La sencillez es clave para que un coche sea económico. Renunciar a elementos de confort que, en cierta medida, son superfluos, permite abaratar el precio de venta de un vehículo y se convierte en una oportunidad para muchos conductores de acceder a un vehículo nuevo. Un buen ejemplo de ello lo vivimos hace ya más de 15 años cuando Dacia empezó a vender coches en España.

Sin embargo, la compañía rumana no fue la primera en llevar a cabo esta práctica de simplificar productos para vender a mejores precios que sus competidores. En el pasado, muchas han sido las marcas que han desarrollado coches tan simples como el mecanismo de un chupete y en este artículo te queremos mostrar 8 claros ejemplos de sencillez en la industria del automóvil.

SEAT 600

Símbolo del desarrollismo español de la década de 1950, el SEAT 600 (prueba) no solo permitió que la marca española se desarrollara en sus orígenes, sino que sirvió para motorizar a toda una sociedad que salía de los años más estrictos del franquismo. El 600 fue el primer coche de muchas familias españolas y el primer vehículo que muchos jóvenes condujeron, marcando así a toda una generación.

Citroën 2CV

El Citroën 2CV -conoce su historia- es, probablemente, el coche más famoso de la firma de los dos chevrones. Nació en 1948 con el objetivo de que los franceses que aún no habían accedido al automóvil pudieran tener coche. Para ello, era necesario que fuera barato, y lo económico es posible si se renuncia a las comodidades. Además de simple, el 2CV era un coche con un motor muy sencillo, un bóxer bicilíndrico de apenas 10 CV de potencia.

BMW Isetta

Uno de los clásicos que, tal vez, menos encaje con la filosofía de BMW es un sencillo utilitario de origen italiano que la compañía lanzó al mercado en 1955. El BMW Isetta -conoce su historia- tenía solo una puerta en su parte delantera y equipaba un humilde motor monocilíndrico de cuatro tiempos y 12 CV que en realidad procedía de una motocicleta.

Fiat 500

El coche más famoso de la firma de Turín es el Fiat 500 (prueba). Pero no el modelo actual, sino el original que se lanzó al mercado en 1957 con el objetivo de llenar el vacío existente entre los ciclomotores y los coches familiares. Sencillo, ligero, económico y fiable. Estos eran los principales atributos del 500 que, además, tenía un motor de dos cilindros con apenas 13 CV de potencia.

MINI

Como muchos de los otros coches que conforman este peculiar ranking, el MINI original de 1959 es el vehículo que se encargó de motorizar a la sociedad británica. Creado por Sir Ale Issigonis, el MINI era un pequeño utilitario de tres puertas con ruedas diminutas ubicadas en cada esquina de la carrocería que, casi sin quererlo, llegó incluso a ser un coche de rallye.

Renault 4

El Renault 4, también conocido como ‘4 Latas’, está a punto de volver a escena como un coche eléctrico de nueva generación. Sin embargo, en 1961 surgió como un vehículo sencillo, barato, versátil y duradero. Creado en respuesta al 2CV, el R4 era la puerta de acceso a muchas familias que buscaban un coche polivalente y espacioso para los estándares de la época.

Lada Niva

El Lada Niva ha llegado hasta nuestros días a pesar de que es un producto que, originalmente, se lanzó al mercado en 1977. El todoterreno ruso apenas ha cambiado desde entonces y se ha mantenido fiel al diseño original con un motor de cuatro cilindros de origen Fiat y un sistema de tracción a las cuatro ruedas que, sorprendentemente, también lo convierte en un efectivo 4x4.

SEAT Marbella

El SEAT Marbella es, en esencia, un Fiat Panda renombrado después de que SEAT se desligara de Fiat y fuera adquirida por Volkswagen. El sucesor del SEAT 600 era humilde y económico, un vehículo con el que poder tener un coche privado por muy poco dinero, sencillo en equipamiento y en funcionamiento, y muy barato tanto de comprar como de mantener.