En 2008, Porsche ofreció por primera vez su cambio automático PDK. Fue en un Porsche 911 y de manera opcional. Después, llegó el Panamera y se convirtió en el primer modelo en equiparlo de serie. Pero todo comenzó mucho antes, hace más de 40 años. Esta es la historia del cambio de doble embrague contada por su creador.

Como lo lee. El cambio Porsche Doppelkupplung (PDK) tiene 40 años y el responsable de su desarrollo fue Rainer Wüst. Un exitoso trabajo pionero que arrancó a principios de los 80 y se coronó décadas después con un proyecto que marcó la historia del automóvil.

La historia del cambio de doble embrague contada por su creador

En un artículo publicado en la revista Porsche Klassik, Wüst explica la historia del cambio automático de doble embrague. Cuando se le pregunta por el inicio de esta historia de éxito, sonríe diciendo: “Bueno, el respeto era grande; la tarea, enorme. Y entonces yo era un jovencito. Hubo algo de estrés. Pero también está claro que fue una gran oportunidad y, en retrospectiva, una gran historia”.

Desde 1971, Wüst trabajaba como ingeniero de pruebas en el área de transmisiones en Porsche. Diez años más tarde, cuando aún no había cumplido los 35, fue nombrado repentinamente Director Técnico responsable del desarrollo de la transmisión PDK. Fue entonces cuando comenzó el proyecto que daría vida al cambio PDK de Porsche y Rainer Wüst explica las circunstancias en las que se llevó a cabo esta innovación capital en el desarrollo del automóvil.

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“Se trataba de combinar lo mejor de dos mundos”, explica. “Las ventajas en eficiencia de un cambio manual y el potencial de uno totalmente automático, que en aquella época todavía tenía muchos puntos débiles. Un gran reto para un departamento pequeño como el nuestro. Quizá nos ayudó la ingenuidad, pero sin duda, nuestro pragmatismo a la hora de afrontar los retos y nuestra pasión por el tema”, añade.

La experiencia de Porsche en el campo de la transmisión

Porsche ya había adquirido una gran experiencia en materia de transmisión. El desarrollo del sincronizador había supuesto un gran avance de ese departamento. Ahora, Wüst tenía a su disposición un sólido equipo interdisciplinario que, con gran motivación, se puso a la tarea de desarrollar un cambio de doble embrague.

El exempleado de la marca encontró en el sótano antiguos desarrollos del legendario genio de la ingeniería Imre Szodfridt. A finales de los años 60, Szodfridt ya había presentado la idea de un doble embrague a Ferdinand Piëch, entonces Director de Desarrollo de Porsche. Ese trabajo preliminar ayudó.

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Lo que no ayudó fue que a principios de la década de 1980 no existía una electrónica de control potente ni válvulas electrohidráulicas producidas en serie que fueran adecuadas para los vehículos. Como explica Wüst, “sacamos el reductor Szodfridt del almacén y trabajamos con válvulas neumáticas para accionarlas hidráulicamente. Fue un trabajo pionero y complicado desde cero, pero ya entonces el resultado estaba al nivel de preserie”.

Prueba del cambio PDK en un Porsche 944 Turbo

Esta es la historia del cambio de doble embrague contada por su creador, cuyo origen se remonta a principios de la década de los 80.

La innovadora transmisión se probó pro primera vez en un Porsche 944 Turbo en los años 80. Un coche histórico con una palanca de cambios PDK en la consola del túnel central: un signo menos delante para reducir la marcha, un signo más detrás para subirla. Fue un desarrollo espectacular. En el PDK hay dos cambios independientes, cada uno con su propio embrague. Puede haber dos marchas engranadas simultáneamente porque, cada vez, solo uno de los cambios está engranado con el motor.

El paso a una marcha superior o inferior se produce cuando se desembraga uno de los cambios y, simultáneamente, se embraga el otro, ya con la marcha seleccionada. Para Wüst y su equipo, sin embargo, la prueba con el Porsche 944 Turbo fue solo un paso intermedio. Su Director de Desarrollo en ese momento, Helmuth Bott, estaba convencido de que todo lo que se pueda estudiar en competición hay que experimentarlo allí.

Esta es la historia del cambio de doble embrague contada por su creador, cuyo origen se remonta a principios de la década de los 80.

Los responsables del desarrollo del cambio PDK decidieron probarlo del recién en las carreras con el 956. Los pilotos amantes de la tecnología reconocieron inmediatamente el enorme potencial del nuevo desarrollo.

“Sin interrumpir la tracción, podíamos cambiar de marcha y conducir mucho más rápido”, recuerda Hans-Joachim Stuck quien, según Wüst, tuvo la idea de acoplar al volante los mandos para el cambio de marcha, una innovación que posteriormente se hizo realidad. “Poder mantener las manos en el volante al cambiar de marcha a plena carga me pareció muy bien desde el principio”, continúa Stuck.

Ventajas y algún problema del PDK

El cambio de doble embrague de Porsche ofrecía otras ventajas interesantes, además de no tener que alcanzar la palanca de cambios en curva con una gran aceleración lateral o de ser más rápido a final de la recta por el impulso constante.

Wüst explica que “Jacky Ickx aprendió rápidamente a frenar con el pie izquierdo al llegar a la curva y seguir acelerando con el derecho para mantener el turbo cargando. Así era mucho más rápido al salir del viraje”. Además, los pilotos podían frenar más tarde antes de las curvas porque el PDK reducía mejor.

Pero no todo era positivo, había un problema: en cada cambio de marcha, el PDK hacía que el coche diera un tirón. El control del embrague aún no estaba totalmente desarrollado, por lo que la transición no se producía sin esos fuertes tirones. Entonces, Wüst y su equipo utilizaron esas fuerzas creadas durante el cambio de marchas para hacer que el coche avanzara.

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En competición esos incrementos de velocidad eran hasta útiles, pero en un coche de producción habría resultado muy incómodo para los pasajeros. “Sin embargo, aquellos tirones suponían un gran esfuerzo para la caja de cambios y toda la transmisión. El exceso de par hizo que todo nos estallara en la cara algunas veces. Por las noches, en casa, me sentaba y me entraban ganas de abandonar todo aquello”, recuerda Wüst.

Finalmente fueron capaces de reducir la inercia de los elementos de la caja de cambios y volvieron a la pista. Stuck probó el nuevo desarrollo en el 962, primer coche de carreras con PDK, e inmediatamente consiguió la primera victoria junto con Derek Bell en la carrera de 360 kilómetros de Monza, en 1986. Al final, ambos ganaron el Campeonato del Mundo de 1986.

El PDK en los rallyes

En la historia del cambio de doble embrague PDK, los rallyes también fueron importantes. Walter Röhrl consiguió el primer puesto con un Audi Sport-Quattro S1 equipado con PDK en el Rallye Semperit, a finales de 1985. En esas condiciones, la ventaja del PDK era más palpable debido al gran número de cambios de marcha.

Sin embargo, el éxito en las carreras no se tradujo en una innovación para la producción en serie: aún no había llegado el momento. “Nos adelantamos al menos 20 años a nuestro tiempo”, comenta Wüst. Además del desarrollo de las válvulas y de la electrónica, que aún no había avanzado lo suficiente para la producción en serie, tampoco había el grado de desarrollo para implementar los imprescindibles embragues húmedos.

Evolución del cambio de doble embrague

Esta es la historia del cambio de doble embrague contada por su creador, cuyo origen se remonta a principios de la década de los 80.

Esto solo cambió en la década de 2000, cuando el Director de Volkswagen, Ferdinand Piëch, a quien Wüst había informado en una ocasión sobre el trabajo en el PDK a principios de los años ochenta, retomó el PDK e impulsó su avance con la ayuda de una tecnología ya madura.

Porsche introdujo el PDK en 2008, como opción para el 911. Un año más tarde, el Panamera fue el primer Porsche con cambio PDK de serie, en una de sus versiones. Fue un éxito tardío para Wüst, que mientras tanto había ascendido a Director de Desarrollo de Chasis. “El PDK es, sin duda, un punto culminante de mis 38 años en Porsche. Hubo muchos proyectos bonitos, pero este fue uno de los mejores”, subraya Wüst.

Junto al Porsche 962 C de Shell Dunlop casi se emociona: “Muchas de las cosas que haces se quedan en la papelera. Pero esto ha llegado hasta aquí, puedo cogerlo. Eso me enorgullece. Cuando veo un coche con PDK en la carretera hoy en día, lo sé: hay un trozo de mí en él. Es un avance fantástico”, concluye.

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