A principios de los años 90, en el mundo del motor más siempre era mejor. La rivalidad entre Dodge y Chevrolet es un buen ejemplo para ilustrar esto: cuando los primeros lanzaron el Dodge Viper con un V10 bajó el capó, los segundos decidieron que subirían la apuesta. Y así fue cómo construyeron el Corvette V12 que lucharía contra el Viper.

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La primera generación del superdeportivo de Chrysler llegó en 1991 con una carta de presentación que hizo las delicias de los aficionados al motor. Aquel modelo estaba equipado con un motor V10 de 8.0 litros que entregaba una potencia de 400 caballos y contaba con una transmisión manual de seis velocidades. Domarlo no sería nada fácil puesto que el conductor no tenía ningún tipo de ayudas: ni control de tracción, ni ABS…

Ante semejante declaración de intenciones, Chevrolet no podía permanecer impasible dejando que su eterno rival fuera el único con un coche de semejantes características. Dicho y hecho: se pusieron manos a la obra y empezar a trabajar en una versión experimental del Chevrolet Corvette C4 conocida como ZR-12 y bautizada posteriormente como ‘Conan, el Corvette’.

Chevrolet V12
Chevrolet V12

Casi 700 CV

La respuesta al Dodge Viper corrió a cargo del preparador Ryan Falconer Industries y, por increíble que parezca, la arquitectura de aquel Corvette V12 se asentó sobre la base que utilizaban en GM para los motores que eran más pequeños. ¿Cómo lo lograron? Añadiendo dos cilindros más en cada bancada.

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Evidentemente el corazón del proyecto fue un motor forma de V de doce cilindros que, originalmente, estaba concebido para barcos y aviones. Falconer lo convirtió en un bloque de carreras con 9.8 litros que entregaba unos impresionantes 686 CV y tenía 921 Nm de par. Unas cifras que hoy siguen siendo asombrosas así que imaginad en los años noventa…

Chevrolet V12
Chevrolet V12

Cómo encajar un V12

El siguiente reto fue encajar aquel motor en un modelo basado en el Corvette C4. Una labor que dejaron en manos de SportsFab: alargaron la distancia entre ejes y rehicieron la carrocería estirando la parte delantera 20 centímetros. A pesar de los cambios, el Corvette V12 solo ganó unos 45 kilos en comparación con Corvette ZR-1 común porque el V12 de aluminio pesaba tanto como el V8 de hierro.

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En la práctica el ZR-12 demostró ser un coche tan divertido como rebelde… que logró superar al Dodge Viper: recorrió un cuarto de milla (unos 400 metros) en 11,6 segundos mientras que su rival necesitó 12,9 segundos. Si el potencial estaba ahí, ¿por qué se abandonó el proyecto? Dos razones responden a esta pregunta: el Corvette V12 experimentó algunos problemas de enfriamiento y cada unidad costaba 45.000 dólares de la época (unos 38.000 euros), algo que lo convertía en un producto inviable a nivel comercial. Así que tras pasar varios años en un almacén, el Corvette ZR-12 terminó en su ubicación actual: el museo de Corvette.

Fuente: DtRockstar1

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