Aunque pueda parecer que el coche eléctrico es un invento del siglo XXI, lo cierto es que los pioneros de la industria del automóvil comercializaron vehículos eléctricos incluso en los albores del sector, a finales del siglo XIX. Si bien es cierto que el motor de combustión le ganó la carrera, relegando al coche eléctrico a ostracismo durante décadas, esto no impidió que numerosos fabricantes experimentaran con esta tecnología.

El mayor interés por los coches eléctricos comenzó en los ‘90, aunque el verdadero detonante no llegó hasta principios de la década de 2010. Hace más de 30 años, Renault decidió experimentar con los sistemas de propulsión eléctricos y, en colaboración con Siemens, desarrolló el Renault Elektro-Clio en 1991.

Este primer acercamiento se conformaba con apenas 80 kilómetros de autonomía por carga y unas prestaciones verdaderamente limitadas. Cuando en 1994 el Grupo PSA se asocia con la empresa francesa Heuliez para crear el Citroën AX Electrique, que acabaría sirviendo de antesala para el Citroën Saxo Electrique de 1997, Renault decide contraatacar rediseñando el Clio eléctrico.

El experimento eléctrico: Renault Clio Electric (1995)

renault clio electric 1995

También basado en la primera generación del popular utilitario, el Renault Clio Electric llega al mercado en 1995 y puede ser considerado como el ancestro del ahora longevo Renault Zoe. Fue equipado con un motor eléctrico en la parte delantera con unos 30 CV de potencia que le permitía recorrer los primeros 400 metros en 23,2 segundos y completar el kilómetro en 44 segundos.

La energía era entregada por un paquete de baterías compuesto por 19 unidades de níquel-cadmio que tenían un peso de 298 kilos. Estaban ubicadas bajo los asientos traseros y el maletero, lo que restaba un 35% de su capacidad de carga en comparación con el Clio de combustión.

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Si bien sus prestaciones no cambiaron drásticamente, el Clio Electric podía cubrir entre 70 y 90 kilómetros con una sola carga de su batería. Nada mal para un coche eléctrico con una tecnología primeriza que fue creado con fines experimentales y que tenía un peso de 1.215 kilos. La vida útil de las baterías se estimó en unos 1.500 ciclos de carga y descarga, lo que daría para recorrer unos 135.000 kilómetros en el mejor de los casos antes de ser sustituidas.

Casi idéntico a un Clio de primera generación

renault clio electric 1995
Renault Elektro-Clio (1991)

Estéticamente, el Renault Clio Electric apenas se diferenciaba de una unidad estándar del Clio de primera generación. El detalle diferenciador se encontraba ubicado en la aleta delantera derecha, donde había una compuerta que ocultaba el punto de carga de la batería. Por cierto, la recarga completa de las baterías se podía realizar desde una toma doméstica entre 6 y 8 horas.

Mientras tanto, el interior tampoco introdujo importantes cambios más allá de un cuadro de instrumentos en el que se eliminó el cuentarrevoluciones y se integraron medidores para la carga y el consumo de la batería. También había una palanca de cambios con tres posiciones, similar a la de los coches automáticos.

Como curiosidad, el sistema de calefacción del Clio eléctrico funcionaba con un pequeño depósito de combustible, decisión a la que se recurrió para evitar que el consumo energético se disparara, reduciendo la autonomía aún más, cuando se conectaba la calefacción. Esta solución, por supuesto, requería repostajes de carburante periódicos.

Tan solo se ensamblaron 253 unidades del Renault Clio Electric entre 1955 y 2000. El modelo recibió un lavado de cara en 1996 y estuvo en activo dos años después de que la primera generación del modelo fuera reemplazada por su sucesor, el Clio II.

Foto principal: Renault Elektro-Clio (1991).

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