La trayectoria del Porsche 911 es tan larga que está repleta de anécdotas, modelos relevantes e historias interesantes. La del Porsche 911 ST 2.3 es una de ellas, que está estrechamente relacionada con España y con Repsol.

La petrolera siempre ha estado relacionada con el mundo de la competición, pero en 1970 decidió formar un equipo español para competir en el nacional de rallyes. Con Eladio Doncel como piloto destacado y un presupuesto de ocho millones de pesetas, se decidieron por los 911 ST 2.3 porque, al ser del Grupo 4, eran considerados como “equipamiento deportivo” y, al contrario que los del Grupo 3, no tenían que pagar impuestos por su importación.

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Doncel fue a recoger dos ejemplares a Stuttgart, con matrículas 428-Z-9869 y 428-Z-9743, y fueron decorados con los colores clásicos de Repsol. Doncel a los mandos de uno y Alberto Ruiz-Giménez a los del otro, participaron en la temporada 1970 y fue todo un éxito, pues la terminaron en primera y segunda posición respectivamente.

Porsche 911 ST 2.3

Siguieron compitiendo hasta que en 1972, en el Rally Internacional de Oviedo, Eladio Doncel tuvo un accidente importante, saliendo gravemente herido (también su copiloto, Antonio G Mantecón) y retirándose de la competición.

El Porsche acabó completamente destrozado, pero el otro ejemplar siguió corriendo con José Manuel Lencina al volante, en los 80 fue adquirido por Miguel Lopez Jiménez, para usarlo en la calle, y en 2015 llegó a las manos de Nikolas Knoll, su actual dueño.

“Conocí el gusanillo de Porsche mucho antes que eso gracias a un amigo que solía construir vehículos en el antiguo departamento de deportes para clientes de Helmut Pietsch. Como adolescente aficionado a los rallyes, por supuesto estaba muy emocionado”, comenta.

Porsche 911 ST 2.3

De hecho, hasta tal punto le encantaba su adquisición, que decidió transformar un 911 S de 1970 en una réplica del que había comprado.

Las modificaciones que hubo que aplicar fueron numerosas: guardabarros, capó y paragolpes de plástico reforzado con fibra de vidrio, acristalamiento de plexiglás ligero en los laterales y en la parte trasera, chasis rebajado, llantas Fuchs delanteras, llantas Minilite, traseras…

Hasta el motor, que tenía que ser más potente. “Desafortunadamente, tenía algunos daños en el motor, pero después de una inspección visual exhaustiva con expertos, no dudé ni un segundo y decidí: ¡ahora tienes dos!”, explica Knoll, que solventó el problema y ahora tiene un par de ejemplares.

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