Cuando Tesla presentó el Roadster allá por 2008, muchos lo tomaron como una excentricidad californiana más. Un juguete caro para techies con complejo de piloto. Pero detrás de aquel pequeño biplaza de fibra de carbono había una declaración de intenciones: demostrar a los amantes de los deportivos de combustión que un coche eléctrico podía ofrecer prestaciones —y sensaciones— a la altura de los grandes y tradicionales nombres europeos y norteamericanos.

Y lo cierto es que, sobre el papel, el Roadster no tenía nada que envidiar a un Porsche 911 de la época. Su motor eléctrico trifásico de 375 V entregaba 288 CV y, sobre todo, 406 Nm disponibles desde cero. Un dato que, en 2010, sonaba casi a ciencia ficción -como ahora lo hacen las cifras del Tesla Roadster 2026, si es que llega, que parece que sí-.

Diseño exterior e interior del Tesla Roadster

Este descapotable nació sobre la plataforma del Lotus Elise -este es el curioso origen del nombre- de segunda generación. Con el británico también compartía carrocería y algún que otro componente interior, pero, a pesar de eso, solo coincidían en el 7% de las piezas. Y es que la compañía de Elon Musk alteró el bastidor trasero para albergar la batería.

Que tiene ADN del británico también se nota especialmente en la zaga, donde las proporciones y la caída del techo recuerdan claramente al modelo de Gran Bretaña. La carrocería, completamente realizada en fibra de carbono, es tan ligera como delicada: basta rozarla para entender que no estamos ante un coche pensado para convivir con los aparcamientos estrechos del centro de Madrid.

El frontal es más limpio y afilado, sin grandes tomas de aire —no las necesita al ser un coche eléctrico— y con un diseño que, visto hoy, anticipaba la estética minimalista que Tesla adoptaría en sus modelos posteriores. Por cierto, sigue siendo un diseño que ha 'envejecido' muy bien.

Abrir la puerta y meterse dentro es casi un ejercicio de contorsionismo. El acceso a las dos plazas es muy estrecho y el espacio para las piernas, limitado. Si superas el 1,90, mejor ni lo intentes.

Los remates de piel están cosidos a mano, lo cual tiene su encanto, aunque también deja ver algún ajuste mejorable. En nuestra unidad, que pertenece a la serie limitada 250 Signature, por lo que incluía una radio Alpine IDA‑X305, la ventanilla del conductor ni siquiera cerraba del todo.

Al volante: del 'carrito de golf' al misil silencioso

La primera sensación al sentarte es inquietante. Esa típica impresión de “carro de golf vitaminado” que dan los eléctricos aquí se multiplica.

El Tesla Roadster se desliza sobre el asfalto como si viajara en una alfombra mágica. No hay vibraciones, no hay ruido, no hay drama. Solo aceleración pura y continua. De 0 a 100 km/h en 3,9 segundos, sin titubeos, sin cambios de marcha, sin más banda sonora que el leve zumbido del motor… y los ventiladores delanteros.

Porque sí: en un eléctrico también puede haber ruidos molestos. En este caso, los potentes ventiladores encargados de refrigerar el motor y las baterías. Tras un rato escuchándolos, confieso que llegué a echar de menos el arrullador V8 de un deportivo clásico.

El chasis del Tesla Roadster sorprende

En marcha, el coche es sólido como una roca. Nada se mueve, nada cruje -recuerda, es heredado del Lotus Elise, por lo que ya por sí solo pinta muy bien- es una maravilla en zonas de curvas. Ágil, directo y muy comunicativo. La dirección transmite más de lo que esperarías en un eléctrico de primera generación, y la ligereza general del conjunto (1.126 kg) se nota en cada cambio de apoyo.

Eso sí, el espacio para la carga es mínimo. Lo justo para una mochila pequeña o un par de chaquetas. Pero quien compra un Roadster no lo hace pensando en irse de vacaciones.

Precio del Tesla Roadster

En 2010, el precio del Tesla Roadster ascendía a 109.00 dólares, unos 92.950 euros al cambio. Eso sí, si querías importarlo a España, con la homologación pertinente, la cantidad ascendía a 122.000 euros

El Tesla Roadster fue un adelantado a su tiempo. Un deportivo eléctrico capaz de plantar cara a modelos de combustión de más de 200.000 euros, con una carrocería íntegra de fibra de carbono y unas prestaciones que, incluso hoy, siguen siendo respetables.

¿Perfecto? No. ¿Cómodo? Tampoco. ¿Refinado? Solo a ratos. Pero como ejercicio tecnológico y como declaración de intenciones, fue un coche histórico. El primer aviso serio de que el futuro del automóvil iba a cambiar para siempre.

Ficha técnica del Tesla Roadster 2010
Motor Tipo Eléctrico
Cambio 1 marcha
Potencia máxima 288 CV
Par máximo 406 Nm - 0–6.000 rpm
Autonomía
(EPA)
Kilómetros 394 km
Batería Tipo Iones de litio / 53 kWh
6.831 celdas
Tiempo de carga No disponible / Sin carga rápida DC
Suspensión Delantera Doble triángulo
Trasera Doble triángulo
Frenos Delanteros Discos ventilados
Traseros Discos ventilados
Dimensiones Longitud 3.947 mm
Anchura 1.852 mm
Altura 1.128 mm
Distancia entre ejes 2.352 mm
Maletero Volumen No disponible
Peso Peso 1.126 kg
Prestaciones Velocidad máxima 201 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 3,9" (0–60 mph en 3,7")
Consumo Combinado N.D
Velocidad baja N.D
Velocidad media N.D
Velocidad alta N.D
Velocidad muy alta N.D
Emisiones Emisiones de CO2 0 g/km - Etiqueta 0
Precio Precio oficial
(2010)
122.000 € (con homologación)

 

Fotos: Tesla y Wiliam Walker