Lotus Omega

En 1986, General Motors adquiere Lotus y las altas esferas de Opel proponen la creación de una berlina deportiva que se convirtiera en todo un referente dentro del segmento. De esta extraña colaboración nacería el Lotus Omega en 1990, un potente sedán de cuatro puertas con un motor de seis cilindros y 3.6 litros biturbo que desarrollaba unos impresionantes 382 CV de potencia.
Equipaba un cambio manual de seis velocidades del Corvette ZR-1 y un autoblocante trasero de origen Holden. El Omega pasaba de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y llegó a registrar una velocidad máxima de 300 km/h. La asociación entre Opel y Lotus permitió al primero poner en un serio compromiso al todopoderoso BMW M5.








