Estoy seguro que muchos de los que nos leen hoy son fanáticos de los coupés de BMW. La firma bávara ha creado alguno de los mejores coupé de la historia, pero todo empezó con un coche demasiado desconocido para la mayoría. Hoy te traigo la prueba del BMW 327 Coupé, un ‘pre-guerra’ que puso las bases para un futuro glorioso de BMW hablando de este tipo de carrocerías. Un pedacito de historia de lo más apetecible.

Prueba BMW 327 Coupe

Y es que el BMW 327 Coupé es un coche que me ha fascinado. Sí, creo que está injustamente olvidado por la mayoría, siendo un coche de lo más importante en la historia de la firma alemana y sobretodo con un diseño que resulta absolutamente espectacular, se mire por donde se mire. Ah, ¿piensas que la clásica parrilla del doble riñón es demasiado grande en los coches modernos? Este ya la tenía de unas dimensiones notables.

Historia del BMW 327 Coupé

Pero antes de empezar, hoy toca sacar el libro de historia y comentar brevemente los orígenes de un coche importante para BMW. A diferencia de otras marcas alemanas, BMW, como fabricante de automóviles, no nació hasta 1928, combinando su negocio principal de fabricación de motores de avión con el incipiente mercado de las cuatro ruedas. Sí, en 1923 presentó la mítica BMW R 32, su primera motocicleta, pero los coches no llegarían hasta la compra en 1928 de la empresa local Automobilwerk Eisenach.

Prueba BMW 327 Coupe

A partir de ahí y tras los primeros experimentos, BMW lanzó su primera línea de modelos. El BMW 326 fue el primero, seguido por el 327 y el 328, vehículos de lujo y altas prestaciones con diferentes innovaciones técnicas. Por ejemplo, el BMW 328, un rodaster de altas prestaciones, venció la Mille Miglia en 1940 mientras que en mercados donde los coches deportivos eran populares, como el británico, la marca rápidamente se popularizó.

BMW 327 Coupé. ¡Una rara avis!

El BMW 327 fue la versión descapotable y deportiva del 326, un sedán de altas prestaciones y que fue todo un éxito de ventas. Originalmente, como digo, el 327 se comercializó como descapotable, aunque poco después también se ofreció una carrocería cerrada. Equipaba una versión recortada del chasis del 326 y destacaba por unas líneas mucho más redondeadas y dinámicas que las de sus rivales, por ejemplo los Mercedes.

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La firma crecía de manera importante gracias al éxito de sus motores de avión, pero muy pronto sus coches también consiguieron muy buenas críticas, sobretodo por su excelente comportamiento dinámico. En su época contaba con equipamiento avanzado como frenos de disco hidráulicos en todas las ruedas, una caja de cambios manual de cuatro relaciones o un avanzado sistema de suspensión delantera.

Primero cabriolet, después coupé

Como te decía, en 1937 nació el BMW 327 Cabriolet y un año después llegaría la elegante variante cerrada. Lo curioso del ejemplar de la prueba de hoy es que nació como descapotable para más tarde recibir una carrocería cerrada. Y tengo que decir que es una belleza espectacular. ¡No me explico como este coche no tiene un mayor reconocimiento! Teniendo en cuenta los coches que se fabricaban en 1937, este me parece algo adelantado a su tiempo.

Prueba BMW 327 Coupe

Y es que sorprende la cantidad de líneas curvas que cuenta su sugerente carrocería. Llama la atención la gran parrilla frontal de BMW (¿Dejà vú?), con su clásico doble riñón, que da paso a un capó fino y estilizado. La vista lateral es realmente elegante y sofisticada, mientras que en la zaga la caída progresiva del voladizo hace que su diseño sea elegante pero a la vez compacto y deportivo.

¿Art Decó en coches?

Algo que me sorprendió durante la prueba del BMW 327 Coupé es la cantidad de pequeños detalles con los que cuenta este coche. No necesitas ser muy observador para encontrar numerosos pequeños detalles que personalmente me recuerdan al ‘Art Decó’. Embellecedores y elementos muy trabajados a nivel estético, como el emblema de BMW en la zaga o simplemente los tiradores de las puertas.

Prueba BMW 327 Coupe

Toca empezar a probarlo y abro la puerta de tipo suicida. Entrar en su habitáculo y dejarme escurrir en sus butacas, cerrar la puerta y comprobar que frente a mí tengo el parabrisas partido y un volante más grande que una paellera me recuerda a mi adolescencia cuando jugaba al videojuego ‘Mafia’. Me parece un coche de gangster, aunque con esta combinación de color podría ser el rey de cualquier Casino.

Arranco y el coche cobra vida con una facilidad pasmosa. Su mantenimiento ha sido escrupuloso y el coche está en perfecto estado de funcionamiento. Bajo el capó me encuentro con un motor de seis cilindros en línea (cómo no) y 1.971 centímetros cúbicos. Produce 60 CV, una cifra considerable para la época y para un peso que rondaba los 1.100 kilos. Sí, era un coche de lujo.

Buen motor, mala dirección

Me empiezo a mover y rápidamente el motor destaca por una entrega de potencia notable. Siempre lo digo: los motores antiguos me da la sensación que tienen una manera de entregar la potencia y el par de una manera más enérgica. Son apenas 60 CV, pero el coche se mueve con alegría conforme voy hundiendo el pedal derecho. El motor se asocia a una caja de cambios manual de cuatro relaciones y con un pomo situado muy cerca del volante. Tiene mejor ergonomía que muchos coches modernos.

Prueba BMW 327 Coupe

La caja de cambios es compleja, ya que el recorrido es amplio y en ocasiones cuesta encontrar el hueco para insertar la marcha deseada. También es cierto que el coche se puede mover prácticamente todo el tiempo en segunda, ya que es una marcha muy larga. En alguna ocasión llego a meter tercera, pero ciertamente, no quiero que alcance velocidades muy altas.

¿Por qué? Pues porque ni la dirección ni los frenos me transmiten demasiada confianza. Vamos por partes: el volante es gigantesco, propio de esa época, y transmite lo mismo que el timón de un transatlántico. No es la primera vez que pruebo un coche de esa época y con un volante así, pero ciertamente sigo sin acostumbrarme a ellos: creo que el volante es la evolución más notable en el mundo del automóvil.

Un gran deportivo en su tiempo

Vale, tengo que cambiar el chip y me pongo a ello. Me imagino en la Alemania de 1939, en las calles de Munich y rodando a todo gas con este BMW 327 Coupé. La verdad es que me gusta la sensación y como fan de la historia (y con buena imaginación) me meto más y más en el papel. Hay que saber controlar el grado de giro del volante y evitar curvas cerradas: en curvas rápidas me lo llego a pasar bien.

Prueba BMW 327 Coupe

Los frenos son otra de la gran innovación de este coche, pero hay que decir que la capacidad de frenado de un coche de 1937 es escasa. La de este y la de cualquier coche de esta época. Tienes que frenar con contundencia y en este caso la transmisión tampoco colabora, ya que de segunda no es recomendable bajar. Lo mejor es el motor y una suspensión muy eficaz.

Y es que cualquier cosa que no parezca un yate es destacable en aquella época. Pero de verdad, es un coche que se siente aplomado y con un comportamiento noble. Me lo imagino a alta velocidad por las recién estrenadas Autobahn, surcando kilómetros a alta velocidad y con un alto grado de confort. Cada vez me gusta más y tengo la sensación de estar conduciendo un pedacito de historia. Y no solo de BMW, sino de todo un país y como entendían el mundo los alemanes a finales de los años 30.

El precursor de una saga gloriosa

Es evidente que tanto en términos de diseño como por su comportamiento dinámico, sus prestaciones o sus innovaciones técnicas para la época, que este BMW 327 Coupé tenía una orientación mucho más deportiva que otros rivales de la época. Y sí, igual que sentí que el Porsche 911 Carrera RS 2,7 de esta prueba representaba a la perfección los orígenes de Porsche y su ADN, con este BMW 327 Coupé ocurre exactamente lo mismo: es toda una declaración de intenciones.

Prueba BMW 327 Coupe

La marca evolucionó y tras varias crisis tras la Segunda Guerra Mundial, finalmente BMW logró el éxito y la estabilidad. Este BMW 327 Coupé representa los inicios de la marca y ciertamente es una de esas pruebas que recordaré toda mi vida. Un coche con un estilo alucinante y con una manera de moverse muy avanzada a su tiempo. Un coupé deportivo de BMW que puso las primeras letras de una historia de éxito y gloria.

Valoración
BMW 327 Coupé
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Raúl Salinas Beltrán
Mi abuelo decía que me sabía las marcas de coches antes de echar a andar. Apasionado de las cuatro ruedas y la fotografía, intento desgranar los secretos que guardan todos y cada uno de los vehículos que pasan por mis manos para que tú puedas conocerlos en profundidad.

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