La aerodinámica juega un papel fundamental en el diseño de automóviles desde hace más de cuatro décadas. Antes, los coches lucían esos diseños rectangulares y líneas rectas, pero la crisis energética de la década de 1970 afectó por completo a la industria del automóvil. Se redujo el tamaño de los motores, se buscó una mayor economía de combustible y se prestó especial atención al coeficiente de resistencia. De esta necesidad surgiría el Ford Probe III, un prototipo de 1981 con el que Ford cambió las reglas del diseño automotriz estadounidense.

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Del denominado como Big Three, los tres grandes fabricantes americanos (Ford, General Motors y Chrysler), tan solo Ford se atrevió a ir un paso más allá con sus diseños y planificar así la próxima generación de coupés y sedanes. La firma del óvalo azul trató de extraer rendimiento a su asociación con el carrocero italiano Ghia, uno de los diseñadores más hábiles de la época.

La importancia de la aerodinámica en la industria del automóvil a finales de los 70

Ford Probe III 1981
Ford Probe I (1979)

Es en este momento en el que entra en escena Don Kopka, director ejecutivo del Estudio de Diseño Internacional y Avanzado de Ford. La figura de Kopka sería clave para el cambio en el lenguaje de diseño de la marca que viró hacia líneas más aerodinámicas. El ejecutivo quedó impresionado con los resultados del túnel del viento tras realizar algunos pequeños cambios y ajustes en el portfolio existente de la marca. El resultado era una mejora significativa en el consumo cuando se trasladaban los avances aerodinámicos de los superdeportivos al segmento de los vehículos de pasajeros.

Kopka presentó a Ghia el desafío de construir un automóvil aerodinámico para el mercado de gran volumen. Eran los últimos años de la década de 1970, cuando Ford y Ghia comienzan a trabajar en el primer capítulo de la historia que cambió el curso de la industria automotriz. Coincidiendo con el Salón de Frankfurt de 1979, la compañía presenta un coupé conceptual alargado basado en la plataforma Fox. El concept car se denominaba Ford Probe I y lucía una imagen muy prototípica. Destacaban sus líneas aún demasiado angulosas, pero con un claro enfoque aerodinámico que le valió para lograr un coeficiente de resistencia de 0,25.

Ford Probe III (1981), el prototipo que cambió las reglas del juego

Ford Probe III 1981
Ford Probe III (1981)

El ejecutivo quería más y planificó junto a Ghia una evolución de este prototipo. Después de un Probe II de transición con carrocería de cuatro puertas que se mantuvo en gran parte en secreto en Detroit, Ford Europa finalmente presentaría en Frankfurt el Ford Probe III de 1981. Su revelación no fue debidamente interpretada. El público creyó que estaba ante un adelanto del reemplazo del Ford Cortina. Sin embargo, el Probe III era una vista previa del Ford Sierra y la culminación de los experimentos de Ghia con la aerodinámica.

El tercer prototipo de la saga Probe sería incluso más aerodinámico que el primer concept car, con un coeficiente de resistencia de 0,22. A pesar de que su imagen era mucho más cercan a un vehículo de producción, el Probe III adoptó parte de los componentes exteriores del Probe I, como los guardabarros traseros, y los combinó con algunas innovaciones técnicas. Estas incluyeron una delgada parrilla delantera, faros integrados en la carrocería y ventanillas empotradas al ras contra el merco protegidas de la lluvia por canales integrados que eliminan el agua sin estropear el flujo de aire.

Ford Probe III 1981
Ford Sierra XR4i (1983)

Una vez más, se apostó por el diseño de cuatro puertas, aunque llegaría una versión de dos puertas en el Ford Sierra de 1982. El Sierra presentaba muchos de los componentes de estilo del Probe III y un coeficiente de resistencia de 0,34, más alto que el del prototipo, aunque más bajo que el del Cortina (0,44). También se conservó el doble alerón trasero, un componente que se convertiría en el elemento visual más representativo del Sierra de los 80.

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Del Sierra al Taurus

Además, el Ford Probe III serviría a la compañía para desarrollar otros modelos de producción. Modelos como el Thunderbird, el Tempo o el Lincoln Mark VII se beneficiarían de los avances aerodinámicos de la tercera versión del Probe. Pero, más importante fue aún el Ford Taurus de 1986. Fue concebido inicialmente como un hatchback, pero Ford decidió apostar por el diseño de tres volúmenes para crear un coche aerodinámico. El Taurus salía de las normas de diseño establecidas en Detroit, aunque eso no impidió que se convirtiera en todo un éxito de ventas.

Ford Probe III 1981
Ford Taurus (1986)

El Taurus fue un presagio de la imagen futura de Ford y de la inevitable adopción de la aerodinámica por parte de Detroit. Esto sería posible gracias a un prototipo casi olvidado que cambió las reglas del juego, el Ford Probe III.

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