La fase de desarrollo de un vehículo, una nueva tecnología o un componente tiene una parte de diseño y prueba, así como otros test en diferentes situaciones y condiciones climatológicas. Por lo general, este tipo de pruebas suponen exponer a situaciones extremas los diferentes componentes de un vehículo con el fin de averiguar que éstos soportarán cualquier tipo de exposición y uso. Ahora, SEAT nos muestra cómo son las pruebas en clima extremo en el Ártico.

Cómo afecta a nuestro coche el estado de la carretera

Si el desierto y los países más calurosos y áridos son un escenario perfecto para comprobar cómo reaccionarán todas las partes de un coche a un clima tan cálido, el escenario contrario tiene lugar en el Círculo Polar Ártico. En esta zona del planeta, 150 técnicos de SEAT, 60 test, 30.000 kilómetros y cuatro meses de trabajo tienen como resultado que hasta 90 coches se enfrenten a la nieve, al hielo y a temperaturas de hasta -35 grados con el fin de garantizar el funcionamiento de todos los sistemas antes de que un coche salga al mercado.

Control de estabilidad

Pruebas clima ártico

Con esta prueba, los técnicos de SEAT tratan de averiguar si el vehículo es capaz de recuperar la trayectoria cuando se pierde tracción o el control del coche. Para averiguarlo, la prueba se desarrolla en una pista circular encima de un lago helado de 6 kilómetros cuadrados de superficie. La parte interior del lago está pulida y la exterior menos, lo que facilita el deslizamiento. El control electrónico de estabilidad (ESC) se desactiva en diferentes grados para comprobar su respuesta.

Test de frenada

Pruebas clima ártico

Gracias a esta prueba se puede calibrar el sistema ABS que ayuda al conductor a controlar la estabilidad del vehículo en las condiciones más extremas. Una pista de 200 metros con dos superficies -una de baja adherencia a -16 grados para mantener el hielo intacto y otra de mayor adherencia con asfalto calefactado a 10º grados que evita la congelación de éste-, es la zona encargada de realizar esta prueba.

Prueba de aspiración

Pruebas clima ártico

Este test persigue averiguar si el filtro de aire no se obstruye cuando se circula dentro de una nube de nieve producida por otro coche. La simulación se realiza con dos coches a 80 km/h, siendo el primero el encargado de levantar la nieve y el segundo de analizarlo todo. Esta prueba se realiza durante 50 kilómetros antes de verificar que el filtro no se haya obstruido.

Análisis de ruidos

Pruebas clima ártico

A causa del frío, algunas de las 3.000 piezas que conforman un coche se contraen y pueden producir ruidos al entrar en contacto. Para analizar esta prueba, dos técnicos viajan en el interior durante varios kilómetros y a través de diferentes superficies con el objetivo de detectar estos ruidos y poder corregirlos posteriormente.

El año en el que General Motors trató de conquistar la nieve con este espray

30.000 kilómetros de uso intensivo

Pruebas clima ártico

Esta es una de las pruebas que se realizan dentro de un test global que llegará a los 150.000 kilómetros en diferentes condiciones, una forma de analizar cómo sobrevivirá el coche al paso de los años. En las pruebas en el Círculo Polar Ártico, se recorren 30.000 kilómetros por las carreteras nevadas y con hielo.

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