El mundo del motor está protagonizado por numerosas sinergias, que han dado lugar a creaciones de lo más peculiares y espectaculares. Y es que a veces grandes marcas han unido fuerzas con otras para gestar vehículos de manera conjunta o simplemente para donar componentes mecánicos de los cuales requerían otras firmas.
Con esta premisa, hoy os traemos 21 colaboraciones entre compañías que han dado grandes coches. Y es que si indagamos un poco podremos descubrir coaliciones que no imaginábamos pero que ahí están.
BMW Z4 y Toyota GR Supra
Fue hace no mucho tiempo cuando Toyota anunció la llegada de la quinta generación del aclamado Toyota GR Supra (prueba). Sin embargo, muchos amantes del deportivo nipón pusieron el grito en el cielo después de descubrir que su aclamado Supra había nacido tras una sinergia con BMW.

Concretamente, la firma bávara donó gran parte de su tecnología y el motor que da vida también al BMW Z4 M40i, modelo que hace gala de un seis cilindros en línea sobrealimentado por turbo capaz de producir 340 CV y 500 Nm de par. Pese a que el Supra haya perdido parte de su esencia japonesa, no creemos que esta unión sea tan nefasta como algunos la pintan, ¿no?
Toyota GT86 y Subaru BRZ
Vivimos inmersos en un mundo en el que los deportivos puros y duros cada vez tienen menos cabida debido a las exigencias del mercado y a las duras normativas anticontaminación. Sin embargo, Subaru y Toyota tuvieron -y tienen- el valor suficiente para concebir a los Subaru BRZ y Toyota GT86.

Ambos deportivos hacían gala de un cuatro cilindros bóxer atmosférico capaz de rendir 200 CV. Dicha cifra se enviaba única y exclusivamente al eje posterior y su gestión se llevaba a cabo por medio de un cambio manual de seis relaciones. Puede que no fuesen los más rápidos del segmento, pero en sensaciones pocos los superan.
Mitsubishi Debonair AMG
Cuando pensamos en AMG solemos asociarlo rápidamente con Mercedes-Benz, más que nada porque es el apellido que adoptan las versiones deportivas de los modelos de la marca. Sin embargo, hubo un tiempo en el que el departamento alemán colaboró con Mitsubishi.

De esta unión nació el Mitsubishi Debonair AMG, una berlina de corte deportivo que, si bien su comportamiento se alejaba bastante de los Mercedes-AMG, ofrecía potencias de entre 150 y 200 CV de la mano de una estética más picante.
Audi RS2
El (prueba) Audi RS2 no solo es el padre de los RS de Audi, sino también el precursor de los familiares deportivos. Con esta premisa, la firma de los cuatro aros consiguió gestar a uno de los modelos más emblemáticos y míticos de todos los tiempos, aunque no sin la ayuda de Porsche.

Y es que los de Stuttgart pusieron a punto el familiar alemán al tratar aspectos como frenos, suspensión y motor, logrando que el cinco cilindros biturbo de 2.2 litros desarrollase 315 CV de potencia.
Renault Grand Espace
Los monovolúmenes representan un segmento que, por desgracia, hoy en día está de capa caída. Sin embargo, tuvieron una época dorada protagonizada por modelos tan ilustres como el Renault Grand Espace, vehículo que escondía un sorprendente secreto.

Y es que la firma francesa recurrió a Nissan para pedirles el motor V6, mecánica que estuvo presente tanto en el Espace como en el Nissan 350Z.
Ford Focus RS
El (prueba) Ford Focus RS de segunda generación es considerado por muchos como uno de los mejores compactos deportivos de todos los tiempos. Su marcada estética y su comportamiento radical lo hicieron único, pero había algo más que hacía especial al compacto americano.

La firma del óvalo recurrió por aquel entonces a uno de sus socios, Volvo, quien amablemente cedió su motor de cinco cilindros y 2.5 litros que desarrollaba 306 CV de potencia.
Alfa Romeo 8C
Alfa Romeo siempre ha destacado por fabricar algunos de los deportivos más bonitos de todos los tiempos, y el (prueba) Alfa Romeo 8C es prueba irrefutable de ello. Este superdeportivo de elegantes líneas nació bajo el amparo de Maserati, marca que proporcionó tanto plataforma como mecánica.

Y es que el 8C parte de la misma base que los Maserati Quattroporte y Gran Turismo de la época, la cual se unía a un poderoso V8 atmosférico capaz de rendir 450 CV de potencia.
Ferrari F430
Tal y como estipula la tradición, Ferrari contó a principios de este siglo con el Ferrari F430, el fiel representante de los motores V8 de la marca por aquel momento. Además de un diseño bonito, deportivo y carismático, el F430 contaba con una mecánica de origen Maserati.

Así es, el superdeportivo italiano recurría a un V8 de 4.3 litros atmosférico que desarrollaba la friolera de 490 CV de potencia.
Lexus LFA
El (prueba) Lexus LFA fue y es uno de los superdeportivos más espectaculares y admirados de este siglo. Nació como muestra de la capacidad de la firma japonesa para crear vehículos de altas prestaciones, y en su meticuloso trabajo de gestación participó Yamaha.

Con esta premisa, la marca fabricó su motor V10 atmosférico que más tarde sería expuesto a un tratamiento especial de sonido que ha permitido que experimentemos una de las mejores sinfonías mecánicas de todos los tiempos.
Lada Samara
Seguramente estemos ante un coche al que le suenen a unos pocos entusiastas, pero lo cierto es que el Lada Samara es un vehículo de lo más interesante. Y es que, aunque su estética no sea ni demasiado atractiva o sugerente, lo cierto es que detrás se esconde un motor desarrollado por Porsche.

Así es, el cuatro cilindros en línea que daba vida al compacto ruso tuvo la intervención de los ingenieros de Stuttgart para sus culatas.
Mercedes-Benz 500E
Corría un tiempo en el que Porsche necesitaba de un socio para poder subsistir y tener más ingresos. Vieron la oportunidad perfecta en Mercedes-Benz, firma que se encontraba desarrollando una berlina de altas prestaciones para rivalizar con el BMW M5.

De esa necesidad nació el Mercedes-Benz 500E, el cual estaba equipado con un bloque V8 de 5.0 litros adoptado del Mercedes SL R129. De éste también tomó finalmente la suspensión y unas vías más anchas que obligaron a ensanchar los pasos de rueda, lo que le otorgaba al 500E una postura mucho más amenazante.
Opel Zafira
El segmento de los monovolúmenes hoy en día está de capa caída, pero lo cierto es que sí que tuvo un momento álgido. Este estuvo protagonizado por grandes éxitos como el Opel Zafira, un monovolumen mediano que esconde un secreto que no muchos conocen.

Y es que en el año 1994 Porsche recibió la tarea de diseñar a la primera generación del Zafira a partir de unas líneas generales. Sin embargo, estas no obtuvieron forma hasta el año 1998.
Renault Clio V6
El (prueba) Renault Clio V6 es uno de los compactos deportivos más exclusivos y radicales de todos los tiempos. En su primera fase participó PSA para gestar el motor, uno de sus máximos rivales. Sin embargo, la firma del rombo huiría de sus compatriotas a la hora de afrontar la gestación del Fase II.

Porsche volvió a aparecer en escena para participar en esta ocasión con el apartado mecánico, modificando culatas, árboles de levas y colectores de admisión, logrando así aumentar la potencia hasta los 255 CV.
SEAT Ibiza Mk1
Puede que sea difícil de creer, pero lo cierto es que hay una pizca de Porsche en el Seat Ibiza de primera generación. Así es, la firma alemana participó en el desarrollo del motor, la misma unidad que empleaba el Samara aquí presente.

Sin embargo, la marca española decidió hacer más exclusivo su vehículo ofreciendo a Porsche que pudiese leer “System Porsche” en la tapa de balancines del motor.
Chrysler TC by Maserati
Cuando Chrysler quiso hacer hincapié en Europa decidió acudir a Maserati para que le proporcionase elementos necesarios para conquistar el viejo continente. Finalmente, fue en el Salón de los Ángeles de 1980 cuando conocimos al Chrysler TC by Maserati.

Sus motores fueron un 3.0 V6 de 141 CV (de origen Mitsubishi), y dos de cuatro cilindros, uno con 160 y el otro con 200 CV. Tan solo se fabricaron algo más de 7.000 unidades.
Citroën SM
El Citroën SM ha sido y será siempre una de las grandes creaciones de la firma de los dos chevrones. Y es que contaba con una serie de soluciones muy avanzadas para la época, prometiendo innovación y tecnológica por doquier.

Sin embargo, un aspecto del SM que muchos desconocen es que su motor era de origen italiano. Para ser más concretos se trataba de un V6 de origen Maserati de 2.7 litros que desarrollaba 170 CV.
A1 GP Powered by Ferrari
Ferrari y la Fórmula 1 nunca han sido conceptos lejanos, y claro ejemplo de ello es el A1 GP Powered by Ferrari. Pese a que se trataba de un coche de uso y disfrute en circuito, lucía como un auténtico Fórmula 1. Su chasis estaba basado en el F2004, pero el punto más atractivo lo encontramos en su motor.

Y es que sus entrañas se asienta un V8 de 4.5 litros de origen Maserati que desarrollaba 600 CV de potencia.
Ferrari California
El Ferrari California nació con la necesidad de crear un superdeportivo para esos jóvenes más pudientes. Con esta premisa, la firma del Cavallino Rampante decidió gestar un vehículo descapotable y, en ciertos aspectos, más "sencillo" que otros de sus hermanos de gama.

En sus entrañas se asentaba un V8 atmosférico que, al igual que otros modelos de la marca de por aquel entonces, era de origen Maserati.
Ferrari 458 Italia
El Ferrari 458 Italia se ha convertido en uno de los modelos de la firma italiana más icónico de todos los tiempos. Esto se debe a que sirvió de puente de transición entre la era del F430 y con los modelos venideros.

Además de un diseño espectacular, el 458 hacia gala de un motor V8 atmosférico, el F136, convirtiéndose así en el último modelo de Ferrari en recurrir a dicho propulsor.
Dodge Viper
El Dodge Viper siempre ha sido considerado como uno de los superdeportivos americanos más rudos y radicales. Esto lo consigue, en parte, gracias a su configuración mecánica, la cual pone en juego un imponente V10 atmosférico delantero, tracción trasera y un cambio manual de seis relaciones.

Sin embargo, la primera entrega del Viper tuvo esencia y fuerza gracias a su diseñador. Y es que la persona encarga de concebir al superdeportivo americano fue el mismo que dio vida al Lamborghini Diablo.
Ford Puma
El Ford Puma ha cambiado mucho hoy en día, sobre todo porque ha dejado atrás su condición de compacto para convertirse en un B-SUV. Sin embargo, su primera entrega no solo presentaba una forma completamente distinta, sino que también escondía una curiosa colaboración.

Y es que la firma del óvalo recurrió a Yamaha para desarrollar de forma conjunta el motor del Puma. De esta forma, ambas dieron vida al 1.7 de 125 CV que equipaba el compacto americano.






