Hubo un tiempo en el que Renault, Honda y SEAT se enzarzaron en una bonita batalla, más simbólica que otra cosa, con sus compactos deportivos como protagonistas. De hecho, a la vista de esta prueba del Renault Mégane R26.R, ya habrás imaginado de qué estamos hablando.
El objetivo de los tres grandes fabricantes era hacerse con el título honorífico del modelo de tracción delantera más potente en el circuito de Nürburgring Nordschleife, no dudando en exprimir al máximo tres modelos tan populares como el Mégane RS, el Civic Type R y el León CUPRA.
Sin embargo, con el Mégane R26.R, el compacto superventas de la firma francesa saltó a otra dimensión. Tanto que, entre otras cosas, se llegó a prescindir de los asientos traseros, tal y como hacía otro modelo legendario de Renault, como fue el Clio V6 (prueba). Pero de eso ya hablaremos a su debido tiempo…
Ahora, te proponemos viajar unos cuantos años atrás. Concretamente, hasta 2008. Por aquel entonces, la firma del rombo ofrecía una versión deportiva muy especial, con el llamado Mégane R.S. F1 Team R26 (historia). ¿Te acuerdas de él? No es muy complicado, ya que tomaba su nombre del monoplaza con el que Fernando Alonso ganó su segundo Mundial de F1, en el año 2006.
Pues bien, ese coche sirvió de base para este Renault Mégane R26.R que ponemos a prueba. Y aunque se mantuvieron elementos como el motor, el kit aerodinámico de la carrocería o el empleo de un diferencial autoblocante en el eje delantero, los cambios que se llevaron a cabo fueron realmente profundos.
No hay que perder de vista que el objetivo era crear un coche para rodar al límite en circuitos. Pero también, dar forma a una auténtica bestia para los track days. Y vaya si se consiguió…
Un aspecto esencial fue la reducción de peso del coche, con una impresionante rebaja de 123 kilos, para alcanzar los 1.230 kilogramos en vacío. Y no solo eliminando detalles como el equipo de sonido, todos los airbags menos el del conductor, el material de aislamiento acústico, los antinieblas delanteros o el limpialuneta trasero. También, adoptando un capó de carbono y eliminando los asientos traseros.
En las plazas delanteras, se opta por dos excelentes bacquets del especialista Sabelt, con cinturones con seis puntos de anclaje. Obviamente, ofrecen una sujeción realmente espectacular. Sin embargo, si no estás acostumbrado a ellos, te resultará raro quedarte totalmente encajado y ajustarte los cinturones te llevará un rato, hasta que cojas práctica.
Estos asientos prácticamente de competición hacen que te sientas un poco raro. Porque miras al salpicadero y es el de un coche absolutamente normal, a pesar de no tener radio y equipar un sencillo aire acondicionado (el climatizador era opcional). Sin embargo, si miras por el retrovisor, te encuentras con una impresionante jaula de seguridad, homologada para su uso en carreteras abiertas y que costaba 750 euros.
La parte mecánica se confía a un motor de gasolina de 1,998 cm3, con cuatro cilindros y un turbo, que genera 230 CV de potencia y 310 Nm de par a 3.000 vueltas. Para ponerlo en marcha, como era tendencia en los Renault más modernos de la época, basta con pulsar un botón. En ese momento, llega con claridad un sonido bastante sugerente, procedente del propulsor. Pero también del escape, que podía estar construido en titanio.
Bastan una pocas aceleraciones para darse cuenta que el propulsor está a la altura del resto del conjunto. Acompañado por el silbido un tanto peculiar del turbo, parece tardar un poco en reaccionar, hasta algo más allá de las 2.500 rpm. Sin embargo, a partir de ese momento, se desata la tormenta, con una gran capacidad de empuje, que va más allá de las 5.000 vueltas. Desde luego, llama la atención tanta elasticidad en un bloque turbo de hace 13 años.
La tracción recae sobre el eje delantero y el cambio es manual, con seis marchas y unos recorridos de la palanca un poco más cortos (algo que se agradece enormemente). Con todo esto, el Renault Mégane R26.R no tenía problemas para alcanzar los 237 km/h de velocidad máxima y acelerar de 0 a 100 en apenas 6 segundos. Y aunque puede que estos datos no ‘asusten’, le valieron para alcanzar el ansiado récord en el ‘Ring’, con un tiempo de 8:16.9.
Según avanzan los kilómetros y vas ganando confianza en la dirección, el punto más crítico de esta generación del compacto, te das cuenta de que el Renault Mégane R26.R que protagoniza esta prueba es un modelo realmente rápido y certero, con un tren delantero realmente quirúrgico, que se mueve igual de bien en curvas rápidas que lentas.
Parte del mérito hay que otorgárselo al diferencial autoblocante, que trabaja para que la tracción sea óptima en todo momento, permitiendo al conductor acelerar con decisión a la salida de las curvas. Pero también, a unas suspensiones más firmes (un 10% más en el eje trasero), que eliminan cualquier sensación de balanceo o cabeceo de la carrocería.
Aún con todo esto… ¿dónde está el secreto para que el R26.R se agarre tan bien al asfalto? Pues hay que mirar a los neumáticos, ya que, opcionalmente, se podían sustituir los Michelin Pilot Sport 2 que venían de serie, por unos semi-slick del fabricante Toyo, que se montaban sobre unas llamativas llantas de aleación rojas (como opción, también podían ser negras).
En resumen, hablamos del Mégane más rápido y radical de esta generación del modelo, vivo de reacciones, que aseguraba diversión al volante y transmitía unas sensaciones de conducción realmente puras… y que contaba con el punto de control que aportaba el equipo de frenos Brembo, con discos ranurados. Un Renault creado para disfrutar de la conducción en circuito o de un buen tramo de montaña, pero totalmente poco recomendable para el día a día, por su dureza y concepción poco práctica en general
Del Renault Mégane R.26R solo se fabricaron 450 unidades, en la factoría de Alpine en Dieppe, de las que apenas 26 ejemplares llegaron a nuestro país. De ahí que su precio no fuera especialmente bajo en la época: 36.820 euros.
Ficha técnica Renault Mégane R26.R | ||
Motor | Cilindrada | 1.998 cc |
Cilindros | 4 en L | |
Potencia máxima | 230 CV / 5.500 rpm | |
Par máximo | 310 Nm / 3.000 rpm | |
Alimentación | Tipo | Inyección directa. Turbo e intercooler. |
Transmisión | Caja de Cambios | Manual, 6 velocidades |
Tracción | Delantera (con autoblocante) | |
Suspensión | Delantera | McPherson con mangueta desacoplada Resorte helicoidal Barra estabilizadora |
Trasera | Rueda tirada con elemento torsional Resorte helicoidal Barra estabilizadora |
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Frenos | Delanteros | Discos ventilados de 312 mm |
Traseros | Discos macizos de 300 mm | |
Dimensiones | Longitud | 4.228 mm |
Anchura | 1.777 mm | |
Altura | 1.437 mm | |
Distancia entre ejes | 2.625 mm | |
Maletero | Volumen | N.d. |
Peso | Peso | 1.230 kg |
Prestaciones | Velocidad máxima | 237 km/h |
Aceleración 0-100 Km/h | 6,0 seg | |
Consumo | Urbano | 6,7 l/100 km |
Extraurbano | 11,6 l/100 km | |
Mixto | 8,5 l/100 km | |
Emisiones | Emisiones de CO2 | 199 g/km Etiqueta C |
Precio | Precio oficial | 36.820 euros |