Tal vez hayas oído alguna vez la leyenda urbana de que, si viertes azúcar en el depósito de combustible de un vehículo, el motor acabará gripando. Como nosotros también somos personas curiosas, hemos decidido investigar un poco para aclarar si es un hecho verídico o si, por el contrario, se trata de un mito. ¿Qué ocurre si echas azúcar en el depósito de combustible de tu coche?

La lógica nos dice que verter cualquier elemento que no sea combustible o un aditivo para motores en el depósito es algo que tendrá consecuencias. Y estas consecuencias serían, principalmente, contaminar el sistema de combustible del vehículo y la alimentación. En exceso, puede acabar derivando en una avería mecánica, y en el caso del azúcar, en un filtro de combustible obstruido.

¿Qué ocurre si echas azúcar en el depósito de combustible?

azucar deposito combustible

Según esta leyenda urbana, si quieres arruinar el motor de un vehículo, basta con echar medio kilo de azúcar en el depósito. Esto, supuestamente, acabaría por provocar un gripaje en el motor y causar daños casi irreparables. Y, la verdad, tiene sentido. El azúcar se funde con el calor, convirtiéndose en caramelo, lo que acabaría por taponar las líneas de combustible del coche, los inyectores, las válvulas e incluso el interior de los cilindros.

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Sin embargo, no es tan sencillo como parece. Para empezar, debemos tener en cuenta que los fabricantes equipan sus propios sistemas de seguridad para evitar que cualquiera pueda acceder a la boca de llenado del depósito. Para ello, las trampillas tienen pestillo, los tapones del depósito tiene cerradura y la mayoría de marcas incluyen dos válvulas antirretorno y manipulación, una al principio de la boca de llenado, y otra más cerca del propio depósito.

Esto evita que se puedan verter elementos no deseados al interior del depósito, además de que impide que entre polvo y suciedad. También está diseñado como una medida de seguridad para prevenir que nos roben la gasolina o el diésel, e incluso que el combustible se salga del depósito si está muy lleno y tomamos una curva o una glorieta los suficientemente rápido como para que la carrocería se incline y la inercia haga el resto del trabajo.

El filtro de combustible, clave para proteger el motor

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Pero, incluso si alguien es capaz de superar todas estas barreras mecánicas, el motor está equipado con un dispositivo que se encarga de impedir que lleguen partículas a su interior mezcladas con el carburante. Se trata del filtro de combustible, un elemento sencillo y económico que se encuentra en todos los vehículos con motor de combustión interna.

Es el encargado de filtrar el combustible, atrapando las impurezas propias de la gasolina y el diésel, y manteniendo limpio en todo momento el fluido. Por supuesto, cualquier resto de azúcar que pudiera llegar al motor, lo impediría el filtro, por lo que se convierte en el salvoconducto que evitará una importante avería. Si comienza a estar obstruido, notaremos pérdida de potencia en el vehículo, e incluso un comportamiento errático del motor. Cuando está totalmente taponado el filtro, el motor se apaga al no llegarle combustible.

Además, debes tener en cuenta que el azúcar apenas se diluye en el combustible, por lo que la mayor parte de ese medio kilo que hemos echado al depósito se acabaría posando en el fondo. Para eliminar cualquier resto que pudiera quedar, es conveniente reemplazar el filtro de combustible tantas veces como sea necesario y, además, puedes limpiar el tanque para asegurarte de obtener el mejor resultado.

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