La historia de amor de Skoda y los SUV es algo del presente, de su actual cartera de productos. En el pasado, la compañía ha experimentado en varias ocasiones con este concepto (véase el Skoda Yeti), aunque en realidad no es la primera vez que se atreve a lanzar un vehículo robusto y de aspecto todoterreno. El Skoda Trekka de 1966 es lo que podríamos considerar un Land Rover nacido en Checoslovaquia, pero ensamblando en Nueva Zelanda.

El primer coche eléctrico de Skoda fue un camión de reparto de cerveza de 1939

Según una búsqueda rápida en Google, 18.124 kilómetros son los que separan la actual República Checa de Nueva Zelanda. Es una distancia considerable y más de 24 horas de viaje en avión. Entonces, ¿qué llevaría a Skoda a diseñar un vehículo que se ensamblaría al otro lado del mundo? La respuesta a esta pregunta atiende a una razón comercial, al deseo de la compañía checa de explorar un mercado que hace casi seis décadas era completamente desconocido para Skoda.

Skoda Trekka (1966): el Land Rover nacido en Checoslovaquia

Skoda Trekka 1966

A mediados de los ’50, Skoda firma un acuerdo comercial con la empresa neozelandesa Motor Industries International. La idea detrás de este acuerdo beneficiaba a ambas partes. Por un lado, Skoda podía alcanzar un mercado lejano e inexplorado para ellos. Por otro, el importador de Nueva Zelanda podía comercializar vehículos sin hacer frente a abultados aranceles. Para hacer esto posible, Skoda enviaba desde Checoslovaquia sus coches en kits CKD (completamente desmontados) y la empresa local neozelandesa los ensamblaba para venderlos posteriormente.

Así, el Skoda Octavia (prueba) de 1959 podía viajar esos más de 18.000 kilómetros para llegar a los clientes del país oceánico. Motor Industries International, con sede en Otahuhu, cerca de la ciudad de Auckland, tuvo la idea de desarrollar un vehículo que fuera económico y práctico, y que fuera adecuado principalmente para agricultores, artesanos y otras empresas. Un Land Rover, en reducidas cuentas.

Skoda Trekka 1966

Skoda decide hacer caso a su importador de Nueva Zelanda y acuerda su desarrollo en el año 1965. Al frente del proyecto se pone el experimentado diseñador y técnico Josef Velebný, que viaja desde Mladá Boleslav a Nueva Zelanda. A él se el diseñador local George Taylor y juntos crearon, tras varias propuestas, la carrocería de un todoterreno robusto basado en la plataforma del Octavia checo. Esto definió el nacimiento del Skoda Trekka.

El Europa central a Nueva Zelanda

El Trekka fue el primer modelo de Skoda que se desarrolló y fabricó en el estado insular del Pacífico. Se ofreció a un precio atractivo de 899 dólares neozelandeses, se hacía por encargo y se fabricaron alrededor de 3.000 unidades. Las piezas del vehículo se creaban en Checoslovaquia y viajaban como kits desarmados hasta Nueva Zelanda, donde el importador los ensamblaba.

Skoda Trekka 1966

La plataforma de propulsión trasera del Octavia se recortó para crear el Trekka. Su carrocería base medía 3,55 metros de largo, 1,60 metros de ancho y, dependiendo de la versión, hasta 2,04 metros de alto. Se ofrecía en diferentes configuraciones de asientos, de entre dos y ocho plazas, y estaba disponible en varias versiones que incluían un pick-up, ranchera, techo de lona, techo de fibra (las más populares) y una variante “Beach” sin ventanillas ni techo.

Bajo el capó, Skoda equipó un humilde motor de 1.221 cm3 que desarrollaba 47 CV de potencia. Aunque no era extremadamente potente, su bajo peso y reducidas dimensiones le permitían alcanzar velocidades de hasta 110 km/h. Tampoco era un todoterreno al uso (de hecho, era de propulsión trasera), pero se desenvolvía con soltura en carreteras y caminos off-road. Además, podía cargar hasta 500 kilos sobre sus chasis, lo que lo hacía ideal para trabajos pesados.

Skoda Trekka 1966

La producción del Skoda Trekka comenzó oficialmente en 1966 y, un año después, ya se había entregado 750 unidades. El Trekka número 1.000 se ensambló en Otahuhu en enero de 1968 y prosiguió su vida comercial hasta alcanzar casi 3.000 unidades cuando se dejó de vender en 1972. En esos seis años, Skoda llegó a compradores de las Islas Fiji, Australia y otros países de Oceanía como Vietnam y Samoa. Incluso se produjo bajo licencia en Pakistán.

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