La Alemania Nazi tuvo un impacto tremendo en la historia del mundo pero nosotros, humildes periodistas del motor, vamos a fijarnos en un aspecto relacionado con nuestra área de conocimiento, el de los récords de velocidad y el espectacular Mercedes T80.

Mercedes-Benz vende una réplica del primer coche de la historia

Solo su estética, recordando a una evolución de las míticas flechas plateadas pero con cierto aire a nave espacial gracias a su cuerpo completamente carenado, sumado al hecho de contar con tres ejes y seis enormes ruedas, es más que suficiente como para llamar la atención. Sin embargo es la historia detrás de su creación lo que verdaderamente tiene miga.

Mercedes T80

Hay que volver la vista a los años 30 del siglo pasado, donde al voluntad por establecer récords era enorme en todo el mundo, pero sobre la que se hacía especial hincapié en Alemania, donde Hitler veía como algo indispensable que la nación estuviera en cabeza de todo para demostrar la superioridad aria.

Vídeo: hallado uno de los primeros Mercedes 300 SL Gullwing fabricados

Precisamente de hecho se aprovechó Hans Stück, piloto y amigo del Führer, al que convenció de que establecer el récord absoluto de velocidad sobre tierra serviría para colocar a Alemania donde se merecía estar. Al ‘bueno’ de Adolf le debió gustar la idea, lo que sumado a su control absoluto del país se tradujo en una inyección de liquidez constante para las dos grandes empresas automovilísticas alemanas de aquel entonces: Auto Union y Mercedes-Benz.

Mercedes T80

Ambas compañías se enzarzaron en una competición por ver quién podía ir más rápido, buscando superar ampliamente los 400 km/h y utilizando por norma general modelos de competición como base, que luego se modificaban según las necesidades específicas para conseguir el cometido. De hecho, hasta tal punto llegó la cosa que se creó la Rekordwoche en 1937, una semana en la que se intentaría batir el récord del mundo de velocidad. Se presentaron tanto Auto Union como Mercedes, y fue esta quien se llevó la gloria: su W125 alcanzó 432,69 km/h. Su rival no tuvo tanta suerte y es que se salió de la carretera a más de 400 km/h, muriendo en el acto su conductor.

Aunque la rivalidad patria fuera la que movió la búsqueda del récord hasta el momento, para entonces tanto Reino Unido como Estados Unidos estaban metidos en la contienda (en ese momento solo en el motorsport), lo que obligó a Hitler a echar toda la carne en el asador, lo que, 600.000 marcos mediante, supuso la creación del Mercedes T80.

Mercedes-Benz C112 Concept: el prototipo de Le Mans para calle que no se fabricó

Desarrollado por Daimler con la ayuda de Ferdinand Porsche, se trataba de una mole de 8.420 mm de largo, 3.200 mm de ancho y 1.740 mm de alto, con un peso total de 2.896 kilos, de los cuales más de 900 pertenecían solo al motor. Montado sobre un chasis tubular y rodeado de una carrocería totalmente aerodinámica (tenía fondo plano e incluso alas) se encontraba un mastodóntico bloque V12 de 44,5 litros que desarrollaba 3.000 CV de potencia.

Mercedes T80

Con dichos guarismos, el objetivo era muy, pero que muy ambicioso: alcanzar los 750 km/h de velocidad máxima. Parece ser que conseguirlo hubiera sido factible, aunque nunca se supo, ya que el comienzo de la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia hizo que no se celebrara la Rekordwoche de 1939 y que el proyecto cayera en saco roto.

Lo que no deja de sorprender es que el Mercedes T80 llegara a sobrevivir a la contienda, perdiendo únicamente el motor (que se usó para montarlo en un avión, y pasando el resto de sus días en el museo de Mercedes. Hasta este año, cuando será mostrado por primera vez al público en el Goodwood Festival of Speed.

Dejar respuesta

Por favor, introduce tu comentario
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.