Por todos es sabido que la magia del cine puede hacer de todo. Crear mundos que no existen, convertir a personas en superhéroes e incluso lograr que coches que en el mundo real serían demasiado lentos en la gran pantalla sean auténticos superdeportivos. Algo así es lo que ocurrió en las dos primeras películas de la taquillera franquicia de ‘Fast & Furious’ donde al parecer los coches no eran tan rápidos como parecían.

Craig Lieberman aprovecha su participación en estas dos primeras películas como asesor técnico para compartir datos y curiosidades a través de su canal de YouTube. En uno de los últimos vídeos que ha publicado, este especialista ha revelado algunos datos que demuestran que algunos de los coches que aparecían en ambos largometrajes en realidad eran poco potentes y muy lentos.

No nos engañaron, pero el cine hizo su magia para crear ese efecto de potencia y velocidad

Es el caso, por ejemplo, del Mitsubishi Eclipse que Brian O’Conner (Paul Walker) conduce en ‘The Fast & The Furious’. Según nos hacen creer en la ficción, el coche es lo suficientemente rápido como para completar el ¼ de milla en 10 segundos. Sin embargo, el Eclipse estaba equipado con un humilde motor atmosférico de 2.0 litros y cuatro cilindros que producía tan solo 125 CV de potencia. El coche necesitaba nada menos que 9 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y 16 segundos para completar el ¼ de milla.

El coche de Brian no era el único que en realidad era muy lento. También ocurría con el Volkswagen Jetta de Jessi. Al parecer, el coche fue creado como un vehículo de exhibición y solo contaba con 150 CV de potencia. Alcanzaba los 100 km/h desde parado en 10 segundos y necesitaba 18 segundos para completar el ¼ de milla.

El rodaje de una escena de ‘Fast & Furious: Tokyo Drift’ que acabó con un miembro del equipo en la cárcel

Lieberman explica que el 90% de las escenas con coches se rodaron a menos de 100 km/h y que en las acrobacias que requerían velocidades superiores se usaban controles remotos o cables para alcanzar estas velocidades. La edición, la mezcla de sonido y otros trucos del cine lograron crear esa sensación de potencia y velocidad que transmiten ambas películas.

A pesar de que había coches muy lentos en las dos primeras entregas de ‘Fast & Furious’, también había otros que eran muy potentes. Por ejemplo, el Mazda RX-7 FD de Dominic Toretto (Vin Diesel), tenía más de 300 CV de potencia y pasaba de 0 a 100 km/h en unos 5 segundos. También era rápido el Nissan Skyline GT-R R33 de Leon, que sí podía completar el ¼ de milla en 10 segundos. No te pierdas el vídeo para conocer otros detalles y curiosidades (en inglés).

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