Hace unos meses te hablamos del Antarctic Snow Cruiser, un vehículo diseñado para una expedición a la Antártida en 1939. A diferencia del triste final del ‘Crucero’, Sleipnir sigue trabajando en la actualidad. Este autobús turístico de ocho ruedas pertenece a una empresa que organiza excursiones turísticas por los glaciares de Islandia, y cualquier puede contratar sus servicios.

¿Dónde está el Snow Cruiser, aquel enorme vehículo de exploración antártica abandonado?

Recibe el nombre de Sleipnir, el mítico caballo de ocho patas del dios nórdico Odín, y es obra del mecánico Astvaldur Oskarsson, de 59 años, quien dirige una empresa de almacenamiento especializada. El nombre es apropiado, ya que este autobús cuenta con ocho enormes neumáticos que le ayudan a atravesar grietas de hasta tres metros de ancho.

Sleipnir
Foto: sleipnirtours.is

El autobús tiene una longitud de 15 metros y dispone de un interior espacioso, bien iluminado y cómodo para los excursionistas. Los pasajeros disfrutarán de un habitáculo lujoso, con asientos de cuero, piso de madera, amplias ventanas laterales y techo panorámico lateral para tener las mejores vistas. Sleipnir también ofrece espacio del almacenamiento ubicado en el chasis, entre los dos grupos de cuatro ruedas. Este maletero puede albergar suministros de cocina con reservas para un suculento tentempié.

Sleipnir, el autobús de ocho ruedas para recorrer glaciares

La fabricación de este gigantesco autobús tuvo un coste de 70 millones de coronas islandesas (unos 450.000 euros al tipo de cambio actual). Cada viaje tiene un coste de 10.000 coronas (unos 64 euros), y los pasajeros pueden disfrutar de la experiencia de recorrer el glaciar a bordo de un vehículo único, capaz y muy potente.

Sleipnir
Foto: sleipnirtours.is

Aunque los datos técnicos no han sido revelados, desde phys.org se informa de que el motor desarrolla unos 850 CV de potencia. Esta potencia sería suficiente para impulsar las ocho enormes ruedas de dos metros de diámetro que equipa el autobús. Sleipnir es un vehículo con una tremenda sed de combustible, ya que consume unos 45 litros cada 100 kilómetros. A cambio, es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 60 km/h en los glaciares.

Por su parte, Thorsteinn Thorsteinsson, glaciólogo de la Oficina Meteorológica de Islandia, señala que el impacto en el glaciar “es pequeño siempre y cuando se trate de uno o dos vehículos”. El científico también apunta a que las posibilidades de supervivencia del glacial Langjokull son escasas. “Si esto continúa de manera similar o incluso en un clima aún más cálido, entonces es muy probable que todo Langjokull, o quizá entre el 80% y el 90%, desaparezca para finales de este siglo”.

Fotos: sleipnirtours.is

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