Es imposible que no te hayas topado alguna vez con el famoso vídeo en el que un Bugatti Veyron acaba en un lago mientras circula por una carretera paralela (te dejo el vídeo más abajo). De ese momento viral ya ha pasado la friolera de 15 años. El coche en cuestión está de regreso después de haber sido rescatado y reconstruido, y está a punto de volver a la carretera tras una década y media en dique seco.

Houston Crosta adquirió el Bugatti en 2021 y, aunque estuvo a punto de venderlo poco después tras comprobar que los daños superaban significativamente las expectativas iniciales, finalmente decidió no darse por vencido y emprendió un ambicioso proyecto de reconstrucción en el que es mejor no saber cuánto dinero se ha invertido para intentar que vuelva a surcar las carreteras.

Todo el proceso de reconstrucción del Bugatti Veyron se está documentando en una serie de vídeos que Crosta está publicado en su canal de YouTube en el que ya van 11 partes, siendo la última en la que el coche finalmente vuelve a circular por sus propios medios después de que todo el tiempo que ha pasado desde que el accidente con el lago dejara el coche inutilizable durante 15 años.

Una reconstrucción larga y muy cara

La reconstrucción del Veyron ha sido total y ha incluido un repintado de la carrocería a una llamativa pintura púrpura y unas nuevas llantas que le sientan francamente bien. A pesar de que finalmente ha podido hacer su primera prueba de conducción, Crosta aclara que el coche no está terminado y que necesita, entre otras cosas, algunos ajustes en los frenos y una calibración de la centralita que controla el alerón trasero y la suspensión neumática.

A lo largo de este proceso, el dueño ha descubierto que no solo implica un enorme gasto de dinero, sino también que es muy complicado encontrar piezas de repuesto, lo cual parece normal en un coche del que solo se fabricaron 500 unidades.

La inversión también es una parte importante. Crosta no ha indicado cuánto le ha costado devolver el coche a la carretera, pero dice que fue “el pedido más grande que un concesionario Bugatti haya visto jamás” y que “casi resulta inviable” la reconstrucción.

También es muy interesante, por su peculiaridad, la historia de este Bugatti Veyron. Resulta que el coche pertenecía a Andy House, quien sufrió el accidente en el lago alegando que perdió el control intentando esquivar a un pelícano. Sin embargo, todo resultó ser una estafa al seguro por el que House acabó cumpliendo nueve meses de cárcel.

Un Bugatti Veyron se accidenta en los Andes argentinos

El coche fue adquirido por un concesionario que tuvo que pedir un préstamo de 1.000.000 dólares. Sin embargo, el negocio quebró y el Veyron fue embargado por el banco. Finalmente, el coche, que estaba desmontado, volvió a salir a la venta en 2019 por apenas 300.000 dólares, y dos años más tarde acabó en manos de Crosta, quien es el verdadero héroe de esta historia al poder reconstruir el hiperdeportivo.

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