial gracias a la posibilidad de bajar las presiones sobre la marcha. De esta forma, superar una zanja en la que cabe el coche entero o subir o bajar pendientes aparentemente imposibles… todos los obstáculos se convierte en juego de niños con el Hummer H1. Por eso digo que siempre que el coche quepa, pasará por encima de cualquier cosa como si nada.

prueba hummer h1

Al volante del Hummer H1 hay que tomarse las cosas con calma. Primero, porque no corre mucho: su motor y su caja de cambios automática (una robusta unidad de cuatro marchas denominada 4L80-E y de origen General Motors) tienen que hacer un esfuerzo titánico para alcanzar velocidades de crucero medianamente aceptables. Segundo, por su peso: a nada que lo carguemos de equipaje, pasajeros y llenemos sus dos depósitos de gasoil (con 94 litros el principal y 64 el secundario), la masa superará con creces los 4.000 kilogramos. Y tercero, por su colosal tamaño: recuerda que es más ancho que algunos camiones.

En marcha, el sonido del motor y los ruidos aerodinámicos lo dominan todo. De nuevo y a pesar de estar ‘vestido’ de civil, queda patente el origen militar del Hummer H1. Otro aspecto de este coche capaz de sorprender a cualquiera tiene que ver con su consumo de combustible. Gasta muchísimo, pero ¿cuánto?

prueba hummer h1 todoterreno

Los datos de gasto son tan elevados que hoy en día serían considerados inaceptables. Y es que la media de consumo real de esta unidad está situada en ¡28 l/100km! Y eso es sin hacer un uso realmente extremo y sin mucha carga… Así que con suerte podrás recorrer unos 570 kilómetros en el mejor de los casos con esos dos depósitos, que juntos suman 158 litros. Lo más alucinante es que durante un par de años el Hummer H1 ofrecía en opción un bloque de gasolina. Una unidad General Motors de origen náutico, también V8, que era todavía peor en este sentido: gastaba bastante más de 35 l/100km.

Aunque solo pude probar el Hummer H1 aquel maravilloso día, estoy convencido de que lo recordaré para siempre. Muchas veces se dice que no es bueno conocer a nuestros héroes, porque pueden acabar decepcionándonos, pero en mi caso ha sucedido lo contrario. El Hummer H1 ya me gustaba desde mucho antes de tener la oportunidad de conducirlo. Y una vez que lo hice, la obsesión por este 4×4 no hizo más que aumentar.

Ficha técnica Hummer H1 6.5 TD
Motor Cilindrada 6.463 cc
Cilindros 8 en V, central-delantero longitudinal
Potencia máxima 190 CV a 3.400 rpm
Par máximo 596 Nm a 1.800 rpm
Alimentación Tipo Inyección indirecta electrónica, turbo e intercooler
Transmisión Caja de Cambios Aut, 4 velocidades + reductora
Tracción Total permanente
Suspensión Delantera Independiente de dobles trapecios
Trasera Independiente de dobles trapecios
Frenos Delanteros Discos ventilados
Traseros Discos ventilados
Dimensiones Longitud 4.686 mm
Anchura 2.480 mm (con retrovisores)
Altura 1.905 mm
Distancia entre ejes 3.306 mm
Maletero Capacidad 440 litros (hasta las ventanas)
Peso Peso 3.553 kg
Prestaciones Velocidad máxima 140 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 16,0 seg
Consumo Urbano Nd
Extraurbano Nd
Combinado 28 l/100 km
Producción Años 1992-2006
Precio Precio oficial en 1996 18.750.000 pesetas

Nota de la redacción: las imágenes utilizadas se corresponden con un Hummer H1 Alpha. A nivel estético es idéntico al que probó el redactor salvo por detalles como los retrovisores o los logos identificativos.

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