Uno de los momentos más negros de la historia reciente del automovilismo fue la desaparición de Saab, una marca legendaria que nos dejó algunos modelos muy recordados, como el Saab 900 Turbos de los 80. Antes de su triste final, la marca sueca nos dejó este impresionante prototipo, el Saab Phoenix Concept.

La muerte de Saab fue como una enfermedad terminal que va consumiendo el cuerpo del enfermo, hasta que, finalmente, se consume. Un proceso largo y doloroso cuando General Motors entró en bancarrota dejó al fabricante escandinavo a la deriva. El prototipo Phoenix fue un último intento de salir a flote, aunque no lo consiguió. Curiosamente, este concept car se parece mucho a un deportivo híbrido que vimos unos años más tarde…

Saab Phoenix Concept, el último prototipo antes del triste final de la compañía

Porque no se puede negar el parecido estético con el BMW i8. El diseño corrió a cargo de Jason Castriota, ex de Bertone, quien inauguró una filosofía denominada ‘Aeromotional’, que seguía la conexión de Saab con el mundo de la aviación, un nexo que mantuvo desde su nacimiento hasta su muerte.

Presentado en el Salón de Ginebra de 2011, el Phoenix Cocncept se caracterizaba por una aerodinámica muy trabajada, donde los flaps jugaban un papel importante, así como otras soluciones enfocadas a mejorar el rendimiento del coche y reducir el consumo de combustible.

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El frontal estaba presidido por una parrilla con forma de herradura invertida, flanqueada por unos delgados faros LED horizontales. La vista lateral destacaba por las grandes llantas con diseño de turbina y las puertas de tijera, además de la caída del techo, que dibujaba una silueta muy deportiva y elegante. La zaga quedaba subrayada por una caída de tipo Kammback para mejorar el coeficiente aerodinámico y un grupo de luces LED que cubría todo el ancho.

El interior no era menos llamativo. Como en cualquier prototipo, incluía elementos que no habrían tenido cabida en un modelo de producción, pero también tenía otros que podrían haber terminado en futuros modelos de la marca, inspirados en este concept, como el sistema de información y entretenimiento IQon, con Android. El interior era muy minimalista y toda la información necesaria quedaba recogida en un gran reloj central.

Un híbrido de más de 200 CV

Saab Phoenix Concept

El Phoenix Concept venía a representar el futuro de Saab, en un último intento de resurgir de sus cenizas, con el objetivo de desarrollar una plataforma modular llamada Phoenix para dar vida a varios modelos. Recurría a un sistema de propulsión híbrido, compuesto por un motor de gasolina 1.6 THP que movía el eje delantero y otro eléctrico de 34 CV que impulsaba las ruedas traseras.

Este sistema de propulsión, denominado eXWD, fue desarrollado en parte por BMW y PSA, quien suministró el motor de 1.6 litros, en una época en la que la marca sueca ya se había desprendido del brazo de General Motors. Estaba equipado con un programa que incluía varios modos de conducción que incidían en la dinámica del coche.

Un Triste adiós

Desgraciadamente, el Phoenix Concept fue una idea interesante que nunca pasó de ser un prototipo. Ni llegó a materializarse ni tampoco la plataforma se utilizó para acoger otros modelos. Y el destino de la marca sueca ya sabemos cuál fue.

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Se dice que en torno al 10% de los componentes de la plataforma Phoenix procedían todavía de GM y eso fue un obstáculo para los deseos de la marca. Posteriormente, algunas compañías chinas se interesaron por la tecnología de Saab y compraron sus derechos para vender el Saab 9-3 en el país asiático.

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