A finales de los años 60, coincidiendo con los cambios sociales que reivindicaban los jóvenes y que culminarían con el Mayo del 68 en París, Alfa Romeo atravesaba también por un periodo de transformación. Por primera vez, la marca del ‘Biscione’ salió de su casa en territorio lombardo para iniciar la producción de automóviles en el ‘Mezzogiorno’, como se conoce en Italia al sur. Allí, en la planta de Pomigliano d’Arco, nació un coche revolucionario que acabaría brillando en la década de los 70 y 80: el Alfa Romeo Sprint.

A subasta este impecable Alfa Romeo SZ de 1991

La marca milanesa abrió la factoría del sur de Italia a iniciativa del gobierno italiano. El primer coche concebido en este enclave, cerca de Nápoles, fue el Alfasud, diseñado por Giorgetto Giugiaro y cuya denominación rendía homenaje a esta zona del país, históricamente menos desarrollada de las regiones industriales de Lombardía y Véneto. El Alfasud fue un modelo revolucionario, uno de los primeros compactos de Europa y sirvió de base para nuestro protagonista, la versión deportivo Sprint, en 1971.

Alfa Romeo Sprint: el compacto deportivo de los 70 y 80

Alfa Romeo Sprint

El entonces denominado Alfa Romeo Alfasud Sprint tomaba como base la berlina y fue también diseñado por Giugiaro. El afamado diseñador italiano se sumergió en el ADN deportivo de la marca para dibujar una silueta afilada, de gran belleza estética, que mezclaba estilos y siluetas para conjugar el dinamismo de un coupé con la prestancia y el espacio interior de una berlina.

Todo ello en unas dimensiones compactas para los deportivos de la época, con 4,02 metros de largo y 1,30 metros de alto. El frontal forma parte del lenguaje de estilo de los modelos de Alfa de aquellos años: dos faros a cada lado de la rejilla triangular que ha definido a los automóviles de la marca desde el Alfa Romeo 6C 2500 Villa d’Este de 1949. Las líneas afiladas y angulosas del Sprint, salidas del estudio de Italdesign, inspiraron a una gran cantidad de modelos posteriores, tanto la firma italiana como de otras.

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El exterior del coche incluía algunos detalles como los cromados en los paragolpes, retrovisores y la calandra. Sin embargo, en la segunda generación, aparecida en los 80 y ya independizada totalmente del Alfasud, adoptó un aire más ochentero, con mayor presencia del plástico negro en los elementos decorativos y en las molduras laterales, como era habitual en la época. Así se mantuvo hasta 1989.

Interior deportivo y práctico

Alfa Romeo Sprint

El interior del Sprint acoge una configuración de cuatro plazas, dos delante y dos detrás, siendo fiel a la tradición de los coupés. Los asientos podían ser convencionales o unos más deportivos opcionales, que envolvía a los pasajeros y los sumergía en unas sensaciones puramente deportivas.

La deportividad no quedaba ahí, sino que también se reflejaba en el cuadro de instrumentos, con indicadores redondos y de gran profundidad. El volante destacaba por su polivalencia: de él salían palancas con las que se podían manejar funciones como la ventilación de los aireadores interiores. En lo que se refiere a habitabilidad, el Alfa Romeo Sprint era uno de los deportivos más espaciosos de su época. Ofrecía 425 litros de maletero.

Varias motorizaciones

Bajo el capó, el Alfa Romeo Sprint equipó unas mecánicas potentes, con nervio, pero con eficientes, basadas en un motor de cuatro cilindros dispuestos en V a 180 grados, como un bóxer. Según la motorización, podía estar alimentado por un carburador simple o doble. Ya al final de su vida comercial, llegó a incorporar inyección directa.

En 1972, la versión tope de gama desarrollaba 76 CV y lograba una velocidad punta de 165 Km/h. En 1989, la potencia había subido hasta los 118 CV y podía alcanzar los 196 Km/h. El motor se asociaba con una caja de cambios manual de cinco relaciones, algo no muy habitual en la época, como tampoco lo eran los frenos de disco en las cuatro ruedas.

La receta tuvo éxito: en sus 13 años de vida comercial, se vendieron 116.552 unidades del Sprint, fabricadas en Pomigliano d’Arco y también en Sudáfrica, donde este deportivo es un automóvil de culto entre los coleccionistas.

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