En el cajón donde Toyota guarda aquellos prototipos que, por desgracia, nunca llegaron a las líneas de producción nos encontramos con un modelo con una imagen (muy) deportiva, altas prestaciones y un original interior ‘triplaza’. El Toyota Alessandro Volta fue el híbrido que demostró que podía ser un divertido superdeportivo.

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La marca japonesa lo presentó en el Salón de Ginebra 2004 y 16 años sigue llamando la atención. Para su bautismo, Toyota eligió el nombre del científico italiano que investigó el almacenamiento de la energía para, así, rendirle homenaje y dejó el diseño en manos de Italdesign-Giugiaro que creó para la ocasión un modelo con chasis de fibra de carbono.

Toyota Alessandro Volta

Un perfil afilado

Obviamente esto le ayudó a lograr un peso liviano de 1.250 kilos para un coche que medía 4,35 metros de largo, 1,92 de ancho y 1,14 de alto. El perfil del Toyota Alessandro Volta era perfectamente reconocible por ese estilo afilado en el que destaca su pequeño capó y una enorme superficie acristalada. Los retrovisores eran pequeñas cámaras y en la parte trasera contaba con unas enormes ópticas que recorrían todo el ancho del coche.

De camino a esa zaga, el Toyota Alessandro Volta desvelaba algunas de sus características más identificativas: las puertas con sistema de apertura ‘alas de gaviota’ y las cuatro salidas de escape ubicadas en los laterales. La guinda del pastel corría a cargo de las llantas deportivas BBS de 19 pulgadas.

Toyota Alessandro Volta

Un deportivo ‘triplaza’

El interior se podía definir con un adjetivo: original. Tanto el volante como los pedales se podían desplazar hacia arriba y hacia abajo, pero también hacia la izquierda y hacia la derecha. Esto posibilitaba que el Toyota Alessandro Volta pudiera ser manejado por cualquiera de los tres ocupantes que albergaba. No, nos hemos confundido: este prototipo japonés ofrecía la posibilidad de incorporar un asiento en posición central para convertirse en un ‘triplaza’.

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Un híbrido de 408 CV

Su motor de gasolina procedía del Lexus RX400h, pero se incrementó la potencia: el V6 de 3,3 litros estaba ubicado en el eje trasero y se combinada con dos propulsores eléctricos situados en ambos trenes para poder lograr dos ejes motrices sin tener que recurrir a un túnel de transmisión. La potencia conjunta era de 408 CV, una fuerza que se transmitía al eje trasero.

Ese motor híbrido empleó una configuración en serie en lugar de la habitual en paralelo y la batería de NiMh fue desarrollada por Italdesign: pesaba 70 kilos y permitía al Toyota Alessandro Volta circular a una velocidad máxima de 30 km/h en modo completamente eléctrico. Y, por cierto, este deportivo contaba con una solución frecuente en la Fórmula 1: suspensiones pushrod en los dos ejes.

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