La ingeniería del automóvil avanza a un ritmo descomunal, permitiendo que los coches sean cada vez más potentes y eficientes. El nuevo Bugatti Tourbillon, la última joya de la compañía francesa que se dio a conocer hace solo unos días, demuestra que con dinero ilimitado y un equipo de los mayores talentos del mundo todo es posible, incluso conseguir que sea más ligero que el Chiron a pesar de su sistema híbrido.

Para conseguir esto, Bugatti ha puesto en práctica una serie de trucos de ingeniería. Uno de estos trucos tiene que ver precisamente con un elemento que añade unos cuantos kilos de masa a cualquier coche híbrido, la batería. La firma francesa se ha decantado por una unidad pequeña, pero densa, para el nuevo Bugatti Tourbillon, lo que sin duda contribuye a que pese menos que su predecesor, el Bugatti Chiron (prueba).

El nuevo Bugatti Tourbillon es más ligero que el Chiron a pesar del sistema híbrido

bugatti tourbillon

La batería de 800 voltios y 25 kWh es relativamente grande en términos de capacidad, pero también es muy potente para su tamaño y cuenta con un método único de refrigeración que incluye canales específicos que permiten extraer el calo de las celdas. Este sistema hace circular un fluido dieléctrico alrededor de la batería y, aunque los detalles exactos de cómo funciona no se han revelado por el momento, sabemos que contribuye a reducir el peso del vehículo.

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También lo consiguen los motores eléctricos. Aunque no está claro si son motores de flujo axial o flujo radial, estos propulsores ofrecen una densidad de potencia de 6 kW/kg, incluyendo los inversores y el reductor. Además, la marca ha integrado el motor trasero en la transmisión, eliminando así la necesidad de equipar al Tourbillon con un engranaje reductor.

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En lo que respecta al motor de combustión, una novedosa unidad V16 de 8.3 litros y aspiración natural puesta a punto por Cosworth que supone el adiós definitivo al anterior W16 de 8.0 litros que impulsaba al Chiron y al Veyron, este motor es ahora mucho más ligero que su predecesor porque elimina los cuatro turbocompresores y todas las cañerías. Esto ha permitido, según explica Bugatti, que el motor pese solo 250 kilos, mientras que el W16 pesaba entre 400 y 435 kilos.

El resto de trucos que los ingenieros han puesto en práctica para mantener el peso lo más bajo posible en el Tourbillon tienen que ver con el chasis monocasco de fibra de carbono, donde la batería forma parte de la propia estructura y los subchasis son piezas fundidas de aluminio. Los frenos son carbocerámicos y otras muchas piezas están hechas de materiales ligeros, incluyendo el espectacular cuadro de instrumentos de relojería, que cuenta con componentes de titanio.

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