Cuando pensamos en el BMW M1 (prueba) -que no BMW 1M (prueba)– se nos viene a la mente ese idílico deportivo de padre alemán y madre italiana que tanto revuelo causa incluso a día de hoy. Sin embargo, el BMW M1 sufrió durante su gestación, la cual evocó en diferentes problemas que finalmente consiguieron solventar.

Pero, pese a todos los entresijos de su historia, hoy nos vamos a centrar en el BMW M1 de Grupo 5, categoría en la que participó el alemán de una manera discreta pero que merece mención aparte.

A la venta este BMW M1 Procar de 1980

BMW M1 Grupo 5: un rara avis

Antes de entrar en materia debemos remontarnos al año 1978, momento en el que el BMW y Lamborghini -no sin antes enfrentarse a importantes problemas económicos- dieron luz verde al BMW M1. Se trataba de un deportivo concebido para el mundo de la competición, pero la ley estipulaba que era necesario fabricar un número de unidades matriculadas para poder correr.

BMW M1 Grupo 5 frontal

En una primera instancia, el BMW M1 de competición fue homologado como un Grupo 4, pero algunos equipos decidieron usar la base para un Grupo 5. Concretamente fue Sauber la que se tomó la libertad de usar al superdeportivo germano para este propósito creando dos unidades.

A la venta este BMW M1 Procar de 1980 sin estrenar

El equipo suizo usó sus dos vehículos para correr tanto en Le Mans como en la Interseries, que era el equivalente europeo a las Cam-Am Series americanas.  Ambas unidades del BMW M1 Grupo 5 pesaban menos, tenían una estructura tubular y una importante mejora aerodinámica.

Concretamente eran 150 kilos más ligeros que los coches de Grupo 4 de los que derivaban, y podían hacer la vuelta a Nürburgring 20 segundos más rápido. Y es que, además, fue el último coche en el que trabajó físicamente Peter Sauber antes de pasar a desempeñar un papel de supervisor.

Diferencias BMW M1 Grupo 5 y Procar
Diferencias técnicas entre el BMW M1, M1 Procar y M1 Grupo 5.

Los dos BMW M1 Grupo 5 debutaron en las 6 Horas de Silverstone, pero las cosas no salieron según lo planeado. Una de las dos unidades tuvo que retirarse a mitad de carrera por culpa de una serie de fallos en la caja de cambios. La suerte no cambió demasiado para el equipo, quien más tarde sería testigo de cómo un M1 era devorado por las llamas pero, afortunadamente, sin lamentar heridos.

Después de que la unidad superviviente del BMW M1 Grupo 5 se retirase, poco o nada se supo de ella. Peter Sauber la sacaba a pasear de Pascuas a Ramos, y no fue hasta al año 2013 que este decidió venderla.

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