1963. Henry Ford II está en su despacho, de fondo se oye la radio, se escuchan las últimas noticias sobre la Guerra de Vietnam y, después, suena “Blowin’in the wind”, de Bob Dylan. En ese momento, suena el teléfono y Ford II lo descuelga. Es Donald Frey, acaba hablar con los abogados de Ferrari. No hay trato con Enzo, la compra de Ferrari se anula. El viento sopla en contra de Henry, pero, en ese momento empieza a gestarse el nacimiento de una leyenda, el Ford GT40.

Como es sabido, aquel Ford GT40 tardaría todavía tres años en llegar a la competición, pero terminaría dominando las 24 Horas de Le Mans desde 1966 hasta 1969. Varias décadas después, ya entrados en el siglo XXI, la marca del óvalo realizó una reinterpretación de su glorioso coche de carreras, el Ford GT40 Concept, dentro de una línea de prototipos llamados ‘Living Legends’ de Ford, entre los que se incluían el Ford Thunderbird y el Mustang, y el Forty-Nine.

Ford GT40 Concept (2002): inspirado en la leyenda que puso Le Mans patas arriba en los 60

Ford GT40 Concept

El GT40 Concept estaba inspirado en la leyenda que convulsionó Le Mans de 1966 a 1969. Si bien, esta versión de 2002 era 45 centímetros más largo y casi diez centímetros más alto que el coche que triunfó en el circuito de La Sarthe, todas sus líneas estaban influenciadas por el coche de competición y conservaba su identidad.

El Ford GT40 de calle que pudo ser y no fue

El prototipo lucía una silueta elegante que evocaba claramente a su antecesor, con un largo voladizo delantero inspirado en los coches de carreras de los 60, pero con un amplio capó, sutiles líneas decorativas y unos faros de fibra óptica para dotarlo de una imagen más moderna. Otro elemento retro: los neumáticos Goodyear con letras blancas que envolvían unas llantas de 18 pulgadas delante y 19 detrás.

En la vista de perfil, además de las llantas, destacan las tomas de aire funcionales en el panel justo detrás de la ventanilla, que canalizan el aire hacia el motor V8. La zaga está dominada por unas ópticas circulares y un alerón en forma de “cola de pato”.

La atmósfera de la competición de los 60 se traslada al interior, donde los asientos ventilados se combinan con una instrumentación clásica como en el GT40 original, con sencillos indicadores y un gran tacómetro.

Poderío americano

Al levantar el capó, asoma un enorme V8 americano de 5.4 litros sobrealimentado, con cabezas de cuatro válvulas de aluminio, un cigüeñal forjado, varillas forjadas con vigas en H y pistones de aluminio, combinado con una caja de cambios manual RBT de seis relaciones que mandan toda la fuerza a las ruedas traseras.

El propulsor era capaz de entregar 500 CV y 678 Nm de par, cifras que igualan o superan al GT40 de Le Mans y que perfectamente podría superar los 320 km/h en la recta de Mulsanne.

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El Ford GT40 Concept está construido sobre un chasis de aluminio y cuenta con suspensión independiente en cada rueda, con brazos de control de longitud y amortiguadores con resortes montados longitudinalmente para mantener el perfil bajo del vehículo. Del frenado se encargaba un sistema con pinzas Alcon de aluminio de seis pistones con rotores forjados y ventilados en cada una de las ruedas.

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