Con el KIA Sorento PHEV la marca surcoreana ha alumbrado un producto muy coherente en cuanto a diseño, calidad y precio: un SUV redondo de siete plazas con un carácter híbrido enchufable, que tiene sus puntos a favor (no hay limitaciones en la ciudad) y en contra (hay que saber sacar partido a esa parte eléctrica para que no se vuelva en nuestra contra). Algo que pudimos comprobar en la prueba que llevamos a cabo.
A nivel estético es el mismo coche que KIA nos presentó en 2020, pero en esta ocasión sólo tendremos dos niveles de equipamiento: Drive y Emotion, que se puede completar con el paquete opcional Pack Luxury. No son muchas las opciones, pero la base es bastante completa: faros led, llantas de aleación de 19 pulgadas, acceso sin llaves, arranque por botón, freno de estacionamiento eléctrico y sensores de aparcamiento delanteros y traseros.

Si tuviéramos que elegir una palabra para resumir todo lo que nos ofrece el KIA Sorento PHEV sería comodidad. Su habitáculo cuida a todos los ocupantes por igual, tanto al conductor como a los que ocupan la segunda y, sobre todo, la tercera fila. En marcha destaca su refinamiento y su confort de marcha, características acompañadas por una constante sensación de contundencia, firmeza y seguridad.
Conducir el KIA Sorento híbrido enchufable es sencillo por su suave comportamiento, que sólo se resiente en las recuperaciones y en el paso por curva: en el algún momento teníamos que notar esas medidas y ese peso. No obstante, su sistema rinde de manera notable: contamos con un bloque de gasolina T-GDI Smartstream de 1,6 litros que entrega 180 CV de potencia y tiene un par motor de 265 Nm y con un motor eléctrico de 91 CV y 304 Nm. Juntos entregan 265 CV de potencia y 350 Nm de par. Es el más potente de la gama y puede estar a nuestra disposición desde 45.500 euros.









