El BMW 2002 GT4 Frua es el mejor ejemplo que la ingeniería alemana y la pasión italiana se pueden unir para ofrecer al mundo algo equilibrado y tremendamente atractivo. La historia del BMW 2002 GT4 Frua nace de una idea: tomar la base del BMW 2002 y dotarle ya no solo de una imagen completamente renovada, sino también de mejorar su habitabilidad interior y su concepción más práctica. ¿El ‘daily’ perfecto de los años 70?

El coche de diario de Pietro Frua

Eso debió ser lo que pensó Pietro Frua. ¿Por qué no tomar la base de un coche excelente y mejorarlo a su gusto? El coche es un BMW 2002 TI pero con tantos cambios que podría ser otro completamente distinto. Se modificó su estructura para adecuarla a las nuevas dimensiones del coche: el BMW 2002 GT4 Frua debía ser más grande para poder mejorar su habitabilidad interior. Sí amigos, GT4 no es un nombre tomado al azar. Hablamos de un Gran Turismo y hablamos de cuatro plazas. Reales.

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El BMW 2002 GT4 Frua creció en ocho centímetros de largo, unos espectaculares 15 centímetros de ancho y, para mejorar su imagen y su empaque (y también su aspecto deportivo) rebajó su altura en 14 centímetros. La carrocería es esbelta y en su vista lateral recuerda mucho al Maserati Mistral de 1967. La zaga luce una gran luneta trasera que aporta espacio y luminosidad, mientras que su extra de longitud y la caída progresiva de la zaga, de tipo fastback (sí, el estilo no es tan diferente al de un Ford Mustang), hace que el maletero sea muy generoso: 450 litros de capacidad.

BMW 2002 Italia lateral fastback
Elegante y con una carrocería fastback que además de estilo aportaba una mayor habitabilidad interior.

Pero sin duda, el estilo y el diseño son protagonistas del BMW 2002 diseñado por Pietro Frua. Con buen gusto y criterio se decide mantener la característica parrilla de doble riñón, mientras que los cuatro faros lucen fantásticos en la enorme parrilla que protagoniza todo el frontal. El coche tiene estilo y empaque, mientras que el marcado nervio lateral aporta un extra de elegancia. Si en el Maserati las líneas son principalmente curvas, en el 2002 GT4 Frua las líneas rectas son protagonistas. En la zaga destacan los pilotos de un Alfa Romeo 1750, que le dotan de un aire moderno y minimalista, para la época, claro.

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BMW 2002 GT4 Frua: elegante, práctico y deportivo

BMW es una marca que combina deportividad y lujo, pero en el caso del BMW 2002 GT4 Frua, esto se debía llevar al extremo. Así pues, Pietro Frua decidió que su coche de diario ideal sería un coche deportivo, ligero y apasionante para conducir como el BMW 2002, con su toque personal de diseño, un extra de habitabilidad interior y con más lujo, por lo que decidió tomar el interior del BMW 2500 y recubrir prácticamente su interior del mejor cuero italiano. ¿Qué más se puede pedir?

Pues un motor a la altura de las circunstancias. El BMW 2002 GT4 Frua luce un propulsor de dos litros y 120 CV, que saben a poco a día de hoy pero que era un motor potente y más que suficiente para la época. Lucía frenos de disco en el eje delantero, así como un eje trasero independiente y llantas Campagnolo de 13 pulgadas. ¿El gran turismo perfecto?

Interior del BMW 2002 GT4 Frua
El interior deriva del BMW 2500, más lujoso y sofisticado. Además, recibe un extra de cuero y de otros materiales nobles.

Objeto de colección

Pietro Frua presentó su coche de diario ideal en el Salón de París de 1969 y estuvo bajo su control hasta los años 80, cuando se puso a la venta y terminó en Japón. Un año más tarde, se presentó el segundo ejemplar en el mismo marco, bajo lo que parece el pedido directo a Frua de un cliente residente en Suiza. El coche estuvo durante décadas en este país, hasta que en el año 2002 se puso a la venta por unos 60.000 euros, aunque el precio final jamás fue confirmado.

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No hay duda que el BMW 2002 GT4 Frua puede ser el coche de diario ideal. Con un diseño que mezcla deportividad y elegancia, además de exclusividad. Un interior más amplio y con un mayor maletero, mientras que se mantiene el buen comportamiento dinámico del BMW 2002 ti original. Pietro Frua sabía muy bien lo que hacía y el resultado es uno de los BMW más raros y exóticos que existen, cuyo precio hoy en día se cuenta en seis cifras. ¿Te imaginas a día de hoy un BMW Serie 2 Coupé con carrocería fastback? ¿Te imaginas un BMW Serie 2 con carrocería GT? Podría ser un relevo ideal de este ya legendario 2002 GT4 Frua.

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Raúl Salinas Beltrán
Mi abuelo decía que me sabía las marcas de coches antes de echar a andar. Apasionado de las cuatro ruedas y la fotografía, intento desgranar los secretos que guardan todos y cada uno de los vehículos que pasan por mis manos para que tú puedas conocerlos en profundidad.

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