prueba Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio

PRUEBA: Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio

Pocos coches llaman tanto la atención como el de esta prueba. El Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio ofrece una imagen elegante a la vez que tremendamente deportiva. Bajo el capó, un motor V6 2.9 biturbo de 510 CV desarrollado junto con Ferrari brinda una experiencia al volante comparable con pocos placeres de esta vida. Y su sonido estimula todos los procesos eléctricos de mis células. ¿Será que me he enamorado?

Si por algo se ha caracterizado la firma italiana a lo largo de su extensa historia es, sin lugar a dudas, por crear vehículos veloces de inigualable belleza. Solo tienes que echar un vistazo rápido al coche que hoy tenemos la fortuna de probar: el Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio. De primeras, en el juego de miradas, mientras espera inerte que le des vida, comprendes que es capaz de ofrecerte algo que otros vehículos de la competencia no pueden: su diseño. Mantiene la elegancia de la versión base, sí, pero a ella se suma una imagen dinámica sin igual. Sus llantas de 19 pulgadas y sus paragolpes, pero sobre todo los prominentes estribos, que adoptan aditamentos aerodinámicos realizados en fibra de carbono, mismo material utilizado en el splitter del paragolpes delantero, en el pequeño alerón y bajo el capó, le dan una imagen deportiva de la que pocos, muy pocos automóviles pueden presumir. ¡Menudo regalo para la vista!

Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio

Por dentro, el diseño va acorde con lo que se espera de un coche de este corte. El volante, que me recuerda al del Alfasud Sprint Veloce, es perfecto por diámetro y grosor. Los asientos, firmados por Sparco -opcionales y con un precio de 3.800 euros- son más ligeros y en su parte posterior presentan una cubierta realizada en fibra de carbono. En ellos rápidamente encuentras una posición cómoda de conducción a la vez que te sientes abrazado para hacer frente a las curvas que se avecinan. En general, la apariencia visual es notable gracias a los buenos materiales que se han escogido para vestirlo. También a la pantalla de 8,8 pulgadas, que está integrada a la perfección en el salpicadero, algo de lo que otros fabricantes deberían tomar nota. Pero al César lo que es del César: igual que la calidad percibida es muy buena, algunos ajustes son mejorables.

Abro el capo y mis ojos son los afortunados de analizar el bloque, fabricado íntegro en aluminio, que ha sido desarrollado junto con Ferrari. Eso es lo que dice la marca, que se trata de un nuevo bloque, pero mi compañero Nacho me sugiere: “¿No se te recuerda al V8 del California T que probamos pero con dos cilindros menos?”. Pues la verdad es que sí, y mucho…

motor Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio

Es hora de despertar a la bestia. Para ello pulso el botón de encendido, que se halla en el volante, algo que considero un puntazo, y su motor V6 2.9 biturbo de 510 CV me saluda con un sonido que consigue ponerme la piel de gallina. Reconozco que soy adicto a este tipo de sonidos. La mezcla sinfónica conseguida por el propulsor y el escape, que también emite un sonido delicioso, es perfecta. ¡Bravissimo! También es cierto que gracias al buen trabajo de insonorización que se ha llevado a cabo en la cabina, en marcha no se aprecia ningún tipo de sonido, algo que se agradece en viajes largos, pero que se echa en falta por la naturaleza del deportivo sobre el que tengo el poder, aunque sea a través del sistema de sonido, ejercicio al que recurren otros modelos y al que hemos acabado acostumbrándonos.

Subo de vueltas y el empuje del motor es bastante progresivo, no existe esa patada típica a la que los motores sobrealimentados me tienen acostumbrado. Pero es en el momento en el que la aguja del cuentarrevoluciones flirtea con las 3.000 vueltas cuando de nuevo aparece ese sonido ronco. Con que facilidad se me puede hacer feliz. Desde parado, también ofrece sensaciones por las cuales amo mi trabajo: es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,9 segundos, de pegarte al asiento en un abrir y cerrar de ojos con su par máximo de 600 Nm. Lástima que no pueda dar rienda suelta a su desparpajo en una autobahn, porque es capaz de alcanzar los 307 km/h, ya que no está limitado electrónicamente a 250 km/h.

prueba Alfa Giulia Quadrifoglio Verde

Subo y bajo de relación a través de su cambio, con recorridos cortos, pero que tiene un tacto duro, deportivo. Es preciso aunque en frío algunas veces cuesta engranar la marcha. Desafío mi puerto de montaña favorito con total confianza; esa confianza que me consiente el Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio durante toda la prueba -llevo el trébol en el costado, por lo que tengo la suerte de mi lado-. A pesar de que la dirección es demasiado ligera para mi gusto, algo idóneo para ciudad, pero no para una conducción deportiva, soy capaz de manejar a mi antojo esta máquina. Enlazo una curva tras otra, fugaz, seguro. A ello contribuye su suspensión, que además de filtrar bien las irregularidades de la calzada, mantiene el coche firme en curva. Y por supuesto los frenos carbocerámicos, a los que no se le pueden poner ni un pero gracias a su respuesta soberbia… Bueno, quizás los 8.000 euros que hay que desembolsar para poder disfrutarlos.

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Y ahora intentaré responder la pregunta que posiblemente te estarás haciendo. ¿BMW M3 o Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio? Bien, primero aclararte que no fue la firma alemana la que sorprendió con la primera berlina deportiva. No, no fue el M3 E30, vehículo con el que lo gozamos probándolo. Fue precisamente Alfa Romeo, cuando en 1962 lanzó el Giulia Super. Tras esta nota histórica gratuita te lanzo mi veredicto. El M3 es un deportivo más radical, que puede exigir más manos al conductor por la forma tan bruta de entregar su potencia al asfalto. El Quadrifoglio, a pesar también de ser un tracción trasera, el primero en la casa en 30 años, es más noble y te permite circular más deprisa, con más confianza. El italiano, que es 3.350 euros más barato tiene un interior con peores ajustes, pero un diseño exterior espectacular y el mejor sonido V6 que recuerdo, por cierto, producido por el motor del Ferrari California T, pero eso es un secreto… ¿No te lo he puesto fácil?

prueba Giulia Quadrifoglio

  A destacar   A mejorar
Diseño exterior Ajustes del interior
Sonido motor y escape Dirección demasiado ligera
Motor Cambio tosco en frío
Ficha técnica Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio
Motor Cilindrada 2.891 cc
Cilindros 6 en V
Potencia máxima 510 CV /6500 rpm
Par máximo 600 Nm/ 2.500-5.000 rpm
Transmisión Caja de cambios Manual, 6 velocidades
Tracción Trasera
Suspensión Delantera Paralelogramo deformable / Resorte helicoidal / Barra estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable / Resorte helicoidal / Barra estabilizadora
Dimensiones Longitud 4.639 mm
Anchura 1.873 mm
Altura 1.426 mm
Distancia entre ejes 2.820 mm
Alimentación Tipo de alimentación Inyección directa. Turbo
Peso Peso 1.655 kg
Prestaciones Velocidad máxima 307 km/h
Aceleración 0-100 km/h 3,9 seg
Consumos Urbano 12,8 l/100 km
Extraurbano 6,1 l/100 km
Combinado 8,5 l/100 km
Emisiones Emisión CO2 198 g/km Euro 6
Precio Precio final 86.600 euros

Fotos: Álex Aguilar

Resumen
Fecha de la prueba
Coche probado
Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio
Calificación
51star1star1star1star1star

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