PRUEBA: Mazda CX-3 Senses Edition

Ponemos a prueba el Mazda CX-3 Senses Edition, una edición especial del popular crossover japonés que añade a su dotación de serie equipamiento adicional y que está disponible asociado exclusivamente al motor 2.0 SKYACTIV-G de 120 CV por 24.660 euros.

Las equilibradas características del popular Mazda CX-3 convierten a este modelo en uno de los más interesantes del segmento de los crossover urbanos: ofrece un diseño exterior e interior atractivos, un amplio equipamiento de serie y un comportamiento que no tiene nada que envidiar al de un turismo y todo ello con unos motores solventes y frugales. Pues bien, todo se acentúa todavía más en el Mazda CX-3 Senses Edition que pruebo, que a lo anterior añade una dotación de serie todavía más amplia y características exclusivas a cambio de un precio más que interesante: 24.660 euros.

Cuando acudí a la presentación internacional del ‘hermano’ mayor del Mazda2 (prueba), porque recordemos que tanto este utilitario como el SUV que nos ocupa se asientan sobre la misma plataforma, el Mazda CX-3 me dejó muy buen sabor. Y no solo por lo acertado de su diseño, que al fin y al cabo es una cuestión subjetiva y depende de los gustos de cada uno, lo digo por aspectos objetivos como su ágil comportamiento, voluntariosas mecánicas y bajos consumos de carburante.

Y esto también sucede en este CX-3 Senses Edition de la prueba, porque como sus hermanos de gama, este que nos ocupa se ve beneficiado por las bondades de la tecnología SKYACTIV. Pero antes de continuar, veamos en qué se diferencia esta edición especial del resto de variantes y para ello, antes te diremos que está construida a partir de la base del Mazda CX-3 (prueba) con acabado Luxury, sobre el que añade una serie de elementos diferenciadores.

En el exterior, por ejemplo, solo podrás elegir entre dos colores de carrocería para esta edición especial del Mazda CX-3: el ‘Machine Grey’ que tienes en las imágenes que ilustran la prueba u otro llamado ‘Ceramic’. Lo que es específico de esta variante son las llantas de aleación de 18 pulgadas de diámetro, mientras que el resto de sus características son comunes al acabado en el que se basa, como los faros y pilotos de LED para todas sus funciones o las lunas traseras tintadas.

Al abrir la puerta, este Mazda CX-3 Senses Edition 2017 me sorprende con un habitáculo con un aspecto más lujoso del que me esperaba encontrar. ¿El motivo? La presencia de una tapicería de cuero marrón con un aspecto y un tacto fantástico, elemento que además va acompañado por un asiento regulable eléctricamente para el conductor y calefactables en las dos plazas delanteras. El acabado marrón de la tapicería también se extiende por el salpicadero en la moldura que lo recorre longitudinalmente desde la guantera hasta prácticamente el cuadro de mandos.

El equipamiento de serie es muy amplio, incluye prácticamente todo lo que puedas necesitar y algo más. Porque de fábrica viene equipado con elementos como el Head-Up Display (que además es a color), el avisador de cambio involuntario de carril, el sistema de acceso y arranque sin llave, el equipo de sonido Bose, el sistema multimedia con navegador (y tres años de actualizaciones gratuitas), la cámara de visión posterior, los sensores de lluvia e iluminación, unos retrovisores eléctricos…

Con esta versión del crossover, Mazda ha querido simplificar las cosas y solo podrás adquirir el CX-3 Senses Edition asociado a un único propulsor: el bloque atmosférico de gasolina 2.0 SKYACTIV-G en versión de 120 CV de potencia. Este motor ofrece un funcionamiento silencioso especialmente a bajas vueltas, tiene una respuesta contundente a pesar de su condición de atmosférico (sus 204 Nm de par están disponibles a 2.800 vueltas), mueve con soltura el conjunto y además, gasta poco combustible.

La media oficial homologada se sitúa en 5,9 l/100km y aunque no logré obtener esa cifra, durante los cerca de 1.500 km que recorrí en una semana durante la prueba del Mazda CX-3 2.0 SKYACTIV-G 120 CV obtuve una media de 6,8 l/100km, un dato muy positivo. Esta mecánica solo se puede asociar en el caso del Senses Edition a una caja de cambios manual con seis velocidades, con un funcionamiento preciso y que resulta agradable de utilizar.

Dinámicamente, el Mazda CX-3 se comporta como lo que es, un turismo un poco más alto de lo normal. No estoy diciendo que sea malo, porque no es así, simplemente que su comportamiento recuerda más al de un automóvil convencional (al del Mazda2, sin ir más lejos) que al de un SUV como tal. Su dirección es mucho más precisa que lo que suele ser habitual en los todocaminos y su ligero peso (1.260 kg en orden de marcha) permite que gire con facilidad, sin que se produzcan inercias o balanceos excesivos.

El motor de 120 CV encaja a la perfección con la filosofía del coche, ya que es muy agradable de usar en entornos como la ciudad por su buena respuesta a bajas vueltas, donde además no gasta mucho combustible. Y cuando quieres hacer una escapada, esos 120 CV y 204 Nm de par son suficientes como para mover con cierta soltura el vehículo cuando está cargado con cinco ocupantes y su respectivo equipaje. En esta situación es capaz de mantener velocidades de crucero constantes incluso aunque estemos subiendo una cuesta con cierta pendiente.

Y cuando deseas pasártelo bien conduciendo y avivas el ritmo, salen a relucir las bondades de la tecnología SKYACTIV. El chasis es rígido, lo que garantiza un guiado preciso de las ruedas incluso en fuertes apoyos. La dirección ha sido recalibrada teniendo en cuenta el mayor peso y el centro de gravedad más alto de este CX-3 con respecto al Mazda2. Y cuenta con el sistema G-Vectoring Control, que vincula los ordenadores que controlan la dirección asistida y la respuesta del motor para ofrecer un comportamiento más ágil y consistente al tomar curvas, algo desde el volante se percibe como si el vehículo fuera más ligero.

Los 24.660 euros que vale el Mazda CX-3 Senses Edition de la prueba pueden parecer muchos, especialmente en comparación con otros modelos de la competencia, pero en mi opinión están más que justificados por el amplio equipamiento de serie, su lujoso habitáculo y un comportamiento de primera. Sin duda escogería un CX-3 antes que modelos como el Renault Captur (prueba) o el Peugeot 2008.

A destacar A mejorar
Diseño exterior e interior Maletero justo (350 litros)
Equipamiento de serie Plazas traseras
Comportamiento
Ficha técnica Mazda CX-3 Senses Edition
Motor Cilindrada 1.998 cc
Cilindros 4 en línea
Potencia Máxima 120 CV / 6.000 rpm
Par Máximo 204 Nm / 2.800 rpm
Transmisión Caja de Cambios Manual, 6 velocidades
Tracción Delantera
Suspensión Delantera McPherson, Resorte Helicoidal, Barra estabilizadora
Trasera Rueda tirada con elemento torsional
Dimensiones Longitud 4.275 mm
Anchura 1.765 mm
Altura 1.535 mm
Distancia entre Ejes 2.570 mm
Alimentación Tipo de Alimentación Inyección directa.
Peso Peso 1.230 kg
Prestaciones Velocidad Máxima 192 km/h
Aceleración 0-100 km/h 9 seg
Consumos Urbano 7,4 l/100 km
Extraurbano 4,9 l/100 km
Combinado 5,9 l/100 km
Emisiones Emisión CO2 137 g/km
Precio Precio final 22.660 euros

 Fotos: Álex Aguilar

 

Resumen
Fecha de la prueba
Coche probado
Mazda CX-3 Senses Edition
Calificación
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