Audi Rosemeyer Concept

Audi Rosemeyer Concept: la primera visión de Audi de un superdeportivo

El Audi Rosemeyer Concept, o Audi Project Rosemeyer, es considerado la primera visión de Audi de un superdeportivo a la altura de lo que es la compañía alemana actualmente, así como una muestra del legado en competición que nos dejó a lo largo del siglo XX. Fue presentado en el año 2000 y presentado inicialmente en el Autostadt, aunque posteriormente debutó en otros eventos en Europa a lo largo del año.

Con la llegada de un nuevo milenio, Audi quiso rendir homenaje a su legado en competición a lo largo del siglo XX y presentar una visión del primer superdeportivo que podrían traer al mundo. Nace de esta idea el Audi Rosemeyer Concept, o Audi Project Rosemeyer. Aunque jamás llegó a producción, sirvió para que la firma de los cuatro aros mostrara a la industria y al mundo entero su potencial para dar el salto al segmento de los superdeportivos, un segmento que vería su primera interacción con el Audi R8 (prueba) en el año 2007 en forma de producción, mientras que ya en el año 2003 pudimos asistir al nacimiento del Audi Le Mans quattro concept como su prototipo original.

Bernd Rosemeyer, uno de los pilotos de la era Auto Union, falleció el 28 de enero de 1938 en un accidente mientras trataba de batir el récord mundial de velocidad en la autopista que une Darmstadt con Frankfurt. El nombre fue adoptado para este superdeportivo 62 años más tarde como una forma de rendir tributo a uno de los pilotos que más lealtad mostró a la compañía. Mientras tanto, el prototipo era todo un alarde tecnológico para la época capaz de mostrar un guiño a los clásicos Auto Union y una demostración del potencial de Audi.

Audi Rosemeyer Concept

Su diseño se caracterizaba por una parrilla en forma de herradura que recuerda a Bugatti, los faros cuadrados que evocan los que equipaba la primera generación del Audi TT (prueba), su marcada cintura y la caída del techo, que se convierte en la cubierta del motor y se fusiona con la zaga, son los puntos clave que presentaba diseño de las “Flechas de Plata” en el período de entre guerras. Además, también presenta el mismo acabado exterior, sin rastro alguno de pintura, tan solo aluminio vivo pulido en acabado mate. Un conjunto de llantas de 20 pulgadas cubren un sistema de frenos con discos perforados.

Su diseño aerodinámico buscaba el máximo rendimiento en cualquier situación, por lo que su figura fue optimizada mediante líneas geométricas, entradas de aire rectangulares, pasos de rueda semicirculares y un techo en forma de cúpula. Los espejos se eliminan de la carrocería como en la mayoría de prototipos, salvo que en este caso el Audi Rosemeyer Concept recurre a esta técnica para mejorar la aerodinámica e instala un sistema de cámaras integrado que se visualizan a través de unas pantallas en el interior, algo que podemos ver en otros vehículos actuales como el BMW i8 Mirrorless concept presentado en el CES 2016.

Audi Rosemeyer Concept

Mientras tanto, el habitáculo del Proyecto Rosemeyer muestra una combinación de elementos de fibra de carbono en el salpicadero, de aluminio o de un material ignífugo denominado Nomex que encontramos en el suelo y el techo del vehículo. El cristal panorámico delantero garantiza la entrada de luz suficiente en el habitáculo, mientras que la ventana que separa el habitáculo en la parte posterior nos brinda una imagen del potente motor situado en posición central, algo que pudimos ver ya en 2005 con la llegada del Bugatti Veyron.

Y precisamente con el famoso Veyron es con el que guarda gran relación, no solo en diseño, sino también en cuanto a mecánica se refiere. En Audi eligieron el propulsor que da vida al Veyron y actualmente al Bugatti Chiron para este prototipo que llegaba un lustro antes. El motor W16 de 8.0 litros se situaba en posición central, salvo que, en lugar de equipar cuatro turbos, éste seguía siendo atmosférico, por lo que la potencia se limitaba a 710 CV y el par motor a 761 Nm. Como cualquier buen Audi que se precie, la potencia se canaliza al asfalto a través del sistema de tracción total quattro, mientras que éste se une al propulsor a través de una caja de cambios manual de seis velocidades.

Audi Rosemeyer Concept

Sin embargo, la firma de Ingolstadt jamás llevó a producción el Rosemeyer Concept, una acción justificada por los elevados costes de producción que suponía para la marca, aunque en Audi no quisieron crear un vehículo que rivalizara con la oferta de Lamborghini, la cual había sido adquirida por el Grupo Volkswagen en los años 90. Por algo, el actual Audi R8 (prueba), que tanta relación guardó con el Gallardo en su primera generación y con el actual Lamborghini Huracán, podría se considerado como el sucesor directo del Proyecto Rosemeyer.

Fotos: Lord Van TasmNorbert Schnitzler (Wikimedia)

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