De los rallyes a las subidas: coches perfectos para hacer ascensos

coches perfectos subidas

La de los rallyes es una pasión que se construye desde abajo. El WRC queda como algo lejano, el objetivo último, algo a lo que solo unos elegidos pueden llegar; pero antes hay múltiples campeonatos, trofeos y categorías que se adaptan a prácticamente todo tipo de habilidad y ambición económica. Es por esto que son muchos (pero muchos) los que se animan a competir en esta modalidad, y una gran parte de ellos se inician en ella transformando y adaptando y coche de calle.

Algo menos populares son las subidas, aunque se trata de un tipo de competición igual de emocionante y arriesgada. Por características, muchos de los coches que se hayan dedicado a correr rallyes pueden dar el salto a este tipo de carreras sin mucho esfuerzo, así que aquí os traemos cinco modelos que ya tienen sus años encima pero es algo que no les impide dar el espectáculo y conseguir tiempos cada vez que hacen una subida.

Volkswagen Polo GTI R5: la vuelta de la firma a los rallyes

Empezamos con un Mitsubishi Cordia, que a la gran mayoría ni le sonará porque se trata de un modelo de los años 80, aunque la versión aquí utilizada fue la de tracción integral que se estrenó en el 86. La preparación es salvaje a más no poder, con un gigantesco alerón que es muy necesario para mantenerlo pegado al suelo cuando se exprime a fondo su motor 6.2 V8 de 700 CV. El encargado de conducirlo es Hayden Paddon, piloto oficial de Hyundai en el WRC.

El Ford Escort Cosworth RX es un clásico, pero uno de esos a los que se les puede honrar dando gas. Michel Jenberg se lo tomó al pie de la letra en la subida especial de Lillehammer de 1997 cuando gracias a los 600 CV del americano marcó el mejor crono en el primer ascenso, pero calculó mal tras cruzar la línea de meta y lo acabó empotrando.

En una lista de este tipo no puede faltar un coche como el Renault R5 Turbo. El apodo de “culo gordo” era gracioso, pero el de “caja de muertos” dejaba más que claro que era una bestia difícil de domar. Sin embargo, el que lo hacía… ese sí que se lo iba a pasar bien. Que se lo digan a Mattia De Giacinto, que lleva al límite sus 230 CV.

Otro imperdible es el Lancia Delta Integrale, un clasicazo del rallye cuyas preparaciones han llegado incluso a dar algo más de 600 CV, mientras que de manera paralela la carrocería se ensanchaba y embrutecía hasta niveles insospechados.

Terminamos con un Golf Rallye que en el pasado Cividale 2017 (que se ha celebrado en noviembre) ha dado toda una lección a los asistentes. Con 630 CV extraídos de un motor 2.0 TFSi y apenas 930 kilos de peso, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,0 segundos. Es un auténtico avión pilotado por Karl Schaegerl que dejó a la altura del betún a sus rivales. Una auténtica locura.

Fuente: Redbull.

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