Si te decimos ‘teléfono de coche’, ¿en qué época piensas? Probablemente en los años 80, cuando se convirtieron en una de las señas distintivas de los ‘yuppies’, junto al Testarossa y al traje con zapatillas de deporte. Sin embargo, el teléfono móvil y el coche llevan juntos mucho más tiempo del que puedas creer. De hecho, este año se cumplen 75 desde que se creó el Bell Mobile Telephone Service, la primera red de este tipo que existió. Desde luego, fue en Estados Unidos, y era ‘móvil’ precisamente porque los aparatos iban montados en automóviles y camiones.

La verdad es que unir la libertad que proporciona un coche y la capacidad para conectar personas del teléfono había sido un sueño desde los principios de ambas tecnologías. Pero, dado que en aquellos tiempos la señal de audio se transportaba exclusivamente por cable, había sido totalmente imposible. En 1946, no obstante, la compañía Bell (entonces un monopolio) presentó un sistema de radioteléfono que debutó en junio de ese mismo año en St. Louis y en octubre en Chicago. Un noticiero cinematográfico de la época lo cuenta así, con dos casos prácticos:

La verdad es que el funcionamiento no era muy diferente al de un gigantesco walkie-talkie o al de las emisoras de taxis y coches de policía, que Motorola ya ofrecía por lo menos desde 1939. Como en estas, el vehículo tenía que equiparse con un aparato receptor y otro emisor de FM, y con una antena. El documental también advierte de que, en algunos casos, era necesaria también una batería adicional. El peso añadido debía de ser considerable, pero los coches de aquella época ya eran bestias enormes de por sí.

Para hablar se pulsaba un botón en la corneta, que lo ponía en modo emisión. Mientras tanto, si se levantaba el dedo se recibía el sonido del otro lado. Lo novedoso en esta fusión del teléfono móvil y el coche es que las ondas de radio iban a una estación central que las pasaba a la línea telefónica normal. Así, podía establecerse la comunicación con cualquiera que tuviera un teléfono corriente en casa o en la oficina.

telefono coche esquema

Eso sí, en aquellos primeros años se trataba de algo tremendamente exclusivo. Y no solo por su coste, que suponemos desorbitado, sino porque el sistema tenía un serio problema de capacidad que impedía su popularización. En cada área metropolitana, de hecho, solo estaban disponibles tres frecuencias de radio. De forma que solo tres personas en Nueva York, por poner un ejemplo, podían tener uno de estos proto-teléfonos móviles. Por eso, la mayoría pertenecían a peces gordos de los negocios, o se usaban para operaciones empresariales, de transporte o de construcción.

Y, aunque ese número después ascendió hasta 32, los límites de la tecnología todavía eran muy claros. De ahí que una de las características clave de los móviles actuales sean las redes de celdas (de donde viene el término ‘celular’), que permiten dar un uso mucho más intensivo a las frecuencias de radio.

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En el caso de que se viajara entre lugares distintos, como en uno de los casos que aparecen en el vídeo, existía una serie de torres de transmisión situadas a lo largo de la carretera. Aun sí, por raro que suene, había que saber cerca de qué ciudad se encontraba el vehículo con el que se trataba de hablar, porque era la operadora de allí la que tenía que intentar pasar la llamada. Una operación que, imaginamos, debía de fallar muy, muy a menudo.

Pero eran, sin duda, otros tiempos, y otra la relación entre el teléfono móvil y el coche. Si nosotros les contáramos a los protagonistas de aquel noticiero lo de Android Auto y Apple CarPlay, seguramente no nos creerían.

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