Volkswagen Öko-Polo: el Polo con el que quisieron hacer uno de los primeros coches eco

Volkswagen Öko-Polo

Vivimos en una época en la que el sector automovilístico está obcecado con reducir emisiones y dar cierta tregua al medioambiente. Sin embargo, algunos piensan que los cimientos de esta filosofía automovilística son recientes, pero no es así, y claro ejemplo de ello es el Volkswagen Öko-Polo.

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Y es que los de Wolfsburgo ya trastearon con este tipo de motores por allá en la década de los 80 con Polo Formel E. Dicho nombre corresponde a lo que podría ser entendido como el primer Volkswagen Bluemotion, y el cual daría rienda suelta a la creación del Öko-Polo.

Volkswagen Öko-Polo: uno de los primeros coches ecológicos

El Volkswagen Polo Formel E ofrecía una serie de soluciones en los 80 que parece que se han inventado hace dos días. Y es que el utilitario alemán recurría a un sistema start-stop que se accionaba cuando poníamos punto muerto y se detenía por completo el coche o a un indicador que se iluminaba en el momento óptimo para el cambio de marcha.

Sin embargo, fue en el año 87 cuando la firma alemana decidió borrar del mapa al Formel E, pero no a sus ganas de seguir investigando. De esta manera nacía el Volkswagen Öko-Polo, un prototipo que ayudó a desarrollar nuevas tecnologías e innovaciones que a día de hoy dan vida al coche moderno.

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Estéticamente estábamos ante un Polo normal y corriente, pero su motor, un auténtico portento tecnológico, era el protagonista. Se trata de un dos cilindros diésel sobrealimentado por compresor volumétrico y de 858 cc que desarrollaba 40 CV y 76 Nm de par, cifras que se encargaban de mover una masa de 810 kilos.

Su concepto no estaba enfocado a las prestaciones, sino a la eficiencia tal y como demostraban los 3 litros a los 100 que consumía de media. El Volkswagen Öko-Polo montaba una válvula EGR y un filtro de partículas, dos tipos de soluciones que ni eran muy común en la época ni obligatorias.

Además, el Öko-Polo contaba con un cambio manual robotizado en el que el embrague era accionado con un pulsador electrónico. De esta forma, los ingenieros de Volkswagen consiguieron concebir una especie de modo “vela”, el cual entraba en acción cuando dejábamos de acelerar, momento en el que se desengranaba la marcha y se apagaba el motor.

Sin lugar a dudas, el Volkswagen Öko-Polo era un prometedor proyecto, pero tan solo se fabricaron 50 unidades. Esto fue debido a los altos costes que implicaba la variante al no tener demasiadas piezas mecánicas en común con otros Polo.

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