El BMW 700 Coupé es uno de esos coches clave en la historia de una marca. Para BMW supuso un paracaídas cuando estaba a punto de estrellarse. La época de la posguerra y algunos de los años sucesivos no fueron el mejor período para la firma bávara, y durante la década de los ’50 la compañía llegó a estar muy cerca de desaparecer. Sin embargo, el BMW 700 Coupé, un diminuto coupé de 2+2 plazas, apareció en el momento más oportuno y cosechó un importantísimo éxito comercial.

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BMW 700 Coupé, justo a tiempo

A mediados de los ’50 BMW lanzó el BMW Isetta, un vehículo de lo más extraño. Tanto que con su forma de ‘huevo’ y sus reducidas dimensiones supo a poco a muchos de los clientes de la firma de Múnich, quienes esperaban mucho más de su nuevo modelo. Al menos en comodidad en marcha y en amplitud del habitáculo. Y más en una época de bonanza económica para Alemania, en la que la industria de la automoción se encontraba en pleno auge, sobre todo en lo relativo a producción.

bmw 700 coupé competición

El BMW 600 fue lanzado para suplir las carencias del BMW Isetta y contentar así a sus nuevos compradores. Sin embargo, y a pesar de sus cuatro plazas reales gracias a una mayor longitud, el acceso a través de una puerta delantera seguía sin convencer al público bávaro. Fue entonces cuando BMW realizó su última intentona: utilizó todos los componentes posibles del BMW 600 para construir un nuevo modelo a coste reducido. Así nació el BMW 700 Coupé, un producto mucho más sólido.

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Diseño italiano y minimalista

Justo antes de entrar en la siguiente década, el diseño de este coche fue encargado al italiano Giovanni Michelotti por Wolfgang Denzel. Denzel era el importador de la marca de la hélice en Austria por aquel entonces, y el prototipo presentado en verano de 1958 gustó tanto que en octubre de ese mismo año ya estaba en la línea de producción. Y justo un año después comenzó a fabricarse el BMW 700 Coupé. Sus premisas estéticas estaban muy claras: un vehículo atractivo y pequeño. En cualquier caso, la versión sedán era más grande y espaciosa pero igualmente lucía una carrocería de dos puertas.

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En cuanto a espacio, no destacaba por la amplitud de su habitáculo, y mucho menos si hablamos de la variante protagonista de este Especial, la Coupé. Su caída del techo era tremendamente acusada y las dos plazas traseras eran circunstanciales. Por eso, el mejor uso que se le podía dar a la banqueta trasera, con un único asiento corrido, era reclinar dicho asiento y aprovechar esa amplitud para ganar un poco más de volumen disponible en el maletero.

bmw 700 coupé salpicadero

Una estructura conocida

Más allá de su imagen, el BMW 700 Coupé no era igual que el BMW 600. Contaba, entre otros, con un eje delantero diferenciado y reforzado. Además, se convirtió en el primer coche de BMW con un chasis monocasco fabricado en acero. Sin embargo, también heredó muchas de las características de su predecesor. Por ejemplo, el cambio de marchas de cuatro velocidades, el diferencial, el esquema de suspensiones del eje trasero y un motor que, eso sí, crecía desde los 600 cc hasta los 700 cc.

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El mencionado monocasco ayudó a que el 700 Coupé rebajase el peso total en unos 30 kg en comparación con el resto de chasis de la época, arrojando una cifra total que superaba por muy poco los 600 kg. Así, aunque la distancia entre ejes era un 25% mayor a la del BMW 600, el peso tan solo se había incrementado en un 14,5%. La longitud de este bávaro era de 3,54 m, si bien lo más llamativo era su altura, de 1,27 m. A pesar de ello, el acceso al habitáculo era muy cómodo para un vehículo con estas características gracias a unas puertas con una anchura de casi 1 metro.

Dos cilindros y 40 CV para el BMW 700 Coupé

Los motores bóxer estaban en decadencia, pero en el BMW 700 Coupé supusieron una gran solución. Montaba un bloque de gasolina de 700 cc con dos cilindros en posición enfrentada que se ubicaba tras el eje posterior. La razón de esta configuración obedeció a que el centro de gravedad se mantenía muy bajo, mejorando el comportamiento del vehículo y obteniendo un diámetro y una carrera casi cuadrados, con 78×73 cm. Asimismo, el volumen que ocupaba en el vano motor era mucho menor que el de un propulsor con cilindros en una disposición en línea o en V.

bmw 700 coupé

El rendimiento máximo del propulsor, que estaba refrigerado por aire a través de un ventilador, se alcanzaba cercano a las 5.000 rpm. Era ahí cuando salían a relucir sus 40 CV y un par motor que llegaba hasta los 51 Nm. La propulsión era trasera y podía alcanzar los 137 km/h de velocidad punta. Contaba, además, con frenos de tambor y suspensión independiente en las cuatro ruedas. Para terminar con el repaso al BMW 700 Coupé, cabe mencionar que también existieron versiones destinadas a competición que desarrollaban 50 CV y que lograron alzarse con varios títulos en campeonatos de rallyes en España.

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