Hay coches que pasan por mis manos sin pena ni gloria. En cambio otros permanecen en mi memoria por diferentes motivos. Es el caso del Jeep Compass Trailhawk, que tiene un hueco en mi corazoncito gracias a su magnífica capacidad off-road.

Fue en San Antonio, Estados Unidos, durante la presentación internacional, donde tuve mi primer contacto con él. Allí descubrí su atractiva y a la vez distintiva imagen. Al ser la versión Trailhawk, equipaba, y equipa también en Europa, diferencias respecto al resto de la gama que mejoran aún más su capacidad off-road. Por ejemplo, su altura libre al suelo crece casi 2,5 centímetros, con lo que ahora suma 21,6 centímetros; los paragolpes de nuevo cuño conceden un mayor ángulo de ataque (30 grados) y de salida (33,6 grados) -el ventral es de 24,4 grados-. Se suman placas protectoras, un enganche en la zaga, neumáticos All Season con medidas 225/60 R17, rueda de repuesto de tamaño normal y, lo que es más importante, Selec-Terrain con Selec-Speed Control y Hill-Descent Control y el exclusivo modo de conducción ‘Rocks’. Asimismo, la capacidad todoterreno también está garantizada por la desconexión del eje trasero. Porque los adhesivos exclusivos no mejoran su respuesta, pero le sientan genial e incrementan ese aspecto aventurero intrínseco en cualquier Jeep.

El interior también presume de alguna diferencia que otra como la tapicería en tela y piel Techno en negro con pespuntes rojos o las molduras en este último color que rodean el cuadro de instrumentos, la base de la palanca del cambio y los altavoces. Desde los cómodos asientos por su mullido y ajuste lumbar eléctrico, que es de serie, diviso el cuadro de mandos y la consola. El primero de los elementos combina unas esferas analógicas con una pantalla digital de considerables dimensiones. El segundo, adopta de forma física los botones esenciales. Por suerte no necesitamos navegar por el sistema de infoentretenimiento para apagar o encender la calefacción, subir o bajar la temperatura o el volumen de la radio… Que si quieres también puedes hacerlo, porque Jeep ofrece ambas opciones, pero siempre tienes tu botón físico, pasando de esa absurda moda de eliminar los botones. ¡Buen trabajo!

Por sus cotas, 4.398 de longitud, 1.819 de anchura y 1.660 de altura, permite desenvolverse muy bien por ciudad. Además, su alta posición de conducción hace que el conductor lo tenga todo controlado. Pero, además, también es un excelente candidato para viajar, puesto que los pasajeros tienen un destacado espacio, tanto para la cabeza como para las piernas. También es reseñable el de carga gracias a sus 438 litros de capacidad, ampliables a 1.251 si se abaten los respaldos de los asientos de la segunda fila, quedando una zona de carga plana. Asimismo, cuenta con múltiples huecos portaobjetos, destacando, sobre todo, el escondido bajo la banqueta del asiento del copiloto.

PRUEBA: Jeep Cherokee 2.0 270 CV Trailhawk

Equipa el motor 2.0 MultiJet II de 170 CV, que va asociado a una transmisión automática de nueve velocidades, única opción y combinación de esta versión. Este propulsor es capaz de mover los 1.819 kilogramos del conjunto con eficacia, entregando un mayor punch cuando la aguja pasa de las 1.800 rpm, que es cuando despliega su par máximo de 380 Nm. A ralentí y en frío puede ser un poco ruidoso, nada molesto, eso sí, característica que se difumina cuando el bloque coge temperatura o cuando el vehículo toma velocidad. Por este motivo, por lo bien insonorizado que está en movimiento, suma otro punto como coche rutero.

Respecto al cambio automático de nueve velocidades, al ser de convertidor de par no es tan rápido como uno de doble embrague. A pesar de ello, no se muestra lento. Además, tiene la suavidad de la que carecen los de doble conjunto y evita los tirones típicos que suelen brindar estas transmisiones al iniciar la marcha. El Compass no equipa levas en el volante, aunque sí permite cambiar de velocidad desde la palanca con la misma disposición de un coche de competición: subir de marcha con un toque hacia abajo y bajar con uno hacia arriba.

Si por asfalto se desenvuelve muy bien, fuera de él lo borda. Da igual que sea por terrenos sencillos o complicados. Recuerdo la enrevesada ruta de pruebas que nos preparó Jeep en la presentación del Compass Trailhawk y cómo este 4×4 los superaba todos. Aquí, al otro lado del Atlántico y durante una semana he podido corroborar esta bendita y divertida cualidad: ascensos y descensos de gran inclinación, cruce de ejes, caminos de grandes piedras, pistas embarradas, vadeos… Modo 4WD Lock con 4WD Low -hace la función de una marcha reductora-, Selec-Terrain en el modo idóneo y pan comido. Por algo tiene el logotipo ‘Trail Rated’ en su carrocería, distinción que solo la obtienen los 4×4 que han pasado una serie de duras pruebas.

Desde 43.320 euros está disponible el Jeep Compass Trailhawk, desde 32.750 euros con campaña de permuta y descuento por financiar. Sin promoción puede parecer una cantidad elevada -con ellos muy ajustada-, pero te aseguro que ningún coche de su segmento tiene una capacidad off-road como la suya. Palabra.

Ficha técnica Jeep Compass Trailhawk
Motor Cilindrada 1.956 cc
Cilindros 4 en línea
Potencia Máxima 170 CV / 3.750 rpm
Par Máximo 350 Nm / 1.750 rpm
Transmisión Caja de Cambios Automático, 9 velocidades
Tracción Total
Suspensión Delantera Tipo McPherson / Resorte helicoidal / Barra estabilizadora
Trasera Tipo McPherson / Resorte helicoidal / Barra estabilizadora
Dimensiones Longitud 4.398 mm
Anchura 1.819 mm
Altura 1.660 mm
Distancia entre Ejes 2.636 mm
Alimentación Tipo de Alimentación Inyección directa. Turbo de geometría variable.
Peso Peso 1.810 kg
Prestaciones Velocidad Máxima 184 km/h
Aceleración 0-100 km/h 9,5 seg
Consumos Urbano 7,8 l/100 km
Extraurbano 5,9 l/100 km
Combinado 6,6 l/100 km
Emisiones Emisión CO2 175 g/km (Euro 6)
Precio Precio Oficial 43.320 euros

Fotos: Álex Aguilar

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