En 2019 Mercedes ha cumplido 125 años participando en competiciones de motor a lo largo y ancho del mundo, cada uno lo ha celebrado como ha querido, pero el expiloto Andrew Miedecke ha tenido una de las mejores ideas posibles: tomar un vehículo mítico dentro de la historia de la competición para la marca alemana, el Mercedes-Benz 190 E 2.3-16 Grupo A, y restaurarlo para devolverlo a su mejor estado de forma posible.

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La historia de este ejemplar es bastante interesante. Comenzó su andadura en el DTM como un modelo preparado por el equipo RSM Marko, pero después fue importado a Australia donde corrió en Bathurst en 1986, en la James Hardie 1000 junto a otra unidad idéntica.

En aquella ocasión fue conducido por el campeón de Fórmula 1 Denny Hulme y por Franz Klammer, medallista en la disciplina de esquí alpino. El Mercedes-Benz 190 E 2.3-16 Grupo A tuvo que conformarse con una novena posición ya que, aunque en las zonas más reviradas su rendimiento era ejemplar, en las rectas más largas su motor 2.3  de origen Cosworth se quedaba corto respecto a los propulsores más potentes de sus rivales.

Mercedes-Benz 190 E 2.3-16 Grupo A

Tras el evento ambos ejemplares se vendieron a Phil  Ward, un corredor local, que los llevó a la carrera del Mount Panorama en varias ocasiones, llegando a hacerse con la victoria en 1990 con John Goss al volante. Después fueron modificadas para participar en el 2.0 Super Touring Championship australiano.

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De ahí fueron vendidas a un comprador que las importó a Estados Unidos, volvieron a la salir a la luz en 2012 y de ahí se reimportaron a Australia, todavía como pareja. Fue Miedecke el que se compró este ejemplar, que ahora luce su nombre porque fue el quien condujo el segundo Mercedes-Benz 190 E 2.3-16 Grupo A en la Bathurst 1000 de 1986.

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