Cuando te apellidas Porsche y formas parte de la dinastía, lo habitual es que tu vida se salga un poco de lo común o que, al menos, haya en ella un puñado de momentos que no sean muy normales para el resto de los mortales. Pongamos, por ejemplo, el hecho de tener que regalar algo a una abuelita por su 70 cumpleaños. Seguro que el primer Porsche 911 Turbo de la Historia no está entre las propuestas de nadie.

Sin embargo, Louise Piëch, hija de Ferdinand Porsche, es lo que ocurre o, mejor dicho, lo que ocurrió.

PRUEBA: Porsche 911 Turbo (993)

Actualmente estamos acostumbrados a ver el apellido Turbo asociado al modelo, pero en aquel momento fue toda una revolución. Además, dado el estado de la tecnología de la época, decir que su respuesta era ligeramente impetuosa es quedarse cortos.

Porsche 911 Turbo Louise Piëch

Aún así, fue el regalo elegido por Louise, que no solo tuvo el primer ejemplar en salir de fábrica, si no que, además probándolo durante su desarrollo, pidió que se llevaran a cabo toda una serie de modificaciones que solo se verían en esta unidad en concreto y que la distinguirían del resto de unidades producidas.

Ya que lo iba a utilizar como su coche para el día a día, quiso un enfoque más discreto del que tenía el deportivo. Por eso, pidió que cambiaran el logo de ‘turbo’ trasero por el de ‘Carrera’, que llamaba menos la atención.

Cualquiera diría que de poco iba a valer, puesto que las diferencias de diseño entre ambas variantes eran demasiado grandes como para pasar desapercibidas. Es cierto, pero Louise también estuvo atenta a ese detalle, así que pidió que le pusieran el kit de carrocería de un 911 Carrera, eliminando los voluminosos (e inculpadores) pasos de rueda del 911 Turbo. Eso sí, el descomunal alerón ‘cola de pato’ trasero sí que se mantuvo.

Otro detalle específico es que pidió que no hubiera ningún tipo de tintado en los cristales. ¿El motivo? Era aficionada a pintar paisajes desde dentro de su coche y no quería que el tinte alterara la percepción de los colores.

En el interior también hay tres sorpresas que resultan llamativas, la última más que las primeras.

Ésta es que en la guantera hay una placa honorífica que hace referencia a la dueña del deportivo y a la fecha de entrega del bólido: “LP Turbo-Porsche N° 1 Stuttgart-Zuffenhausen 29. Aug. 1974”. La segunda es que en la zona del cenicero a un grabador de audio conectado a un radiocasete.

Porsche 911 Turbo Louise Piëch

Por último, el cuentarrevoluciones está personalizado y tiene dos marcas, la primera, en los 50 km/h, indica la velocidad máxima a la que se podía circular en ciudad, mientras que la segunda, en los 130 km/h, hacia lo propio, pero en autopista.

A nivel mecánico, el primer Porsche 911 Turbo de la Historia, es idéntico al resto: motor 2.7 turbo de seis cilindros que desarrolla 240 CV y 343 Nm de par máximo, gracias a lo que aceleraba de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos.

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