El Porsche 935 era, hasta ahora, una leyenda del mundo de la competición que compitió en Le Mans durante un lustro en la década de los 70, pero desde hoy también es un superdeportivo de uso exclusivo en circuito, ya que Porsche ha decidido traerlo de vuelta a la vida.

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Y no lo ha hecho de una forma cualquiera: se trata de una serie limitada de la que solo se fabricarán 77 unidades, por las que habrá que pagar 701.948 euros, y de uso exclusivo en circuito. Ahora bien, no se ha desarrollado con ninguna categoría concreta en mente, lo que ha dado alas a la compañía. Como apunta Frank-Steffen Walliser, Vicepresidente de Motorsport y Vehículos GT: “Debido a que el coche no está homologado, ingenieros y diseñadores no han tenido que ceñirse a ninguna normativa, lo que les ha permitido total libertad para su desarrollo”.

Porsche 935

El modelo del que parte es el Porsche 911 GT2 RS (prueba), pero se ha sometido a muchas modificaciones para asemejarlo al 935/78 Moby Dick que lo inspira. Como este, tiene una carrocería sobredimensionada que ha sido diseñada con la aerodinámica en mente: mide 4.865 mm de largo, 2.034 mm de ancho y 1.359 mm de alto. La mayoría de los paneles están fabricados en CRFP lo que, junto a la eliminación de mucho elementos superfluos, hace que pese solo 1.380 kilos.

El alerón es descomunal y ocupa prácticamente todo el ancho de la zaga, las llantas están forjadas en una pieza y, aunque de serie está pintado en color gris Ágata, también está disponible en los míticos y reconocibles colores de Martini.

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El interior es monoplaza y muestra todos los elementos característicos de un coche de competición: asiento báquet, arnés de seguridad de seis puntos y arcos de seguridad; aunque también está presente equipamiento de confort como el climatizador y detalles que homenajean a modelos clásicos como el pomo de la palanca de cambios de madera.

El Porsche 935 utiliza el mismo motor del GT2 RS, un bloque 3.8 biturbo de 700 CV que se combina con la caja de cambios de doble embrague y siete velocidades PDK. El sistema de frenos es de alto rendimiento, con discos de 390  y 355 mm en cada eje mordidos por pinzas de seis y cuatro pistones, respectivamente. Además, el sistema PSM (Porsche Stability Management) permite ajuste individuales e incluso la desconexión del control de tracción, de estabilidad y del ABS.

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