Si esperabas que, pasada la escasez de microchips, las cosas en el mundo del automóvil volvieran a su cauce, no estás de suerte. Al menos, en lo que al segmento del lujo se refiere. Esta crisis, justo después de la del coronavirus, supuso un mazazo para la industria. Pero se ve que no hay mal que por bien no venga, y en este caso la ‘bendición’ para los fabricantes ha estado en una escalada que no tiene marcha atrás. De hecho, Mercedes y BMW mantendrán altos los precios cuando los problemas de suministros hayan acabado, según han anunciado ya sus propios directivos.

Harald Wilhelm, director financiero de Daimler (matriz de Mercedes), admitía estos planes en una entrevista publicada este pasado fin de semana por el diario británico Financial Times. “Vamos a desabastecer conscientemente algunos niveles de demanda y, al mismo tiempo, giraremos hacia un espectro más alto, más de lujo”, aseguraba.

BMW mantendrán altos los precios

Una visión muy parecida a la que expresaba su homólogo en BMW, Nicolas Peter, en el mismo artículo. La marca ha visto “una mejora significativa” en su “poder de fijación de precios” en los últimos 24 meses, según lo expresa el ejecutivo en un despliegue de jerga de economistas. Su intención es, “claramente, mantener la manera en que suministramos nuestros productos ahora, para conservar el poder de fijación de precios a niveles actuales”.

Lo que todo esto significa es que, gracias a las sucesivas crisis, los dos fabricantes premium han visto que sus clientes están dispuestos a esperar “tres o cuatro meses” (palabras de Peter) por un coche con la estrella de tres puntas o la bandera bávara… Y también a desembolsar más dinero por él de lo que pensaban. Así, mientras que la crisis de los microchips les ha servido para aumentar los precios, su final no se traducirá en una bajada.

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La estrategia tiene algunos puntos en común con la de Ferrari y otras casas de ultralujo. “Vender un coche menos de los que el mercado demanda” era el mantra de Enzo. Y esa escasez sigue funcionando hoy para mantener vivos el deseo y la exclusividad. Pero habrá que ver cómo se conjuga eso con los coches pequeños, prácticos y hasta cierto punto asequibles que ambas firmas han ido incorporando a sus gamas en los últimas tres décadas. Modelos como el Clase A (prueba), el Clase B o el Serie 1 (prueba), que tantas críticas generaron en su momento por concentrarse en el volumen de ventas, en lugar de en su mercado tradicional.

No parece que tengan los días contados, al menos por el momento. Pero todo apunta a que, a partir de ahora, veremos a los dos gigantes alemanes concentrar sus energías en coches más grandes, con mayores márgenes. El clásico ‘vender menos para ganar más dinero’. “Un día u otro, la crisis de los semiconductores se habrá acabado, pero nosotros seguiremos con los mismos precios y márgenes”, apunta Harald Wilhelm. Ese es el plan por el que Mercedes y BMW mantendrán altos los precios.

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