Hoy el coche eléctrico es una realidad y las marcas automovilísticas añaden cada vez más modelos a sus respectivas gamas. Pero muchos se sorprenderán al saber que existieron versiones eléctricas de coches clásicos muy famosos. A continuación, te mostramos nada menos que 11 coches con baterías adaptados de modelos muy populares.

Citroën AX électrique

El Citroën AX fue un utilitario muy popular entre mediados de los 80 y 90. En 1993, PSA inició una experiencia piloto para probar coches eléctricos y comprobar su viabilidad en uso urbano.

Fabricó 25 unidades eléctricas del AX con un motor de corriente continua desarrollado por Leroy-Somer, controlado por una caja electrónica. Entregaba 20 kW y alcanzaba los 91 km/h. No tenía caja de cambios, sólo un botón en la consola central que activaba la marcha atrás.

Peugeot 106 électrique

El Peugeot 106 électrique formó parte también del proyecto de PSA a principios de los 90. Montaba el mismo sistema de propulsión que su ‘primo’, pero alcanzaba una velocidad un poco mayor, hasta los 110 km/h. Tenía una autonomía de entre 80 y 100 kilómetros, dependiendo del tipo de conducción, y necesitaba unas dos horas y media para recuperar el 80% de la batería.

Tanto el Citroën AX como el Peugeot 106 eléctricos sólo se comercializaron en Francia.

SEAT Marbella Torpedo Elettrica

El SEAT Marbella Torpedo Elettrica nació a finales de los 80 y es una de las versiones eléctricas de coches clásicos más desconocidos que existen. Esto se debe a que sólo se vendió en Italia y, aunque era SEAT, no era un producto fabricado por la marca española, sino por Torpedo Elettrica, una compañía italiana que se encargaba de hacer este tipo de transformaciones.

Montaba un sistema integrado por 14 baterías de plomo y ácido que producían 12 kW (16 CV) y alcanzaba una velocidad máxima de 90 km/h. Su autonomía rozaba los 100 kilómetros.

Citroën Saxo électrique, otra versión eléctrica de un coche muy famoso

A principios de los 90, Citroën realizó otro proyecto piloto a cargo de miembros de empresas públicas y privadas, para estudiar la viabilidad de los coches eléctricos en algunas ciudades francesas. El resultado fue el Citroën Saxto électrique en 1997, construido sobre la base del Saxo que salió dos años antes. El motor también estaba fabricado por Leroy-Somer y producía una potencia de 11 kW (15 CV) con picos de hasta 20 kW (27 CV).

Alcanzaba una velocidad de 91 km/h y la batería refrigerada por agua de níquel-cadmio, fabricada por SAFT, ofrecía unos 80 kilómetros de autonomía.

Peugeot 205 électrique

Más atrás en el tiempo, Peugeot desarrolló una versión eléctrica del mítico 205, lo cual demuestra el interés de PSA en aquella época por la movilidad eléctrica. El Peugeot 205 électrique se presentó el 20 de junio de 1984 y fue el resultado de una colaboración entre la marca y la Agencia francesa para el control de la energía (AFME). La intención era sacarlo al mercado en 1990, pero no ocurrió así.

Se hicieron 20 prototipos que montaban motores de Leroy-Somer de 8 kW (11 CV) y un máximo de 17,5 kW (23 CV) con los que podía alcanzar los 100 km/h. Dependiendo de la velocidad, la autonomía podía oscilar entre los 100 y 200 kilómetros.

Renault Clio Electric

El Renault Clio Electric fue la contraofensiva de la marca del rombo a PSA con los AX y 106. Llegó al mercado en 1995 con un motor eléctrico que entregaba unos 30 CV de potencia, alimentado por un paquete de baterías compuesto por 19 unidades de níquel-cadmio que le proporcionaba una autonomía de entre 70 y 90 kilómetros.

Renault produjo 253 unidades del Clio eléctrico entre 1995 y 2000.

Citroën C15 électrique

La primera aventura eléctrica de Citroën fue hace 34 años y con uno de sus modelos más legendarios, la furgoneta C15 que estuvo en producción entre 1984 y 2005. La versión eléctrica tenía un motor eléctrico de 24 CV unido a una caja de cambios manual de cinco velocidades con embrague. Las baterías estaban compuestas por 16 módulos estancos Dry Fit 6V 160 Ah Sonnenschein. Alcanzaba una velocidad de entre 70 y 100 km/h y aceleraba de 0 a 100 km/h en 12 segundos.

La Citroën C15 électrique se presentó en el Salón del Automóvil de París de 1990 y estuvo en producción hasta 1994, tiempo en el que se fabricaron 402 unidades destinadas a flotas de empresas de diferentes países.

Renault 5 électrique

Este año Renault lanzará el nuevo R5 eléctrico, un coche muy esperado del que se viene hablando desde hace tiempo. Pero ya existió un Renault 5 eléctrico, nada menos que en 1972, cuando salió al mercado la primera generación del modelo.

Se presentó en primavera de aquel año y se desarrolló con la colaboración de EDF, la compañía francesa de electricidad. Tenía un motor UNELEC de corriente continua con 7,5 kW (10,2 CV), conectado al tren delantero. Era capaz de alcanzar los 60 km/h y anunciaba una autonomía de unos 60 km/h.

SEAT Toledo eléctrico

El SEAT Toledo eléctrico fue desarrollado con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y estuvo presente en la maratón. Fue el primer coche eléctrico de la marca española, ya que el Marbella lo creó una compañía italiana.

Contaba con un paquete de baterías instaladas debajo del piso del maletero que le proporcionaba una autonomía de hasta 20 kilómetros y podía alcanzar una velocidad máxima de 100 km/h. Debido a la batería, pesaba 500 kg más que el Toledo de combustión.

Volkswagen Elektro Golf

Hoy Volkswagen tiene una familia de coches eléctrico denominada ID que crece poco a poco. Pero muchos años antes ya hizo un vehículo eléctrico basado en el Golf. Fue en 1976, apenas dos años después del lanzamiento del compacto y su desarrollo se debió a los efectos de la crisis del petróleo de 1973.

Su motor entregaba 30 CV, las baterías tardaban unas 12 horas en recargarse y podía recorrer unos 60 kilómetros. Volkswagen fabricó 25 unidades del Elektro Golf y cada una pesaba alrededor de 1.500 kg.

BMW 1602 Elektro-Antrieb

Terminamos con otra de las versiones eléctricas de coches clásicos, el BMW 1602 Elektro-Antrieb que, igual que el Toledo, se hizo con motivo de los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. Estéticamente era idéntico al BMW 1602, pero bajo el capó tenía un motor alimentado por una batería fabricada por Varta que ofrecía una autonomía muy escasa, que apenas llegaba a los 30 kilómetros.

Tampoco era rápido, ya que era difícil que alcanzara los 100 km/h, pero alcanzaba su mayor eficiencia a 50 km/h.