La tecnología siempre tiene su lado positivo y su parte peligrosa. Es algo que tenemos bastante interiorizado, pero, cuando decimos esa frase, no solemos referirnos a algo tan prosaico como unas llaves. Sin embargo, en los últimos años estas se han vuelto más avanzadas de lo que parecen, y se pueden hackear. Tanto, que la policía británica ha aconsejado a los conductores con sistemas de apertura ‘keyless’ que guarden las llaves en latas de metal por la ola de robos de coches que está produciéndose en este país. Y justo aprovechándose de las vulnerabilidades de esa tecnología.

Según datos provisionales, en los meses de mayo y junio el Reino Unido ha registrado un incremento del 3,1% en estos delitos. Que puede no parecer mucho, pero representa varios miles de robos más. Y, según ha alertado el Consejo Nacional de Jefes de Policía (un organismo de coordinación de los diferentes cuerpos regionales, pues este país no cuenta con una policía nacional), “la mayoría de la subida tiene que ver con sistemas de apertura sin llave”.

Explican, además, que las bandas criminales organizadas están utilizando tecnología de repetición de señales para confundir a estos sistemas. En esencia, un primer ladrón se pone lo más cerca posible del vehículo con un dispositivo repetidor, mientras que un segundo se coloca al lado de la casa con otro.

Así, captan las ondas que transmite la llave desde el interior, y hacen creer al coche que esta se encuentra donde está el primer caco. Aunque este es solo uno de los métodos posibles, como te explicamos ya hace unos años aquí.

Una vez que consiguen desbloquear las puertas, pueden escapar con el coche en cuestión de segundos. Todo este proceso se ve en numerosos vídeos en redes sociales, como los dos que hemos incluido aquí. Para evitarlo, el organismo policial británico ha pedido a los conductores que guarden las llaves en latas de metal por la ola de robos. O, si disponen de ellos, en otros contenedores especializados para no dejar pasar las ondas.

A raíz de esta situación, los agentes ingleses han tenido bastante trabajo últimamente desarticulando bandas dedicadas a tan lucrativa actividad. Han detenido por ejemplo a siete personas en el condado de Leicestershire, acusadas de 50 robos con este método, por un valor total de 2,8 millones de euros. Y, en Liverpool, otros cinco individuos habrían sustraído vehículos por un montante de 3 millones.

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