Todas las marcas de automóviles se vuelcan con la seguridad, pero Volvo es una de las que más orgullo tiene en ello (recordemos que fue la que introdujo el cinturón de tres puntos). Por si los ‘crash test’ no fueran suficientes, la firma acaba de participar en unas maniobras de rescate de lo más llamativas: utilizando grúas ha dejado caer coches desde 30 metros, simulando accidentes extremos, para que puedan practicar los equipos de rescate.

Volvo 245 Transfer: la polivalencia de una enorme carrocería

Puede parecer algo extremo, pero gracias a un impacto de estas características se pueden simular de manera más fiel los choques más salvajes que, puntualmente, suceden en las carreteras, sobre todo aquellos que ocurren a velocidades realmente altas.

Volvo deja caer coches 30 metros

Si cualquier accidente ya puede poner en riesgo la vida de los ocupantes, en este caso los pasajeros se encuentran en situaciones críticas, por lo que extraerlos del vehículo y llevarlos al hospital cuanto antes es clave. De hecho, los especialistas que, utilizando herramientas hidráulicas, se encargan de excarcelar a los involucrados en un accidente de estas características hablan de la ‘hora dorada’, que es el tiempo óptimo en el que la víctima debería estar en el hospital tras el accidente.

Por norma general estos especialistas trabajan con vehículos de desguace pero, dado que estos a menudo llevan años e incluso décadas abandonados, el estado y resistencia del metal no es tan similar al que presentaría un vehículo en un accidente recién ocurrido (además del hecho de que son coches antiguos que difieren mucho de las construcciones de los automóviles actuales).

Håkan Gustafson, investigador principal del equipo de investigación de accidentes de tráfico de Volvo Cars, explica: “Hemos trabajado en estrecha colaboración con los servicios de rescate suecos durante muchos años. Es porque tenemos el mismo objetivo: tener unas carreteras más seguras para todos. Esperamos que nadie tenga que sufrir los accidentes más graves, pero no todos los accidentes pueden evitarse. Por eso es fundamental que existan métodos para ayudar a salvar vidas cuando suceden los accidentes más graves”.

Y continúa: “Normalmente, solo realizamos choques de coches en el laboratorio, pero esta ha sido la primera vez que los dejamos caer desde una grúa. Sabíamos que veríamos deformaciones extremas después de la prueba, e hicimos esto para darle al equipo de rescate un verdadero desafío con el que trabajar”.

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