La historia de BMW es curiosa: con épocas buenas y otras no tan buenas. Lo que está claro es que los años 90 entraron en la casa bávara con brío y con ganas de hacer cosas buenas, con ganas de terminar un siglo con muchas sombras por todo lo alto. El BMW 850 CSI se iba a convertir en la cara más amable de la marca antes de decir adiós al Siglo XX, una obra de arte de ingeniería, tecnología y diseño para satisfacer a todos los amantes de la marca. El pilar sobre el cual edificar la revolución tecnológica de BMW.

BMW 850 CSI lateral

Varios fueron los objetivos de BMW con el 850 CSI: el primero era una imagen impactante. Para ello, se encargó el trabajo a Klaus Kapitza, trabajando bajo las órdenes del jefe de diseño de BMW Claus Luthe. Tomaron como inspiración el brutal BMW M1, especialmente en lo afilado del frontal. En todo lo demás, hablamos de un Gran Turismo, lujoso, refinado, deportivo, claro, pero con un estilo mucho más aburguesado y refinado.

BMW M8 Prototype (1990): la base para el motor V12 del McLaren F1

El objetivo era crear un coche con músculo pero a la vez elegante: las líneas rectas protagonistas en los 80 todavía están muy presentes en esta creación. La ausencia de pilar B o los cinturones de seguridad integrados en los propios asientos le dotaban de un aire de sofisticación. BMW no quería producir un coche de ventas masivas, sino más bien un coche exclusivo, de producción casi artesanal, mimando todos los detalles y ofreciendo su mejor tecnología para los clientes más cercanos de la marca.

BMW 850 CSI: una bestia bajo el capó

En aquellos tiempos el downsizing todavía era un concepto desconocido. ¡Menos mal! BMW decidió instalar a su buque insignia deportivo un tremendo motor V12 de 5.6 litros y 24 válvulas. Conocido en código interno como S70 B56, este propulsor era un abestia capaz de generar 380 CV a 5.300 revoluciones y 550 Nm de par a 4.000 vueltas. ¡Y ojo! Asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones y tracción trasera. Un coche de la vieja escuela.

Motor V12 BMW 850 CSI

Con este motor, el BMW 850 CSi era capaz de acelerar de cero a cien en seis segundos, una cifra más que respetable par la época (un Ferrari F40 apenas era 1,9 segundos más rápido), todo ello con un consumo medio combinado de 10,2 litros: estoy convencido que en la práctica la cifra se va bastante más arriba. La velocidad máxima estaba limitada a 250 km/h (recordad el pacto entre caballeros al que llegaron BMW, Audi y Mercedes) aunque sin esa limitación rozaba los 300 km/h.

BMW 850 CSI: el buque insignia

Era un coche tecnológicamente avanzado, con numerosas ayudas a la conducción y equipamiento digital pocas veces visto hasta la fecha. Fue el coche que introdujo nueva tecnología a la marca y como te decía, no fue un coche de gran volumen de ventas. Se fabricaron 1.510 unidades del modelo más potente de la gama, una cifra que no está mal teniendo en cuenta que era más caro que el Ferrari equivalente, en su momento, el Ferrari F355 Berlinetta. ¡En España rozaba los 20 millones de pesetas! 120.000 euros actuales. En 1992. ¡Ojo!

BMW 850 CSI trasera

Pese a tratarse de un vehículo tecnológicamente muy avanzado, el BMW 850 CSi fue un producto muy bueno y no es raro ver ejemplares con más de 150.000 km rodando como si tal cosa. A nuestro país apenas llegaron 49 unidades y aunque pueda parecer un modelo de colección, lo cierto es que su precio no está en consonancia con lo que representa y con lo que supuso para la marca. ¿Un buen coche para comprar? Siempre que tengas en cuenta que tienes que alimentar y mantener a 12 cilindros y a una manada de 380 caballos.

Los mejores motores V12 de BMW

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