Esta es la historia de tres hombres, Frank Troche, Jan Koum y Walter Röhrl, y un destino, el Porsche 911 GT2 (993). El primero es un especialista en modelos clásicos de la marca alemana y, sin él, el protagonista de esta historia no existiría. Koum, ucraniano y residente en Estados Unidos desde 1992, esconde una increíble historia: inventó algo que usamos a diario y ha revolucionado nuestra manera de comunicarnos. El tercero no necesita presentación.

¿Qué tienen en común estas tres personas? El elemento que une a los tres es el Porsche 911 GT2 de la generación 993, propiedad de Jan Koum, restaurado por Frank Troche y conducido por el campeón del mundo de rallyes, Walter Röhrl.

Tres hombres, Frank Troche, Jan Koum y Walter Röhrl, y un destino, el Porsche 911 GT2

Walter Röhrl Porsche 911 GT2

Frank Troche es un experto de Porsche y conoce hasta el mínimo detalle cualquier modelo del pasado de la marca. Es un perfeccionista y por eso ha creado una red de especialistas que restauran los vehículos de Porsche con absoluta fidelidad al original, así como componentes con la mejor calidad posible.

Su trabajo lo puso en contacto con Jan Koum, nacido en Ucrania, pero residente en California. Llegó a Estados Unidos de la mano de su madre en 1992, cuando tenía 16 años. Los comienzos fueron difíciles y tuvo que hacer numerosos sacrificios para terminar sus estudios. Pero era listo y, en 2009, cuando tuvo su primer iPhone, desarrolló, junto con un amigo, un software que permitía a los usuarios de smartphones enviar y recibir actualizaciones de estado. Lo llamó WhatsApp.

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Este fue el punto de partida de una carrera de ensueño en Silicon Valley. Hoy, más de mil millones de personas en todo el mundo utilizan esta aplicación para comunicarse. Posteriormente, Koum vendió su empresa a Facebook en 2014 por una suma considerable y entró a formar parte del consejo de administración de Facebook.

El sueño de su propio Porsche 911

Pero Jan Koum no vive solo de aplicaciones y softwares. En su corazón, ocupan un lugar importante los coches, especialmente, de Porsche. De hecho, como recuerda Troche, “no es casualidad que acudiera en un Porsche a la reunión en la que se produjo la venta de WhatsApp”.  “Su primer coche fue un 924 bastante destartalado, con faros que ya no subían, etc.”, señala Troche. Fue entonces cuando se enamoró de la marca y se le metió en la cabeza una idea: tener su propio 911.

Según Frank, “a Jan le gustan especialmente los GT y los deportivos, siempre que no sean negros. Prefiere los coches sin radio ni techo corredizo y se las arregla sin aire acondicionado”. Pero hay una cosa que deben cumplir todos sus coches: deben estar en un estado original inmaculado.

Walter Röhrl Porsche 911 GT2

Y es en este punto donde entra en juego el especialista en modelos clásicos de Porsche. Todo empezó con un 997 Sport Classic propiedad de la familia de Troche: “Jan buscaba este modelo y nosotros teníamos el que buscaba”. Enseguida quedó claro que los dos eran almas gemelas que hablaban el mismo idioma.

Si Koum o uno de sus ojeadores encuentra un vehículo Porsche interesante en cualquier parte del mundo, primero se pone en contacto con Troche para su restauración. Él se encarga de todos los detalles organizativos.

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Ahora es cuando Walter Röhrl entra en la ecuación: es íntimo amigo de la familia Troche, así que decidieron hacer un regalo muy especial a Jan Koum por su cuadragésimo cumpleaños: pasar un día entero con el legendario piloto de rallyes de los 80 y éste aceptó encantado.

El Porsche 993 GT2 de Jan

Walter Röhrl Porsche 911 GT2

Desde entonces, Röhrl ha tenido pase libre de por vida para dar una vuelta con cualquiera de los coches que integran la colección de Koum, como el Porsche 911 GT2 (993). Aunque acumula 25.000 kilómetros, después de una exhaustiva actualización técnica y visual por parte de Troche, parece como si acabara de salir de la cadena de montaje: “Es realmente una belleza, la pintura muestra una gran atención al detalle, no se encuentra en ningún otro sitio”, afirma Röhrl.

Porsche solo fabricó 194 unidades del 993 GT2 en su versión ligera, tracción trasera y motor biturbo. La de Jan Koum fue la única entregada en color Arena Red Metallic. Estos modelos se utilizaron en carreras de clientes en la clase GT2, de ahí sus impresionantes alerones. Las unidades fabricadas en 1996 y 1997, con puertas de aluminio, tenían 430 CV. Sin embargo, esta de Jan Koum parece entregar más potencia. En 1998, aumentó la potencia hasta los 450 CV y sustituyó las puertas de aluminio por otras de acero.

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“Subirse a un coche como éste después de conducir un Porsche moderno te hace darte cuenta de lo que el departamento de I+D de la empresa ha estado haciendo durante los últimos 20 años”, afirma el bicampeón del mundo de rallyes tras recorrer unos pocos metros. “No es lo que se dice una conducción cómoda, pero la dirección es increíblemente agresiva, ¡eso es lo que yo llamo conducir!”.

“El peso es mi máxima prioridad. Demasiada masa tiene un efecto contraproducente a la hora de tomar curvas, frenar o acelerar. Necesito un coche que responda con precisión a cada toque en el volante…”, dice mientras nota la ligereza del coche. Y es que el 993 GT2 declara 1.290 kg en la báscula.

Finalmente, un reconocimiento sorprendente, viniendo de un purista: “Un motor atmosférico permite un mayor grado de control, pero personalmente siempre optaría por el poderoso empuje que sólo puede proporcionar un turbocompresor. Esto va realmente como el viento, es casi increíble. Hace unos años puede conducir la versión de Le Mans, con 700 CV, pero en términos de potencia y velocidad, me costaría encontrar una diferencia”.

Fuente: Porsche.

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