Por norma general estamos acostumbrados a ver a The Stig conduciendo bólidos de todo tipo en el circuito de Top Gear, consiguiendo tiempos que los encumbrarán (o no) en la lista de los más rápidos. Sin embargo, el piloto también maneja otras artes, como el drift, algo de lo que ha podido dar buena cuenta el nuevo Toyota Supra.

PRUEBA: Toyota GR Supra A90

El programa cuenta entre sus secciones con ‘Stig Drifts’, en las que el susodicho se dedica a ir de lado con lo más granado del mundo del motor. Además, lo hace con una estética de videojuego que recuerda a las recreativas arcade de hace un par de décadas, lo que siempre es un plus:

Repasando la ficha técnica del Toyota, cuenta con un motor 3.0 de seis cilindros que desarrolla 340 CV y 500 Nm de par máximo, gestionados con una caja de cambios automática de ocho relaciones y el sistema de tracción trasera. Con un peso de 1.495 kilos, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos.

Al menos sobre el papel, sus características a priori hacen que sea un modelo perfecto para derrapar pero, a pesar de que el drift se vea muy limpio, en las tomas interiores se ve claramente que The Stig tiene que trabajárselo para conseguir que sea así. ¿Quizá con un poco de potencia extra se solventaría mejor la situación?

Os recomendamos echar un vistazo a otros capítulos de la serie, puesto que el piloto también ha tenido oportunidad de jugar con el BMW M3 GTS, el Aston Martin DB5 de James Bond o el Mercedes-AMG C63 Black Series, entre otros modelos.

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