Suele haber un momento, en la vida de toda compañía, en el que una decisión cambia el rumbo de la empresa. Y en ocasiones esa medida es tan decisiva que supone la quiebra más absoluta o el poder seguir hacia adelante. El sector de la automoción no es ajeno a ello, y se demuestra con estos coches que salvaron a sus marcas de la bancarrota. Un balón de oxígeno en el momento clave.
Peugeot 205
La adquisión de Citroën a mediados de los '70, así como de Chrysler más tarde, supuso serios problemas financieros para Peugeot. Sin embargo, el lanzamiento del 205 allá por 1985 fue un rotundo éxito. El hecho de ofrecer diversas carrocerías, entre las que incluso había una descapotable, así como varias versiones especiales, le dio alas. Y también surgieron las variantes GTI y el mítico T16 de rally.
Ford 1949
La muerte de Henry Ford en 1947 supuso un durísimo golpe para la firma yanqui. Sin embargo, su nieto, Henry Ford II, se sacó de la chistera el 1949 después de convertirse en el mandamás de la empresa con tan solo 28 años. El Ford 1949 se desarrolló en año y medio y nada más darse a conocer Ford recibió más de 100.000 reservas. Sus buenas ventas ayudaron a renacer a la compañía.
Porsche Boxster
Cierto es que el (prueba) Porsche Cayenne ganó un 'match ball' para la empresa de Stuttgart. Pero si hablamos de coches que salvaron a sus marcas, el Boxster que fue lanzado en 1996 ocupa el lugar más destacado. Se convirtió en un superventas dado que no era demasiado caro y consiguió que la firma alemana sanease sus cuentas y se convirtiese en lo que es hoy en día.
Bentley Continental GT
Está claro que unas ventas de 1.000 unidades al año no es rentable para casi ninguna marca de coches. Y eso es justo lo que pasaba en la firma británica hasta que en 2003 llegó el (prueba) Bentley Continental GT. En el primer curso que estuvo a la venta, la compañía casi consiguió multiplicar por siete sus números, con 6.896 unidades matriculadas.
Nissan Qashqai
A principios de este siglo Nissan estaba bastante perdida y con una producción que era la mitad de lo que podía fabricar. Sin embargo, Carlos Ghosn entró como un elefante en una cacharrería en su dirección. Minimizó los gastos y ordenó construir coches que gustasen a la gente, como el (prueba) Nissan Qashqai. Más o menos tres lustros después, todo el mundo conoce la historia del primer SUV que se popularizó.
Fiat 500
Desde el mismo momento en el que el (prueba) Fiat 500 fue presentado en el año 2007 se convirtió en un rotundo éxito. No solo por cifras de ventas, sino también por el beneficio que le dejaba a la marca italiana por unidad vendida. Tras casi quince años, ha ido conservando su diseño original, que es su valor añadido más importante, y ha sido capaz de superar a toda su competencia con mucha claridad.
BMW 700
El 700 fue el gran salvavidas de BMW. Un modelo que se presentó en el Salón de Frankfurt de 1959 y que destacaba por su dinámica de conducción gracias a su estructura monocasco. Montaba un motor de dos cilindros derivado de la división de motos de la marca. En un principio fue lanzado como un coupé, pero más adelante también hubo versiones sedán y descapotable. Se matricularon casi 200.000 ejemplares.
Volvo 850
Es verdad que el (prueba) Volvo XC90 también fue importantísimo para Volvo. Sin embargo, el lanzamiento del 850 en 1992 lo fue aún más. Fue el primer coche que montó un motor de cinco cilindros en disposición transversal, y se convirtió en uno de los automóviles más seguros sobre la faz de la Tierra. Además, su diseño era más agradable, y cómo olvidar sus versiones más deportivas. Un familiar que cualquiera desearía tener en su garaje.
Volkswagen Golf
La historia del Volkswagen Golf es una de las más interesantes en este mundillo. Después del Beetle, los de Wolfsburgo se quedaron huérfanos de un coche icónico, y lo encontraron en el Golf, que llegó justo después del Passat. Motores longitudinales y una nueva plataforma con un sistema de tracción delantera. Triunfó desde el primer momento hasta llegar a convertirse en lo que es hoy: el compacto de referencia en todo el mundo.
Aston Martin DB7
La intervención de Ian Callum en Aston Martin ha sido histórica. Bajo su mandato de diseño se le dio vida al DB7, un coupé con un motor de seis cilindros y 3,2 litros de cilindrada que revitalizó la marca británica. Hasta entonces la compañía estaba dando tumbos, pero el hecho de lanzar un modelo tan atractivo y elegante por aproximadamente 100.000 euros al cambio hizo que vendieran más de 7.000 ejemplares.