Los modelos con un diseño atractivo no siempre entregan a sus propietarios unas sensaciones de infarto o unas prestaciones de escándalo. En esta lista, a modo de curiosidad, hemos reunido una serie de coches deportivos baratos pero aburridos que puedes encontrar en el mercado de segunda mano. Eso sí, debido a su objetiva belleza seguramente girarán cabezas a su paso.

Mercedes Clase C Sportcoupé

coches deportivos baratos pero aburridos

El primero de los coches deportivos baratos pero aburridos que puedes encontrar en el mercado de segunda mano en nuestro país es un Mercedes. Concretamente, nos referimos al Clase C Sportcoupé que se comercializó en la década de los 2000. Lo que venía a ser una berlina compacta de tres puertas hecho a partir de un (prueba) Mercedes Clase C.

Tenía un precio tan competitivo para atraer a primeros compradores a la marca de Stuttgart que la estrategia funcionó. Pero su calidad de construcción dejaba bastante que desear y su experiencia al volante no era la más satisfactoria. A día de hoy lo puedes comprar desde menos de 10.000 euros.

Toyota Celica

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El (prueba) Toyota Celica es un vehículo que a muchos les parece un mito. Sin embargo, no todas sus generaciones han sido divertidas en lo relativo a la conducción. La séptima entrega luce realmente bien y cuenta con un alto grado de fiabilidad. Pero su potencia no era suficiente y la electrónica limitaba las revoluciones.

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Esto llevaba a muchos de sus propietarios a frustrarse si querían realizar una conducción deportiva y ni siquiera puede decirse que fuese aburrido por ello, sino irritante. Los precios de esta iteración son bastante económicos en el mercado de ocasión, y lo puedes adquirir desde más o menos 6.000 euros.

Honda CR-Z

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El (prueba) Honda CR-Z no es para nada un mal coche. Pero sí que es verdad que no resulta tan estimulante a nivel de conducción como nos sugiere su atrevido diseño. Se trata de un pequeño deportivo con un sistema de propulsión híbrido... cuando este tipo de mecánicas no eran tan populares como ahora.

El principal problema es que se sentía más como un compacto híbrido que como un deportivo. Ahora bien, es muy fiable y como decimos su aspecto resulta muy atractivo. Con unos 125 CV de potencia, te lo puedes llevar a casa a cambio de aproximadamente 7.000 euros.

Opel Calibra

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El Opel Calibra es otro de esos coches que han marcado a una (e incluso a varias) generaciones. Muy popular, sobre todo con su motor V6 de 2,5 litros de cilindrada. No en vano, superó en ventas de manera clara a su principal competidor a principios de la década de los '90, el Ford Probe.

Su dinámica al volante no era del todo mala, pero no tan buena como sugería su estética. Sin embargo, lo peor de este Opel eran sus calidades de construcción, lo que hace que encontrar un ejemplar en buen estado en la actualidad sea una auténtica quimera. Desde unos 5.000 euros ya puedes empezar a encontrar cosas medianamente serias.

Renault Wind

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Este francés supone aprender una lección muy importante: el nombre de un coche es clave para sus ventas. Renault no eligió el más adecuado para este Wind, un pequeño roadster con un diseño muy 'cuco' basado en el Twingo. A muchos su aspecto le recordaba al de un hámster.

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Tenía una carrocería de tipo targa y un interior bastante funcional, pero a nivel de sensaciones no era el más indicado para disfrutar. Eso sí, es muy pintón y si quieres comprar uno a día de hoy puedes hacerlo a cambio de aproximadamente 8.000 euros con un motor de gasolina de 100 CV.

Peugeot RCZ

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El último modelo de esta lista de coches deportivos baratos pero aburridos, y con una estética digna de elogio, es el (prueba) Peugeot RCZ. El modelo que para muchos significó la respuesta de la firma gala al Audi TT. Un vehículo que pocos se esperaban que la marca francesa se sacara de la chistera.

Lo cierto es que su dinámica de conducción no era mala, aunque no puede decirse que su comportamiento fuese eminentemente deportivo. Lo peor fue la fiabilidad de sus motores, y la potencia tampoco es que sobrase. ¿Te gusta? Bonito es un rato. En este momento cuesta desde más o menos 10.000 euros.

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