Ya ha comenzado el SEMA 2019 y todo el mundo acude para presentar sus preparaciones más salvajes, más incluso si hablamos de los fabricantes locales, como Ford. La marca del óvalo ha acudido a la cita con el Shelby GT500 Dragon Snake, una variante todavía más radical del Ford Mustang.

PRUEBA: Ford Mustang Shelby GT350 2019

Salta a la vista que cuenta con elementos estético y aerodinámico específicos, como son el capó de fibra de carbono con numerosas salidas de aire y el llamativo alerón trasero que está fabricado en el mismo material. También queda patente gracias al kit de ensanche, que Shelby valora comercializar, y al para nada discreto diseño del grafismo de la serpiente que aparece en los pasos de rueda traseros.

Shelby GT500 Dragon Snake

Aunque dichas modificaciones son importantes, lo que realmente interesa son las que afectan al plano mecánico. Utiliza el mismo motor, el conocido bloque 5.2 V8 pero, gracias a la instalación de un sobrealimentador, pasa de entregar los 760 CV del modelo de serie hasta superar los 800. Shelby no ha hecho referencia a su par máximo, aunque parece lógico que será mayor que los 847 Nm del modelo base.

La caja de cambios automática de doble embrague y siete velocidades también ha sido adaptada para lidiar con el aumento de potencia, y la lista de modificaciones incluye además el sistema de escape, la suspensión MagneRide y las barras estabilizadoras. Todo ello con la idea de mejorar su aceleración por lo que, aunque no se haya informado de su tiempo en el 0-100 km/h, seguramente sea inferior a los 3,3 segundos del Shelby GT500 “normal”.

Shelby GT500 Dragon Snake

Aunque el Shelby GT500 Dragon Snake ha llegado al SEMA catalogado como prototipo, no resulta descabellado pensar que probablemente en unos meses se lance al mercado como modelo de producción.

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