El hecho de pasarlo bien o no al volante no implica, en todos los casos, que haya que conducir un vehículo muy potente. ¿Es lo normal? Pues sí. Pero la verdad es que también puedes echar un buen rato en un modelo que a priori no parezca propicio para ello. En este artículo te presentamos varios de los coches americanos divertidos que apoyan esta teoría: no les hacen falta demasiados CV para poder sacarte una sonrisa.

Ford Fiesta

coches americanos divertidos

Puede que de entre todos los coches americanos divertidos y poco potentes, el (prueba) Ford Fiesta sea el más obvio. Ya no hablamos de la versión ST, uno de los mejores utilitarios de los últimos tiempos. Cualquier versión te puede sacar una sonrisa gracias a su gran puesta a punto.

Es un vehículo muy manejable y que te invita a disfrutar. Su dirección transmite muy bien lo que hay bajo el asfalto y su suspensión, más bien tirando a firme, evita que balancee en los cambios de apoyo y le da cierto toque deportivo. Además, es muy reactivo y sus motores empujan con agilidad.

Plymouth Prowler

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El Plymouth Prowler no tiene una gran reputación entre la mayoría del sector. Muchos lo criticaron por tener un motor V6 de 3,5 litros en una carrocería a la que le hubiera pegado más un bloque V8. Pero aunque no fuese tan potente como cabría esperar, era un vehículo muy divertido.

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Tenía algo más de 200 CV, pero además de ser único por su atrevido diseño, su peso era muy contenido. Un roadster que presumía de una experiencia de conducción muy estimulante sin importar si tenía la capota puesta o quitada. Hoy en día está bastante valorado gracias a su simbiosis entre la vieja escuela y lo moderno.

Chevrolet Spark

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El Spark es un pequeño utilitario de Chevrolet que llegó al mercado hace aproximadamente unos diez años. Su diseño estaba basado en un modelo que General Motors comercializaba en Corea del Sur, pero a pesar de su simple apariencia contaba con características sorprendentes.

En especial, su motor de 1,4 litros y 98 CV de potencia. No era mucha, pero al pesar tan poco hacía que este urbano se moviese con mucha soltura. Además, podía incluir una caja de cambios manual de cinco relaciones que era bastante entretenida de manejar.

Buick Cascada

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En realidad, el Buick Cascada es un (prueba) Opel Astra en versión descapotable, el cual tuvo una presencia testimonial en nuestro país como Opel Cascada u Opel Cabrio. Contaba con un muy buen equipamiento de serie que le daba cierto toque de exclusividad, sin llegar a ser premium.

No obstante, lo mejor era su diseño, con unas líneas atrevidas sin caer en lo chabacano o lo grotesco. Contaba con un habitáculo capaz de transportar a cuatro adultos, y su techo se plegaba y desplegaba de manera eléctrica en 17 segundos. El motor 1.6 de 200 CV era el más interesante de la gama.

Dodge Dart

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Los aficionados a los modelos deportivos, o al menos con un comportamiento interesante, tenían muchas esperanzas en el Dart cuando Dodge lo presentó en el Salón del Automóvil de Detroit de 2012. ¿Su misión? Ser un coche básico para el día a día, pero con un toque picante.

Y aunque pueda parecer lo contrario dado su aspecto de berlina compacta, el Dart disponía en su oferta de un motor sobrealimentado por turbo de 1,4 litros y 160 CV bastante entretenido de conducir. Asimismo, hay que reconocer que el diseño está conseguido en cuanto a atractivo.

DF Goblin

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El DF Goblin es todo un desconocido para la mayoría de gente. Un 'coche' increíble que, curiosamente, en Estados Unidos se puede adquirir por menos de 14.000 dólares, que vienen a ser al cambio una cantidad muy similar de euros. Una gran opción para muchos que siempre han deseado un Caterham Seven o un Ariel Atom.

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Ofrece una experiencia de conducción sobresaliente, máxime teniendo en cuenta su precio. Monta un motor de origen Chevrolet con 140 CV de potencia que son exprimidos al máximo. Y es que, como podrás imaginar, es un peso pluma, lo que hace que se mueva con mucha soltura.

Ford Focus

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El último de los coches americanos divertidos es el (prueba) Ford Focus. Sí, exactamente, otro Ford. La firma yanqui sabe poner a punto sus coches en lo que respecta a la diversión al volante, y su modelo compacto lo demuestra a la perfección, monte un motor potente o no.

Ni siquiera hace falta irte a una versión ST o a la brutal RS de anterior generación. Es un modelo muy ágil que, curiosamente, no deja de lado la comodidad de sus ocupantes en el día a día. Uno de los mejores coches del segmento C si te gusta pasarlo bien conduciendo.

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